14 de noviembre de 2019
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Era fan de Hannibal Lecter y no se medicaba por la esquizofrenia, asfixió a su victima y luego la apuñaló para asegurarse de que estaba muerta

El perfil psicológico de Leo, el carnicero tatuador de Valdemoro: obsesionado con su cuerpo y una enfermiza relación social

Leandro, el carnicero tatuador.
Leandro, el carnicero tatuador.
La Perito Judicial Eva Milla Molina, especialista en trastornos psiquiátricos, ha realizado un perfil de Leandro V. de 27 años, autodenominado el "carnicero tatuador" de Valdemoro, que fue detenido y enviado a prisión después de asesinar y descuartizó a una joven de 18 años en esta localidad madrileña la semana pasada.

La enfermedad mental vuelve a caracterizar este nuevo episodio esperpéntico y dantesco que el asesino de Valdemoro ha protagonizado el miércoles de la semana pasada. No tenia conciencia de su enfermedad y no se medicaba adecuadamente, lo que hace que la previsión del desastre tuviera un alto nivel de probabilidad de que ocurriera. Nuevamente un enfermo psiquiátrico no pasa controles adecuados ni tiene un seguimiento obligado oportuno. 

Sus vecinos describen a Leandro como un hombre extraño, introvertido, y hasta hace poco tiempo, tímido y estudioso. ¿Qué ha ocurrido en los últimos tiempos? Son variadas las razones que podemos encontrar en el cambio psicológico de este individuo. Podría tratarse de una personalidad insegura, que sufrió una infancia desestructurada con un estilo de apego evitativo donde los afectos pudieran estar contaminados por el miedo. Este miedo se expresaría en una enfermiza relación social, con una inestable relación con los otros marcada por sensaciones confusas, dependencias emocionales y rechazos amorosos. 

Persona tranquila

Sus compañeros de gimnasio le han descrito como una persona tranquila y pendiente de su bienestar físico, pero tal vez esta obsesión por el cuerpo podría venir de una necesidad de presentar el físico como lo más valioso de si mismo, pues el perfil de esta persona denota ganas de llamar la atención sobre la fuerza y la energía del cuerpo esculpido duramente, que relacionado con la muerte y los símbolos de poder le imprimen un carácter poderoso y forjado a fuego que haría crecer su autoestima, dañada desde la infancia, cuando daba miedo a los demás.

El carnicero de Valdemoro.

Todo  puede tener que ver con que la relaciones de la infancia estuvieran tildadas de desconfiadas y distantes, sin autonomía emocional, con mucho miedo a mostrar una intimidad vacía que se llena de paranoias enfermizas hasta derivar en una psicopatología. El individuo se autoproclama descuartizador, muestra calaveras ensangrentadas y habla de muerte y asesinos famosos, como Hannibal Lecter, con el fin de conseguir un perfil que llame la atención a través de las redes sociales, donde la distancia del tú a tú está garantizada. 

En la psicosis paranoide  compatible con el perfil del sujeto que asesina en Valdemoro, el estado consciente del enfermo se muestra normalizado. Esto hace muy difícil la previsión del desenlace. El sujeto se muestra aislado y egocéntrico, todo su mundo ha perdido el contacto con la realidad y muestra un escenario de ideas delirantes, con influencias extrañas y brujerías satánicas seguramente en conjunción con un trastorno de la percepción, que le dice que cuando alguien se ríe de él está atacando a su más profundo yo y esto debe ser castigado duramente, debe resarcirse del modo más violento, y hacer caso a su conciencia  que como una voz interna le dice que no lo consienta más, que es inadmisible, que no puede volver a sufrirlo como tal vez lo sufrió  cuando era pequeño. 

Había cambiado mucho y era difícil acceder a él

La personalidad se altera, a veces de forma gradual, a veces de repente hasta estar totalmente retraído en su mundo, por lo que probablemente algunos amigos afirman que últimamente había cambiado mucho y era muy difícil acceder a él.  Tal vez de ser cierto que consumía anabolizantes y que tenía en el domicilio vigorizantes sexuales como parece constar en el atestado realizado del registro domiciliario, se entenderían también algunas de las reacciones violentas y el aumento imparable de deseo de coleccionar fetiches macabros. 

Leandro a la izquierda.

Este terrible crimen parece estar rodeado de una multitud de impulsos psicológicos matizados con ansias de poder y un compulsivo acto sexual que acaba en muerte como colofón a una vida que ha podido estar repleta de abusos en la infancia de tipo físico, sexual o psicológico y que ahora en la edad adulta utiliza el sexo como arma absoluta que triunfa y aniquila al enemigo.

Esa joven asesinada que se rió de él por su acento, entre la paranoia y la vergüenza hizo aflorar la parte oscura de una persona que no pudo contener sus frustraciones y viendo en ella el objeto de sus males pasados cometió el más terrible de los crímenes, la asfixió y la apuñaló finalmente en el corazón para asegurarse de su muerte.

La resolución del crimen muestra una persona compatible con una vida desordenada que exhibe comportamientos desorganizados con una falta clara de reactividad emocional y falta de empatía, que no presta atención ni para esconder el cuerpo del delito, ni para negar las evidencias.

COMPARTIR: