08 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El antisistema está acusado de asesinato de Víctor Laínez, de 55 años, a la salida de un bar de Zaragoza

Rodrígo Lanza, acusado por el "crimen de los tirantes", intenta retrasar el juicio del 4 de noviembre

Rodrigo Lanza, presunto asesino de Víctor Laínez.
Rodrigo Lanza, presunto asesino de Víctor Laínez.
La Audiencia de Zaragoza tiene previsto iniciar el próximo 4 de noviembre el juicio con jurado por el llamado crimen de los tirantes, del que fue víctima Víctor Laínez de 55 años de edad el 8 de diciembre de 2017 y por el que está acusado el militante antisistema Rodrigo Lanza Huidobro, de 36 años. Su defensa intenta retrasar la vista al recursar a las peritos judiciales que hicieron los informes psicológicos sobre el acusado.

La defensa de Rodrigo Lanza, acusado del asesinato de Víctor Laínez, intenta retrasar el comienzo del jucio al presentar dos recusaciones: la primera, contra las cuatro especialistas del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) que entrevistaron al procesado para hacerle una pericial psicológica; y la segunda, contra varios de los candidatos preseleccionados para configurar el Tribunal Popular.

Víctor Laínez murió el 12 de diciembre de 2017, a consecuencia de una brutal agresión sufrida cuatro días antes, cuando salía de un bar en la calle de Antonio Agustín, en Zaragoza. La jueza que instruyó el llamado crimen de los tirantes, por los famosos tirantes con la bandera de España que a veces llevaba puestos la víctima, acusó a Rodrigo Lanza de asesinato con alevosía y ensañamiento por motivos ideológicos. 

Víctor Laínez, asesinado presuntamente por un antisistema.

El encausado aseguró que tan solo dio "un empujón" a Víctor Laínez "en defensa propia", pero la instructora del caso desmonta en su auto todos sus argumentos. Según la jueza, un amigo de Lanza comentó al grupo que el hombre que estaba sentado en la barra tenía ideología de extrema derecha, que en ocasiones llevaba tirantes con los colores de la bandera de España y que era legionario o de los Templarios.

Al oír esto Rodrigo Lanza, dice la instructora, se acercó al lugar donde estaba Laínez y lo llamó "facha" y "fascista"."Le comentó que ese era un barrio antifascista, que no querían nazis y que no era bienvenido", señala la magistrada. Al regresar al lugar donde estaban sus amigos, Lanza les habló de lo ocurrido y comentó que el hombre le había llamado "sudaca".

Unos 20 minutos después, el encausado y sus acompañantes decidieron marcharse del bar. Laínez salió tras ellos y mantuvo un enfrentamiento verbal con Lanza junto a la primera de las dos puertas de salida "sin que existan pruebas de que Laínez llevara en las manos algún tipo de navaja, cuchillo u objeto similar", como asegura el detenido, para justificar el asesinato.

Laínez regresó al interior del local, pero a la mitad se dio la vuelta y atacó por "detrás y sin posibilidad alguna de defensa a Laínez". Insiste la magistrada en que no hubo "actitud agresiva o violenta" por parte de la víctima, que fue ingresado en el Hospital Clínico de Zaragoza, donde falleció el 12 de diciembre de 2017.

Juicio por jurado popular

El magistrado que presidirá el Jurado Popular, José Ruiz, convocó el pasado martes una vista para escuchar a las partes y decidir si procede o no la recusación de las funcionarias, según adelantó El Heraldo de Aragón. En ella estuvo presente el acusado, Rodrigo Lanza, en prisión provisional desde que ocurrieron los hechos y que declaró para protestar por la presunta imparcialidad de las cuatro psicólogas que le hicieron las entrevistas. Lanza se quejó principalmente la de la psicóloga Cristina Andreu, a la que reprochó su actitud “hostil” y el tono “sarcástico” de sus comentarios.

Rodrigo Lanza, el acusado.

Lanza aseguró, en declaraciones recogidas por El Heraldo de Aragón, que “la primera media hora de la entrevista con ella fue normal, con las típicas preguntas estándar. Pero luego me pidió el relato de los hechos, interrumpiéndome a cada momento y haciendo comentarios que demostraban que no se creía nada de lo que decía”, explicó el acusado. “Llegó a intentar hacerme creer que el cuchillo que yo vi era papel de aluminio con el que se envuelven los bocadillos”, continuó Lanza.

Pero sus argumentos fueron rechazados tanto por la Fiscalía, como por la acusación particular, a cargo de Juan Carlos Macarrón. La acusación popular, ejercida por el abogado y diputado autonómico de Vox David Arranz y el letrado de la Comunidad Autónoma, José Luis Gay alegaron ante el juez que los argumentos de la defensa son “subjetivos” y que los métodos de las psicólogas a la hora de hacer sus informes son los “habituales” y “nada cuestionables”.

Rodrigo Lanza apareció ante el juez con una imagen muy diferente a la que se le conocía hasta ahora, ya no lleva las rastas del pelo tan características con las que aparecía en todas las fotografías ni los piercing de los labios o la dilatación en el lóbulo de una oreja. Su aspecto es ahora mucho más clásico.

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