27 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

Del 21 de julio al 9 de agosto de 1921, unos catorce mil soldados españoles fueron masacrados en Marruecos por los rifereños liderados por Abd-El-Krim

Cien años de 'El desastre de Annual' (II): La verdad sobre los trágicos sucesos

Cien años del Desastre de Annual.
Cien años del Desastre de Annual.
Hoy, 21 de julio, se cumplen cien años de los hechos desencadenantes del conocido como 'Desastre de Annual'. Javier López-Galiacho Perona, profesor titular de la URJC de Madrid, explica para elcierredigital.com cómo en tan solo unos días, del 21 de julio al 9 de agosto, desde la evacuación del puesto de Annual hasta la carnicería mora del fuerte militar de Monte Arruit, llegaron a fallecer unos catorce mil soldados españoles a cuchillo o por disparos de los rifereños comandados por Abd-El-Krim.

Annual está considerada como una de las más graves derrotas militares que ha sufrido un Ejército europeo en una acción de guerra fuera de su país. La célebre derrota del general Custer en la batalla de Little Bighorn en Montana (USA), vencido por los indios cheyene, se queda en mantillas si se la compara con nuestro Desastre de Annual. En aquella batalla, a los americanos, el célebre líder Caballo Loco les infringió unas 300 bajas.

En Annual, los moros rifereños de Abd El Krim nos causaron 14.000 bajas, muchas de ellas rematadas con los peores instintos, impidiendo que sus cadáveres fueran recuperados hasta pasados varios meses, sin enterrarlos, dejando que se pudrieran al sol y que los buitres distinguieran, como cuenta la leyenda, entre carne de oficial y carne de tropa. Utilicemos las palabras adecuadas y justas, sin miedos a lo políticamente correcto, aquellos días de Annual fueron una auténtica carnicería humana.

En esta España olvidadiza y desvalorizada, es momento de recordar, como una lección de la historia para no repetirla, qué ocurrió en esos prácticamente 20 días, entre el 21 de julio de 1921 y 9 de agosto de ese año.

Este trabajo histórico está basado en muchas lecturas y en el testimonio que antes de morir me ofreció mi abuelo Emilio López-Galiacho, encargado de la compañía de montaña de Sanidad Militar, destacada en el puesto de Annual, con un comportamiento heroico que mañana recordaremos.

Lo dividiré en cuatro ejes: el primero, por qué estaba allí el Ejército español en 1921; el segundo, cómo se desarrollan los acontecimientos para hablar hoy del Desastre de Annual; tercero, las consecuencias que tuvo aquel episodio; y, en cuarto lugar, qué lecciones podemos extraer de este hecho luctuoso y trágico.

1. Qué hace España en Marruecos

España y Francia en 1912 (con el VB de Alemania y Reino Unido) se habían repartido el protectorado de Marruecos. España se queda con el terreno más pequeño (21.000 km2) y el más indómito, el Rif. Más o menos la línea del Norte, frente a las costas sureñas de España, lo que va de Ceuta hasta Melilla y también la parte del suroeste de la ciudad de Larache y alrededores.

La zona contralada por España. 

Ya habíamos sufrido algún desastre menor como el acontecido en 1909 en el llamado episodio del 'Barranco del lobo', donde perdimos cien militares en la zona del Rif; por cierto, un suceso que tuvo un gran impacto en España, dando lugar a la llamada “Semana trágica” de Barcelona de ese año, donde las clases obreras se rebelaron contra la autoridad por el reclutamiento obligatorio para acudir a las campañas de Marruecos.

A finales del año 1920 nos encontramos con un Alto Comisariado de España en Marruecos cuya capital está en Tetuán y a cuyo mando se encuentra uno de los grandes militares españoles como es el general Dámaso Berenguer. Por otra parte, a Melilla, una de las plazas históricas del Ejército español, ha llegado el general Manuel Fernández Silvestre, héroe de la guerra de Cuba por distintos actos de indudable valor y muy próximo al rey Alfonso XIII, al ocupar su cuarto militar.

En España gobierna Allendesalazar y como ministro de guerra el vizconde de Eza, abuelo del actual Marichalar. 

Ese año, en marzo, había sido asesinado por anarquistas don Eduardo Dato, presidente del Gobierno, en la misma Puerta de Alcalá.

El Ejercito español de entonces en África estaba compuesto por los llamados “regulares” y por tropa de reclutamiento nacional que no tenía el dinero necesario para pagar la denominada cuota de sustitución, de tal suerte que otro fuera en su lugar (alrededor de 6000 reales). Además, se hallaba también la denominada policía indígena que, en los días de Annual, terminó desertando y pasándose al enemigo.

Un Ejército diezmado por las guerras de Cuba y Filipinas, mal preparado, peor abastecido, nulamente aprovisionado, desmotivado, con más oficiales que casi soldados (un oficial por cuatro soldados), con algunos casos señalados de corrupción desviando el dinero del Tesoro Público destinado a los ejércitos al bolsillo propio. A eso se le añadía una artillería muy débil, casi sin tanques, un parque móvil a ruedas casi nulo, una marina inexistente y una aviación incipiente solo para logística. Un desastre, así de claro.

2. Qué desencadena el Desastre de Annual

A finales de 1920, los generales Dámaso Berenguer y Silvestre, viejos conocidos, que aunque se tenían ciertas envidias, se respetaban mutuamente, deciden alcanzar la bahía de Alhucemas, una vieja aspiración de España para dominar toda la línea entre Ceuta y Melilla, con Tetuán de nuestro lado.  

Alhucemas dista alrededor de 130 km de Melilla. Para alcanzar esta posición se habían determinado varias vías. En todo caso, se fuera por la costa o por el interior, había que ir clavando diferentes posiciones (en torno a 144), a través de los llamados blocaos o puestos de vanguardia o de retaguardia, donde, en situaciones bastante precarias, se establecían puestos de vigilancia o de disparo. También se había decidido ir avanzando camino de Alhucemas con la compra o armisticio de las denominadas cabilas o tribus y también comprando a las llamadas harkas rifeñas.

Cien años del Desastre de Annual. 

Para avanzar por la costa se toma el puesto de Sidi Dris, entre Melilla y Alhucemas y se decide el bombardeo de Axdir, la capital de la cabila de Beni Urriaguel, de donde procede el caudillo rifeño Abd El Krim.

En el avance por el interior se decide llegar primero por la línea de ferrocarril a Batel, camino ferroviario que se había iniciado en su momento para explotar diversas prospecciones mineras, y así enganchar las columnas y baterías hasta Dar Drius, para subir posteriormente a Annual, puesto que estaba solo a 68 km de Alhucemas y donde se colocó un contingente de unos 5.000 hombres.

Estas decisiones de ir avanzando a las bravas y a las malas o comprando tribus, más los bombardeos, producen gran enojo en la llamada cabila bereber preponderante de Beni Urriaguel, a cuyo frente estaba el temido Abd El Krim, quien había tenido un pasado español porque había estudiado bachillerato en Tetuán o en Melilla y había incluso trabajado para el periódico de Melilla.

Estamos en el Rif, terreno agreste, escarpado, seco, muy duro, inundado de bereberes bien armados, mejor pertrechados, perfectos conocedores del terreno al cual se adaptaban. Tipos con una gran puntería. Eran personas que estaban acostumbradas a vivir en situaciones límites y además con un gran deseo o instinto de expoliar o destruir al español. Realmente, el Desastre de Annual es un verdadero levantamiento popular del Rif contra la España colonial que lo oprime, que se convierte finalmente en una carnicería humana.

El general Silvestre. 

En el avance hacia Alhucemas, el general Silvestre, envalentonado, decide ir más allá de Annual y tomar el llamado Monte Abarrán para ver ya la deseada Bahía. Pero en el mismo día de junio en que se toma, se pierde.

Días después, para proteger la retaguardia de Annual, el tozudo Silvestre toma el puesto de Igueriben, posición que del 17 de junio al 17 de julio, sufre un gravísimo asedio con soldados abrasados de sed, sin aprovisionamientos, sin municiones y cortado el apoyo del cercano Annual. Finalmente, los pocos supervivientes de Igueriben logran alcanzar Annual.

Pero los rifereños, con el olor a sangre española ya vertida, se van a por Annual. Cómo sería de grave la situación que el general Silvestre decide desplazarse desde Melilla a ese enclave. El 21 de julio por la noche, reúne en su tienda de campaña a su Estado Mayor y decide, no sin algunas oposiciones como el general Morales que es el jefe de la policía indígena o el jefe del mítico regimiento Alcántara, la evacuación del puesto de Annual para la mañana siguiente.

Esta orden de evacuación se hace sin orden ni concierto, a la desbandada, con el bereber calentando el cuello. Prácticamente los jefes y oficiales han desaparecido porque han tomado los convoyes rápidos hacia la plaza de Melilla abandonando a su tropa. Han huido, al grito de sálvese quien pueda.

Los escasos jefes u oficiales que quedan organizan como pueden una columna de evacuación que va a cruzar el desfiladero de Izzumar, conocido como el tobogán de la muerte porque es un terreno agreste en zigzag y fácil blanco para los expertos tiradores bereberes o para el afilado gumía o cuchillo moro. Lo que se vive en aquellos kilómetros de polvo y sol justiciero es uno de los mayores dramas militares de la historia.

El primer destino importante por alcanzar y poner así a las tropas que van quedando a salvo, es el puesto de Dar Drius. La retaguardia de la columna evacuada es cubierta por el llamado Regimiento Alcántara que tiene un comportamiento heroico, alcanzando la llamada laureada de San Fernando su segundo jefe, ya que el primero había muerto en Annual; estamos hablando de Fernando Primo de Rivera.

Fernando Primo de Rivera. 

En 2012, el rey Felipe concedería la Laureada a todo el regimiento, cuya actuación es estudiada hoy, por su valentía y estrategia especialmente en las ocho cargas que hizo en el río Iguan, en las mejores escuelas militares del mundo. Ríanse de la británica “Carga de la Brigada ligera” en Balaclava, el 25 de octubre de 1854, durante la Guerra de Crimea, pues según los propios militares ingleses la verdaderamente importante es la de Alcántara en Annual.

A Dar Drius llega el general Navarro, al frente ahora de la plaza de Melilla tras el aparente suicidio de Silvestre. Navarro, en una decisión muy criticada, ya que Dar Drius sí que tenía buena defensa, agua y aprovisionamientos, decide evacuar este puesto y dirigirse con la columna que había quedado (unos mil hombres) al fuerte de Monte Arruit, cerca de Melilla, esperando que allí las tropas rearmadas en Melilla fueran a su rescate.

En Monte Arruit se atrinchera un 29 de julio con otros casi tres mil soldados que ya vivían en el interior del fuerte. Un espacio cerrado para tanta gente, con tantos heridos y con difícil acceso a provisiones y a las llamadas aguadas, que eran objeto de caza al hombre por parte de los bereberes cuando pretendían obtener el líquido elemento. Las escenas y momentos que se vivieron aquellos días han pasado a la galería de los horrores de España.

Llegan malas noticias de Melilla, porque también han caído los puestos próximos de Zeluán y Nador, cerrando así los moros la salida de tropas de la plaza histórica melillense que queda cercada y a punto de ser invadida por los bereberes, creando gran confusión y miedo entre la población melillense que se agolpa en el puerto para salir hacia la península.

Cien años del Desastre de Annual. 

Allí, en Melilla, ya se encuentra Dámaso Berenguer que ha venido desde Tetuán y que ha ordenado que llegarán a la plaza seis batallones de refuerzo, junto a la temida y recién creada “Legión extranjera” con Millán Astray al mando, y dentro de sus tropas el comandante Franco, que luego sería el líder del ejército nacional en la Guerra civil del 36.

Navarro desde Monte Arruit implora a la cúpula de Melilla, a través de los mensajes enviados por los célebres heliógrafos, por la llegada de refuerzos, de comida, de agua, pero Berenguer y sus generales deciden no acudir y tan solo envían unos aviones para intentar tirar al puesto algo de comida y bloques de hielo de agua que al chocar con el suelo evidentemente se deshacían. Esta discutidísima decisión de no acudir, justificada por el mando por la necesidad de defensa de la plaza de Melilla, costará una sangría histórica al Ejército español.  

El 6 de agosto, el general Navarro recibe por Berenguer la orden de evacuación del puesto de Monte Arruit. Navarro parlamenta con las tropas beréberes y se acuerda el desalojo pacífico del fortín, entregando todas las armas, a salvo las pistolas de los oficiales, a cambio de dejarles salir en columna camino de Melilla.

Cuando los españoles están entregando las municiones y empiezan a salir, los rifeños traicionan el acuerdo y entran a saco en el patio de Monte Arruit y machacan a la población militar española y familiares, causando casi 3.000 pérdidas humanas, dejando sus cadáveres sin enterrar, en los alrededores y llevándose a 500 prisioneros, entre ellos el general Navarro. En el año 1923, el empresario y negociador vasco Echevarrieta, los liberará de Axdir y de las garras de Abd El Krim, pagando en torno a los cuatro millones de pesetas. Más de un centenar han muerto en el cautiverio.

Las muertes de los españoles han pasado a la peor historia de la humanidad. Por su número sí, pero sobre todo por la actitud de odio y deshumanización demostrada por los bereberes, sus mujeres y familiares en el ensañamiento contra los españoles heridos (se les pasó a cuchillo, se les crucificó, se les quemó, se les reventó el cráneo con piedras, incluso se les abrían los genitales y se introducían en la boca de los muertos o moribundos).

Hasta octubre de ese año no se dejó a las tropas españolas, en labor humanitaria, recoger los cadáveres esparcidos en torno a esa posición militar, momificados, destruidos por la carroña y muchos de ellos irreconocibles, teniendo que levantar un cementerio improvisado con el resto de sus huesos en el mismo Monte Arruit y posteriormente con su traslado al cementerio de la Purísima concepción de Melilla.

3. Cuáles fueron las consecuencias del Desastre del Annual

A nivel político y sociológico, supone un absoluto shock en España, produciendo la caída del Gobierno de Allendesalazar, su recambio por Maura, la salida del vizconde de Eza del Ministerio de la Guerra y la llegada a él de Don Juan de la Cierva.

Se inicia un expediente con una investigación que se deja en manos de Juan Picasso, el célebre general condecorado por sus acciones heroicas en África y tío abuelo del pintor universal malagueño. El general Picasso, en un ejercicio de ponderada independencia, investiga las causas llevándose por delante a los generales Berenguer y Navarro. Es el famosísimo expediente Picasso.

Alfonso XIII, de frente, con un grupo de militares, detrás a la derecha, el general Fernández Silvestre.

También la derrota de Annual supondrá la llegada de la dictadura de Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, quien en septiembre de 1923, un mes antes de llevar al Congreso el llamado Expediente Picasso, da un golpe de Estado iniciándose el directorio militar.

Otra de las consecuencias, es el llamado Desembarco de Alhucemas en 1925, entre el Gobierno español y francés, acción militar que luego será estudiada y servirá de ejemplo para un desembarco tan célebre como el de Normandía.

Incluso el Desastre tendrá consecuencias para la Guerra civil española de 1936, que se va a iniciar quince años después de Annual y donde el Ejército africano, entrenado y al día, bajo el mando del general Franco, va a tener una gran importancia, sobre todo por los “Regulares” y la temida Guardia mora.

Por último, incluso para el general Franco, lo vivido en Annual supone la decisión, camino de la toma de Madrid, de aplazarla para acudir antes al Alcázar de Toledo donde está asediado por los republicanos su amigo el general Moscardó. Franco, que estuvo en Melilla en aquel Desastre, nunca había entendido cómo se dejó solo al general Navarro y sus tres mil soldados en Monte Arruit.

4. Qué lecciones nos deja Annual para el presente y futuro

A los 14.000 españoles muertos, masacrados, ya nadie les va a devolver la vida. Aquel monumental error en cadena tuvo profundas consecuencias y el propio Ejército español aprendió de ellas. Creo que esta efeméride hay que aprovecharla, sinceramente, no para lamernos las heridas, actitud típicamente española, sino para rendir homenaje a compatriotas españoles muertos en Annual y a aquellos que tuvieron una acción digna y heroica, como mañana recordaremos en la persona del teniente médico López-Galiacho.

Rindamos hoy homenaje a los españoles que, con su esfuerzo personal, y en muchas ocasiones poniendo por delante sus propias vidas, nos han ido legando de generación en generación esa conciencia positiva de ser españoles.

Al final, no se olvide el lector, a España, como decían Galdós y Unamuno, la han salvado de despeñarse por el precipicio de la historia los propios españoles, esos que han ido cosiendo día a día su intrahistoria, aquellos hombres, también mujeres, que fueron a cumplir su obligación a Annual.

Como decía el poeta, nadie muere mientras que se le recuerda.

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