01 de abril de 2020
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FIN DE SEMANA

La elección a presidente de la Conferencia Episcopal está muy abierta y reñida entre facciones conservadoras, gubernamentales y próximas al Vaticano

Batalla Episcopal: Los Arzobispos Sanz Montes, Omella y Cañizares candidatos al poder eclesial en España

Jesús Sanz Montes, Juan José Omella y Antonio Cañizares.
Jesús Sanz Montes, Juan José Omella y Antonio Cañizares.
Ricardo Blázquez deja la presidencia de la Conferencia Episcopal Española tras un segundo mandato caracterizado por un perfil bajo e intentar que la política no salpicara a la Iglesia. Los nombres y las apuestas están sobre la mesa. Los candidatos con más posibilidades en los cenáculos eclesiásticos son Juan José Omella, Arzobispo de Barcelona (favorito del Gobierno de Pedro Sánchez), Jesús Sanz Montes, Arzobispo de Oviedo, favorito del ala más conservadora, y el sempiterno Antonio Cañizares.

Hay revuelo de sotanas en la Iglesia española. Los obispos patrios están a punto de elegir a su nuevo jefe supremo. Se trata del votar el relevo al frente de la Conferencia Episcopal, algo así como el poder ejecutivo de la iglesia católica en nuestro país, de  monseñor Ricardo Blázquez. Como marca la tradición los ‘candidatos’ a sucederle al frente de la Conferencia Episcopal Española no se presentan oficialmente ni hacen campaña electoral.

El 'cónclave eclesial' empezará el próximo 2 de marzo y esta previsto que dure hasta el día 6. No hay nada oficial y nada está decidido de antemano. Pero lo que sí hay es multitud de rumores sobre los nuevos aires en el gobierno de la iglesia catolíca española. Los interesados, por razones obvias, guardan silencio. Sin embargo, el mundo eclesiástico tiene, como todas las instituciones, sus diferentes corrientes de opinión y sus luchas por el poder.

Y, por supuesto, los nombres que más suenan cuentan con sus apoyos y sus enemigos. Son Juan José Omella, Arzobispo de Barcelona (favorito del Gobierno de Pedro Sánchez y muy próximo al Papa Francisco ), Jesús San Montes, Arzobispo de Oviedo, favorito del ala más conservadora de la Iglesia, y el sempiterno Antonio Cañizares, Arzobispo de Valencia, curtido en muchas batallas políticas y con llegada fluida al Vaticano.

El segundo mandato del cardenal y Arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez Pérez, nacido hace 77 años en Villanueva del Campillo (Ávila), se ha caracterizado por mantener un perfil bajo, evitar saltar al ruedo político y no tomar inicialmente partido por nadie, al contrario que su predecesor Antonio María Rocuo Varela.

España es un país aconfesional, pero a nadie se le escapa el poder económico y de influencia que posee la Conferencia Episcopal en una nación donde la mayoría de sus habitantes se declaran católicos. El Gobierno del PSOE, con Pedro Sánchez y Carmen Calvo a la cabeza, tienen su favorito, como ha ocurrido siempre. En este caso se trata del cardenal Juan José Omella y Omella, Arzobispo de Barcelona, un hombre considerado por muchos de talante progresista. Fue también obispo auxiliar de Zaragoza, obispo de Barbastro-Monzón y de Calahorra.

Según fuentes consultadas por Elcierredigital.com, es el más cercano también al papa Francisco, "que lo considera como su verdadero representante en España". Sin embargo, para los sectores más conservadores de la iglesia, este supuesto favoritismo vaticano "es un rumor que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha hecho correr para favorecer la candidatura de este cardenal", nacido en Teruel hace 74 años.

Quizá sea su edad, 74 años, uno de sus mayores hándicaps. De hecho, el cardenal cumplirá 75 años en octubre. Al llegar a esta edad los obispos presentan su cargo al Papa para que éste les dé la posibilidad de seguir en su labor episcopal o, por el contario, se retiren.

Juan José Omella y Omella, Arzobispo de Barcelona. 

Su postura política de cautela con respecto al Procés catalán, con el que nunca ha sido crítico, le ha ganado fama de ser poco claro entre sus enemigos. El no ser crítico con el independentismo le ha costado ser mal visto por la sección más conservadora de la iglesia. Sin embargo, cuando intentó mediar entre el expresidente catalán Carles Puigdemont y Mariano Rajoy, junto con el Arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, el Vaticano lo impidió, marcando así las distancias entre la Santa Sede y el conflicto político catalán.

Muchos acusan a Omella y Omella de veleidades nacionalistas. Olvidan quizá algunos, tal vez, la postura poco clara que mantuvo la iglesia española durante los años más duros del terrorismo en el País Vasco. No obstante, el Arzobispo de Barcelona es hoy, sin duda, el hombre de Jorge Mario Bergoglio en España y eso lo tienen claro todos los obispos españoles. Sigue la línea marcada por el Papa Francisco en todos sus puntos.

Los conservadores

La facción más conservadora del clero tiene en el religioso franciscano Jesús Sanz Montes a su candidato favorito. Arzobispo de Oviedo desde 2009, el arzobispo más joven del episcopado español, es sacerdote de verbo fácil y tiene fama de buen gestor, tal vez heredado de su paso por el mundo de la banca privada donde estuvo hasta el año 1975.

Nacido en Madrid en enero de 1955, sus opiniones refrendan al ala más dura de la iglesia, siendo muy crítico con el aborto o el matrimonio homosexual. En las últimas semanas se ha mostrado especialmente tajante con respecto a la idea del gobierno del PSOE y Unidas Podemos de legislar sobre la eutanasia.

Su joven edad también le favorece, ya que a los 65 años lo tiene más fácil para agotar los dos mandatos al frente de la Conferencia Episcopal en caso de ser nombrado presidente. En contra podría tener la poca sintonía con la linea del Vaticano enmarcada en la figura del Papa Francisco I. Se le considera el sucesor natural del cardenal Antonio María Rocuo Varela, que fuera Arzobispo de Madrid y que presidió la Conferencia Episcopal durante cuatro mandatos.

Jesús Sanz Montes. 

A estos dos nombres se suma el sempiterno candidato a tomar el poder de la Iglesia en España, el cardenal Antonio Cañizares Llovera, actual Arzobispo de Valencia, un académico de la Real Academia de la Historia, que fuera prefecto de la Congregación pata el Culto Divino.

El cardenal del consenso

Nacido en la localidad valenciana de Utiel hace 74 años, es un cardenal curtido en muchas batallas políticas, sociales y con llegada siempre fluida al Vaticano y a los gobiernos españoles de turno, ya sea PP o PSOE. Un partido con cuyos líderes mantiene una gran amistad y sintonía, como es el caso del exministro de Defensa y expresidente de Castilla-La Mancha, José Bono Martínez.

Cuando entre 2005 y 2008, el actual Arzobispo de Valencia ocupó la vicepresidencia de la Conferencia Episcopal española durante el mandato de Antonio María Rouco Varela, su enfrentamiento con él dio lugar a lo que se conoció como ‘la guerra de los Antonios’.

Un choque de cardenales que, en un acto sin precedentes dentro del episcopado español, se desenvolvió en público. La guerra se acabó cuando el Vaticano, entonces liderado por Benedicto XVI, puso fin al enfrentamiento de una manera callada, pero contundente, aupando la vuelta a la presidencia de la Conferencia Episcopal de monseñor Ricardo Blázquez, un religioso de talante mucho más callado y discreto que su predecesor Rouco Varela.

Dicen que, de esta batalla, el cardenal Cañizares salió herido, pero no derrotado ya que siguió siendo el número dos de la Conferencia Episcopal. Sin embargo, aunque su nombre suena también, sus duras batallas pasadas son quizá su mayor rémora para sustituir al cardenal Blázquez.

A favor tiene su capacidad de negociador, "de saber templar gaitas". Así, uno de sus mayores logros fue conseguir el 0’7 para la famosa X de la declaración de la renta, que fue para la iglesia católica en España todo un éxito. Un punto que logró tras reunirse con la entonces vicepresidenta del Gobierno, la socialista María Teresa Fernández de la Vega.

Este talante lo combina con un carácter estricto en materia espiritual, donde mantiene siempre inalterables los dogmas de fe. Para el cardenal Cañizares la visión social y el papel de árbitro que la Iglesia debe mantener es fundamental. Afirman sus seguidores que "defiende siempre a los inmigrantes y lucha porque la Iglesia asuma un papel activo en pro de erradicar la pobreza". Precisamente este es un punto que le une al actual papado de Francisco I, con el que, según ha podido saber Elcierredigital.com, se reunió hace escasas semanas en la Santa Sede.

Antonio Cañizares, Arzobispo de Valencia y hoy vicepresidente de la Conferencia Episcopal. 

El cardenal Cañizares cuenta también con el apoyo de Cáritas Diocesana para este 'cónclave episcopal' que se celebrará a partir del próximo día 2 de marzo en Madrid para determinar quien tomará el poder durante los próximos cuatro años en el mando de la religión católica en España.

A sus 78 años, Blázquez se bate ya en retirada y deja la Conferencia Episcopal en unas elecciones donde se presume una reñida y dura lucha por el poder eclesiástico patrio. Los nombres y las apuestas están sobre la mesa. Pero más allá de conjeturas, no será hasta el mismo día de inicio de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal cuando se pongan sobre "el altar" los nombres de los candidatos a dirigir los designios de la Iglesia Católica en España.

El 6 de marzo se sabrá si los designios del Espíritu Santo coinciden o no con los deseos de algunas de las facciones de sus representantes en la tierra. Estos deseados son Juan José Omella y Omella, Arzobispo de Barcelona (favorito del Gobierno de Pedro Sánchez), Jesús Sanz Montes, Arzobispo de Oviedo, favorito del ala más conservadora, y el sempiterno cardenal Antonio Cañizares Llovera. 

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