08 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Los hechos se produjeron entre 1981 y 1984 y están prescritos para la justicia ordinaria

El Vaticano castiga con diez años de reclusión a José Manuel Ramos Gordón, profesor del Seminario de La Bañeza, por presuntos abusos sexuales

El cura José Manuel Ramos Gordón durante su homenaje
El cura José Manuel Ramos Gordón durante su homenaje
El sacerdote ha sido desterrado por la Diócesis de Astorga. Se le considera culpable de un grave delito de abusos sexuales a menores producidos entre 1981 y 1984. El Vaticano ha considerarlo excluirlo en un monasterio

El Vaticano ha considerado que los hechos denunciados están probados y ha declarado culpable a José Manuel Ramos Gordón por ‘’delito grave de abusos sexuales a menores’’.

El sacerdote podrá seguir ejerciendo sus hábitos, pero tendrá que estar recluido en un monasterio. Así lo ratificó la Santa Sede, que le ordenó el destierro de la diócesis de Astorga (León). Ramos Gordón es culpable de un ‘’grave delito de abusos sexuales’’, según las explicaciones que dio el lunes por la mañana el obispo de la diócesis, Juan Antonio Menéndez.

La Doctrina de la Fe decretó la ‘privación del ejercicio público del ministerio sacerdotal, residiendo en un monasterio o convento fuera de la diócesis de Astorga. El cura no podrá dar misas en pública, salvo que lo acredite un permiso explícito de sus obispos.

La condena aumenta

Una denuncia remitida al Papa Francisco I en el año 2014 por un alumno del Seminario Menor del municipio leonés de La Bañeza dinamitó la carrera sacerdotal de Ramos Gordón. En el verano de 2016 el sacerdote había sido apartado por el Obispado de Astorga de la parroquia de Tábara. En ese octubre de ese mismo año el cura recibió un homenaje por parte de los vecinos que no entendieron en principio la decisión del Obispado.

En febrero de 2017, nuevas denuncias se hicieron públicas por parte de sacerdotes que habían sufrido abusos sexuales siendo menores de edad, cuando eran alumnos de Ramos Gordón. El párroco estuvo seis meses inhabilitado sin haber llegado al año que le correspondía de condena.

Por eso, la Santa Sede tuvo que levantar la prescripción de los hechos y encomendarle un proceso administrativo penal al obispo Menéndez para que se hiciera cargo del caso de Ramos Gordón al que se le juzgaba por los abusos cometidos entre los años 1981 y 1984.

El proceso estuvo en manos de ‘’expertos juristas extradiocesanos’’ que, cuyas conclusiones fueron llevadas a la Santa Sede, para que el sacerdote leonés fuera condenado en función del canon 1395 del Código de Derecho Canónico, con el destierro de la diócesis durante los próximos diez años, además de no poder das mismas en público en el resto de su vida. Por lo tanto, Ramos Gordón no queda expulsado.

Estas de años anteriores, que se sumaron a otros hechos similares, obligaron a la Congregación para la Doctrina de la Fe a reabrir el caso e investigar de nuevo los ocurrido. Tras varios meses de investigación el sacerdote ha sido condenado por 10 años y la pena comenzará a cumplirse de inmediato.

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