18 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

Dolores Vázquez, vecina de la familia de Rocío y expareja de su madre Alicia, permaneció 17 meses en prisión sin ser la autora del crimen

Se cumplen 20 años del asesinato de Rocío Wanninkhof, el grave error judicial que agitó a España

Rocío Wanninkhof fue asesinada el 10 de octubre de 1999 por el británico Tony King, conocido como
Rocío Wanninkhof fue asesinada el 10 de octubre de 1999 por el británico Tony King, conocido como "El estrangulador de Holloway"
El novio de la joven de 19 años, Antonio José Dorado, fue el primer señalado después de que fuera interrogado por la Guardia Civil y luego las miradas se dirigieron a Dolores Vázquez, que fue condenada injustamente, acusada de asesinato. El verdadero culpable era Tony Alexander King, que aún sigue entre rejas por el asesinato de Rocío, de Sonia Carabantes y el intento de violación de otra mujer en Benalmádena, pero Dolores Vázquez permaneció injustamente 17 meses en prisión.

El 10 de octubre se cumplieron 20 años de la desaparición y asesinato de Rocío Wanninkhof, un caso que conmocionó a España debido a varias incongruencias en la investigación policial y a un grave error judicial que provocó la encarcelación de Dolores Vázquez.

La mujer, inocente, vecina de Rocío y expareja de su madre, permaneció entre rejas hasta que se encontró al verdadero asesino, Tony Alexander King, un inglés que le asestó varias puñaladas a la joven hasta matarla y que fue el autor también de la muerte de otra joven, Sonia Carabantes.

Todo comienza una mañana del 10 de octubre de 1999 en la urbanización La Cortijera de La Cala de Mijas (Málaga), cuando varias patrullas de la Guardia Civil se aproximan hasta el lugar para recabar pruebas por una supuesta desaparición. El caso se vuelve llamativo debido a la presencia de muchos medios de comunicación.

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Imagen de Rocío Wanninkhof

Se trataba de la desaparición de la joven de 19 años, Rocío Wanninkhof, que residía en un chalé adosado situado a unos 300 metros de un descampado, que se encontraba acordonado por agentes de la Policía Judicial. Los efectivos encontraron una gran mancha de sangre, un pañuelo de papel con restos sanguíneos y las huellas de un vehículo.

Una errática investigación y un error judicial

El caso empezó a tramitarse, pero se tornó un tanto polémico debido a las erráticas investigaciones elaboradas, que tuvo como punto final un error judicial que dio con una inocente en la cárcel, Dolores Vázquez.

Bajo la premisa de que el asesino se ensañó con Rocío, que recibió nueve puñaladas, los investigadores barajaron la hipótesis del denominado “asesino cercano”, por lo que se comenzó a reconstruir el crimen en base a sus relaciones sentimentales, familiares y personas con las que tenía amistad la joven.

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Alicia Hornos, madre de Rocío Wanninkhof

El primer investigado fue el novio de la chica, Antonio José Dorado, aunque todos le conocían como Toni. Fue la última persona que vio con vida a su novia, por lo que la Guardia Civil le apretó para intentar sonsacarle algo. Se comprobó que no era el autor de la muerte, aunque comenzó a ser señalado por los vecinos por ser una persona tan cercana a la joven.

Los investigadores viraron hacia los negocios del padre de la víctima, Guillermo, e incluso profundizaron en los supuestos celos entre familiares, debido a que los padres de Rocío se encontraban separados. Dentro del caso fue investigado hasta el párroco de la zona, Ramón Tejero, hijo de Antonio Tejero, el teniente coronel que perpetró el golpe de Estado del 23F.

Se declara el asesinato de Rocío

Tras varios días de investigación, el 2 de noviembre se hace oficial el crimen de Rocío. Su cuerpo, en avanzado estado de descomposición, es encontrado cerca de un club de tenis de Marbella. Rosa, la hermana de la joven, fue la que confirmó que se trataba del cuerpo de Rocío, tras reconocer su camiseta y una serie de objetos que estaban a su lado.

La Guardia Civil decidió que la Unidad Central Operativa (UCO) se sumase al caso. Al frente de este grupo, el entonces capitán Jesús Rafael García Fustel, actual Teniente Coronel de la UCO, que estuvo en el caso de la profesora zamorana asesinada en Huelva, Laura Luelmo, y  cuyos agentes llegaban por la “puerta grande”, ya que fueron los encargados de resolver el secuestro de María Àngels Feliu, la farmacéutica secuestrada en Olot en 1992 y que permaneció 492 días retenida hasta su liberación.

Las indagaciones seguían en el entornó de la familia Wanninkhof cuando una serie de informaciones pusieron como presunta responsable Dolores Vázquez Mosquera, una vecina y gran apoyo de Alicia Hornos, la madre de Rocío. Siempre amable y atenta a las peticiones de los investigadores, tenía gran complicidad como la familia.

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Dolores Vázquez entró en prisión pese a ser inocente

Pero, los datos recopilados por la Guardia Civil revelaban que era una persona intrigante, ya que tenía una relación un tanto conflictiva con Rocío, debido a que la joven, supuestamente, había propiciado la ruptura de la relación sentimental que mantenía con Alicia. Dolores fue pareja de la madre de Rocío después de que esta última se separara de Guillermo.

A Dolores se le puso todo en contra cuando varios testimonios decían que tuvo varios arrebatos violentos contra Rocío, un testigo dijo que su coche, un Toyota Célica, se hallaba cerca de la zona de la desaparición, se encontró el drenaje de la fosa séptica de su chalé y el supuesto apuñalamiento de una foto de la chica. Todos estos indicios provocaron que, el 7 de octubre del año 2000, dolores fuera detenida como presunta autora de la muerte de Rocío.

Tras un largo y complejo juicio, en el que había un halo mediático y era uno de los primeros con tribunal de jurado, el 25 de septiembre de 2001 Dolores Vázquez era condenada a 15 años de prisión por el asesinato de Rocío Wanninkhof. Las últimas palabras que dijo esta mujer antes de ser llevada a prisión fueron: “Sigan buscando, porque yo no he matado a Rocío”. Nadie la creyó.

Sonia Carabantes, asesinada de la misma forma

En el año 2003, Dolores permanecía en la cárcel siendo inocente, pero otro suceso logró la verdad: La desaparición de Sonia Carabantes en el municipio malagueño de Coín. Un caso con numerosos paralelismos con el crimen de Rocío Wanninkhof y el de María Teresa Fernández Martín, una joven madrileña desapareció en Motril (Granada) el 18 de agosto del 2000 y cuyo paradero sigue siendo desconocido.

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Los padres con una foto de su hija, Sonia Carabantes

A Sonia se le perdió el rastro el 14 de agosto de 2003 cuando volvía a casa después de estar en una romería. En el suelo, junto a un coche, los agentes encontraron su bolso y restos de sangre, un presagio no muy halagüeño, similar al caso de Rocío. Una semana después de la desaparición de Sonia, su cuerpo fue encontrado tapado por unas grandes piedras en un camino próximo a la localidad malacitana de Monda.

La pesadilla se volvía a reabrir y las teorías se multiplicaban, hasta que entró en escena la prueba que dilucidaría el caso: El ADN del asesino estaba en el lugar. La joven, antes de morir, se defendió de su atacante y le arañó, dejando en sus uñas restos de piel suficiente para obtener el perfil genético del criminal.

El estruendo producido por el caso dejó en evidencia a la Guardia Civil y al cuerpo judicial. El ADN coincidía con una muestra tomada de una colilla de la marca Royal Crown que se recogió en el lugar en el que fue atacada Rocío. Esto dejaba prácticamente a las claras que Dolores Vázquez había pasado 17 meses en la cárcel siendo inocente y que los agentes se enfrentaban a un asesino en serie.

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Imagen de María Teresa Fernández

La luz parecía verse al final del túnel gracias a esa huella genética, pero apareció una mujer para dilucidar todo: Cecilia Pantoja. Esta residente extranjera acudió a la Policía porque sospechaba que su marido, Tony Bromwich, podía estar relacionado con ambas muertes, pero que no lo denunció antes porque no tenía las pruebas suficientes.

Tony King culpable

Los investigadores comenzaron a estrechar el cerco sobre este británico que vivía en el municipio malagueño de Alhaurín de la Torre. El último clavo de la tumba de King lo pusieron las autoridades de Reino Unido que le dijeron a las españolas que su verdadero nombre era Tony Alexander King, más conocido como “el estrangulador de Holloway”, un depredador sexual que asaltaba a mujeres y que las dejaba inconscientes tras estrangularlas.

De hecho, en 1986, cuando apenas contaba 19 años de edad, fue condenado a 10 años de cárcel por una serie de agresiones sexuales en Londres. Aunque, solo estuvo cinco años entre rejas y en 1991 se mudó a Málaga con su mujer Cecilia.

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Imagen de Tony King el día de su detención

Sólo hacía falta obtener una muestra de ADN suya y cotejarla para cerrar el caso. La versión que más se conoce es que un agente de paisano logró hacerse con una colilla en el bar donde King trabajaba como camarero. Hay otra que apunta que se obtuvo de unos calzoncillos que tenía colgados en su tendero.

El resultado del análisis dejó las cosas claras, el ADN del británico coincidía en los casos de Rocío y Sonia, por lo que el 18 de septiembre de 2003 la Policía Nacional lo detuvo como presunto autor de los dos asesinatos. El arresto provocó un enfrentamiento con la Guardia Civil, que llevaba el caso, y que puso en evidencia la fragilidad de los controles sobre quienes son los extranjeros residentes en la Costa del Sol, derivando en un cúmulo de reproches entre dirigentes del PP y del PSOE.

Tony Alexander King se encuentra todavía encerrado después de que fuera condenado por sus crímenes y el intento de violación de una joven en Benalmádena. Después de estar internado en varias prisiones, King, de ahora 52 años, se encuentra en la penitenciaría de Herrera de la Mancha (Ciudad Real).

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Tony King cuando trabajaba de camarero

El caso de Rocío Wanninkhof parece seguir en el aire, ya que en el 2013 se volvió a reabrir porque hay una teoría que dice que Tony King “no actuó solo, sino en compañía de otras personas”. Parece que al círculo todavía le sigue faltando algo para cerrarse en un caso que conmocionó a España.

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