16 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El concejal de Participación CIudadana, Pablo Soto, así lo reconoce en el pleno de marzo a preguntas del grupo municipal de Ciudadanos

La trama holandesa de Carmena: El Ayuntamiento de Madrid admitió que el programa municipal Consul puede ser usado por cualquiera para lucrarse

Exclusiva El concejal Pablo Soto y la alcaldesa Manuela Carmena con el borrador del pleno donde se les preguntó por Consul.
El concejal Pablo Soto y la alcaldesa Manuela Carmena con el borrador del pleno donde se les preguntó por Consul.
El delegado de Participación Ciudadana, el concejal Pablo Soto, reconoció en un pleno municipal de marzo que el software de aplicación desarrollada con dinero de los madrileños, Consul, cedida a una fundación holandesa, puede ser usada para lucrarse, ya que al ser software libre no se necesita permiso de sus legítimos propietarios para "que uses el programa ni para que lo redistribuyas ni para que lo modifiques siquiera, incluso, según la licencia, para que te lucres con él".

El 27 de marzo de 2019 el grupo municipal de Ciudadadnos en  Madrid se dirigía en pregunta durante el penúltimo pleno de la legislatura al Delegado del Área de Gobierno de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto, el concejal Pablo Soto. La concejala Silvia Saavedra Ibarrondo preguntaba sobre "la situación actual del desarrollo y la gestión de la plataforma Decide Madrid". Las respuestas fueron esclarecedoras.

En esas cuatro preguntas, que luego se convirtieron en cinco, la concejala pedía un ejercicio de imaginación a los concejales: "Imagínense unas personas que han llegado al gobierno y contratan, bueno, encargan sin contrato aparente a otras personas desarrollar una herramienta para que participen los vecinos; imaginen que ese gobierno que encarga esa herramienta se dedica a ofrecer esa herramienta de participación ciudadana (CONSUL) a otras Administraciones dentro de su país y en el extranjero". Acto seguido la concejala Saavedra preguntaba "¿a quién pertenece la herramienta Consul, no Madrid Decide, la herramienta Consul?" "¿Cuántos recursos destina usted a los madrileños para promocionar su herramienta Consul?" "¿Cuántas personas hay destinadas en cuerpo y alma a implantar Consul, a viajar, a ir a convenciones, a intentar vender a otras Administraciones y al extranjero su herramienta de Participación Ciudadana?", la cuarta pregunta fue: ¿Por qué utiliza usted una licencia americana cuando la licencia europea es más conforme a nuestro ordenamiento jurídico? y, finalmente, la quinta era una pregunta más política que técnica: "¿Por qué los ciudadanos de Madrid tienen que pagar la resolución de las dudas de Gobierno de Pernambuco cuando está la Consul?"

Silvia Saavedra, concejala de CIudadanos en el Ayuntamiento de Madrid.

El concejal Pablo Soto respondió con muchas cifras y "como con las cifras normalmente no te quedas satisfecha, traigo algunas fotos para mostrarte algunos de ellos". En ese momento las pantallas del salón proyectaron una imagen que decía "en Carabanchel, las mejores hortalizas se rumorea que salen de este huerto urbano" y así sucesivamente sobre un solar en Hortaleza, unas instalaciones de Ciudad Lineal, otro en Moratalaz y un largo etcétera repasando varios distritos madirleños.

Finalmente, Soto comenzó a responder y dijo que "desde la primera línea de código que escribimos en el Ayuntamiento de Madrid, no una empresa, no, no, personal eventual de mi área escribe las primeras líneas de código fuente de Decide Madrid se lo ofrece al mundo". Tal y como publicó elcierredigital.com de las cuatro personas que trabajaron en el proyecto sólo dos están adscritas como asesores a la concejalía de Soto.

Respecto a la propiedad de Consul, el concejal respondió que "el Ayuntamiento de Madrid, pero lo ofrece al mundo con esa licencia (...) Y eso ¿qué genera? No voy a enumerarles todas, ahí las tienen, de doce países, las más potentes del mundo, que hacen una fundación para impulsar Consul en el mundo". Se refería Pablo Soto a la Fundación Consul Democracy, radicada en Holanda, de la que también informamos ampliamente en elcierredigital.com. Después el concejal Soto continuaba explicando los beneficios del programa municipal y detalló que "no hemos creado una fundación, lo que ha ocurrido es que esas organizaciones, que te ponía en las pantallas se han juntado ellas, han puesto dinero ellas, para impulsar ellas una sede en Países Bajos para aprovechar que el ayuntamiento de Madrid ha puesto a disposición del mundo una herramienta para impulsarla".

Y en el siguiente párrafo de la respuesta del concejal Soto está la clave que ha llevado al grupo Ciudadanos a interesarse por la cesión gratuita de esta aplicación a una Fundación en Países Bajos: "Una licencia de software libre se diferencia de una licencia de copyright en que yo no te tengo que dar permiso para que uses el programa ni para que lo redistribuyas ni para que lo modifiques siquiera, incluso, según la licencia, para que te lucres con él".

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