19 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

La morosidad del partido, hasta hace poco liderado por Pablo Iglesias, incluye retenciones de IRPF no ingresadas, una práctica que puede ser delito

Las cuentas de Unidas Podemos: La formación morada debe 1,4 millones a Hacienda y a la Seguridad Social

Pablo Iglesias Turrión.
Pablo Iglesias Turrión.
Podemos, la formación exliderada por Pablo Iglesias, debe 1,4 millones a Hacienda y a la Seguridad Social, un hecho que choca con su habitual discurso. Además, parte de su deuda con Hacienda se debe a retenciones de IRPF practicadas por Podemos a trabajadores que no entregó al fisco, algo que puede llegar a ser delito. Los últimos fracasos electorales de Podemos pueden dañar aún más seriamente sus arcas, ya que las subvenciones estatales van ligadas a los votos y escaños obtenidos.

"El patriotismo no es sólo sacar una bandera, sino pagar los impuestos que corresponda". Esto decía Pablo Iglesias, excretario general de Podemos. Sin embargo, este partido, según sus últimas cuentas, las del ejercicio 2019, debe 1,4 millones a la Administración. Y ya debía un millón en 2018 al Estado. Pero esta morosidad encierra algo más grave: parte de su deuda con Hacienda se debe a retenciones de IRPF practicadas por Podemos a trabajadores que no entregó al fisco, algo que puede llegar a constituir un delito. En 2019 la partida ascendía a 268.000 euros y en 2018 a un total de 367.000. A la Seguridad Social le debía 190.000 euros en 2019 y 312.000 euros en 2018, presumiblemente atribuibles a cuotas de trabajadores no satisfechas. Todo esto dista de presentar a Podemos como empleador modélico, según los expertos consultados.

Las deudas fiscales del partido morado no sólo eran por IRPF retenido a trabajadores y no ingresado, debía a Hacienda por IVA 259.000 euros en 2019 y unos 3.000 euros por embargos. Por otra parte, en 2019 adeudaba 663.000 euros al Tesoro Público y 208.000 en 2018.

¿No tenía dinero Podemos para pagar impuestos y cotizaciones sociales en esos ejercicios? Esto choca con varios hechos. En 2019, Podemos cifraba el total de las subvenciones públicas recibidas en 28,9 millones. Además, contabilizó 5,2 millones de microcréditos, casualmente gestionados por el banco que concedió la hipoteca de Pablo Iglesias, la caja de Ingenieros. En 2019, Podemos devolvió 2,9 millones. La formación morada lo explica así: “De forma excepcional, los microcréditos para la campaña del 10N se han devuelto con fondos propios del partido antes de recibir la subvención electoral, debido a la interrupción en los plazos de fiscalización y ejecución, ocasionados por la crisis del Covid 19. Para esta formación política es de vital importancia cumplir con los microprestamistas, y aún más en estas circunstancias”. Podemos, sin embargo, no vio tan urgente cumplir con Hacienda, pese a que tenía un excedente de 19 millones de euros de anteriores ejercicios.

Pablo Iglesias Turrión. 

El Tribunal de Cuentas ya ha advertido que los microcréditos están insuficientemente controlados y regulados. Aparte de las subvenciones públicas y los microcréditos, en 2019 ingresó 2,7 millones de origen privado (ingresos de afiliados, aportaciones de cargos públicos y donaciones). La cifra ascendió a cuatro millones el año precedente.

Pero en 2018 el partido de Iglesias, que ya debía un millón a Hacienda, desvió 400.000 euros a una empresa mexicana por supuestos trabajos electorales, hecho que investiga la justicia tras denunciar la falta de credibilidad del pago el Tribunal de Cuentas. Una operación en la que está imputado por el cobro de más de 20.000 euros Juan Carlos Monedero, que ya tuvo que pagar como regularización y multa años atrás 200.000 euros por tributar indebidamente un ingreso de 400.000 euros.

El patriotismo fiscal de Iglesias tampoco apareció cuando su fundación Ceps facturó, antes de la creación de Podemos, más de siete millones por asesorar a diversos organismos del Gobierno venezolano. Cualquier consultora habría tributado un 25% de sus beneficios, Ceps tributó cero porque estaba constituida como fundación sin ánimo de lucro. Es algo que no han tenido a su alcance el resto de consultores políticos españoles cuando facturan al PSOE, al PP o a cualquier otro partido.

Los últimos fracasos electorales de Podemos han podido dañar aún más seriamente las arcas 'podemitas' pues las subvenciones estatales van ligadas a los votos y escaños obtenidos. Y esta sangría ya experimentada en Galicia y Euskadi junto con el atasco en Madrid y Cataluña, pueden dinamitar la caja del partido si se reproduce esa caída en toda España en las próximas elecciones generales. Podemos puede jactarse de que no precisa créditos bancarios, pero sí necesita imperiosamente los talones de la Administración para costear su organización y sus campañas.

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