24 de febrero de 2024
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FIN DE SEMANA

El conocido 'rey de las compraventas', de 82 años, es accionista de la compañía ferroviaria española que los húngaros de Maygar Vagon quieren comprar

Los negocios de Juan Abelló: De su pasado exitoso con Mario Conde a su intento frustrado de venta de la histórica Talgo

El Cierre Digital en
/ El empresario Juan Abelló con un tren de la ferroviaria Talgo de fondo.
Los negocios de Juan Abelló en el sector ferroviario español se viven hoy con serias dudas tras su intento de venta de la compañía Talgo, fundada al final de la Guerra Civil y de la que es relevante accionista este empresario, socio en su día del exbanquero Mario Conde en Antibióticos. Su venta a la compañía húngara Maygar Vagon, cercana al Gobierno del controvertido Viktor Orbán, se está viendo amenazada por su elevada deuda, para malestar del denominado "rey de la compraventa", de 82 años.

Hungría es hoy noticia por el continuo pulso de su presidente Viktor Orbán con la Unión Europea así como por la dimisión de su número dos Katalin Novak tras destaparse que indultó a un directivo de un colegio por presunto ocultamiento de casos de pederastia. También lo es en nuestro país por la intentona de Maygar Vagon, una empresa afín al Gobierno magiar, de consolidarse como un gigante ferroviario europeo y comprar la compañía española de trenes Talgo. 

Sin embargo, tras conocerse el interés de la empresa húngara Maygar Vagon para quedarse con la compañía Talgo, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) congeló la cotización de la ferroviaria española hasta que se solventase la operación, que podría rondar los 620 millones de euros.

Para conseguir esto último, la empresa húngara está intentando hacerse con ella vía Oferta Pública de Adquisición (OPA). Pero tras encallar Talgo ha regresado al parqué con serias caídas al conocerse que la operación de venta no es factible de realizarse por ahora, ya que la gran banca tiene un derecho de ejecución de deuda (cobrarla inmediatamente) en caso de cambio accionarial en esta prestigiosa histórica española.

La compañía, conocida popularmente como Talgo y denominada Patentes Talgo, nació en 1942, tras la Guerra Civil, con la intención de comercializar un nuevo tipo de tren diseñado por Alejandro Goicoechea, con financiación del empresario José Luis Oriol Urigüen. Actualmente la empresa Talgo está liderada ejecutivamente, desde el pasado año, por Gonzalo Urquijo (ex de Abengoa), que sustituyó al heredero del fundador José María Oriol.

Cabe recordar que Talgo está controlada en más del 60 por ciento por el fondo Trilantic, que es socio en la compañía de Pegaso (de la citada familia fundadora Oriol, que posee el 20 por ciento) y de la compañía Torreal (del histórico empresario Juan Abelló, que cuenta con más del 10 por ciento del capital).

Sin embargo, Talgo arrastra desde hace años un grave problema de salud económica. Es decir, que los acreedores podrían pedirle a los húngaros de Maygar Vagon gran parte de los 320 millones de euros que Talgo adeuda. Pero el problema radica en que esta empresa magiar, que ha hecho grandes negocios con la Rusia de Vladimir Putin y es afín al presidente Orbán, "no cuenta con demasiada aceptación dentro de las entidades de crédito, que siguen mirando con recelo y desconfianza a la Europa más oriental por su falta de seguridad jurídica", señalan a elcierredigital.com fuentes conocedoras de la operación.

Desde Maygar Vagon reconocen que están "manteniendo conversaciones y negociaciones en relación con la posible formulación de una Oferta Pública de Adquisición sobre la totalidad de las acciones de Talgo, a un precio de 5 euros por acción", pero que "no se ha tomado todavía una decisión definitiva al respecto".

"Dichas conversaciones se están entablando en relación con las financiaciones de la compañía, sujetas a cambio de control de cara a la obtención de los correspondientes consentimientos", añaden desde la empresa húngara.

Buenos resultados pese a su elevada deuda

Pese a su elevada deuda, Talgo, que es la compañía líder en diseño, fabricación y mantenimiento de trenes ligeros de alta velocidad, registró unos ingresos de 470,3 millones de euros en los nueve primeros meses de 2023, lo que supuso un 33,5 por ciento más frente a los 352,2 millones de euros registrados en el mismo periodo del año anterior.

Gracias a estos datos, la empresa española está en un gran momento para ponerse en venta pese a su deuda, ya que en los nueve primeros meses de 2023 elevó también su cartera de pedidos hasta un máximo histórico de 4.200 millones de euros, impulsada por los más de 1.900 millones de euros en nuevas adjudicaciones alcanzadas hasta octubre pasado.

Este crecimiento en los ingresos, explican desde la compañía española, se debió principalmente "al aumento de la actividad de fabricación  y a las extensiones de los contratos con los operadores ferroviarios europeos tanto en Alemania (DB) como en Dinamarca (DSB)".

Talgo. 

Cabe recordar que Talgo es una de la decena de empresas españolas que se han aliado bajo el nombre de Hympulso. Una nueva iniciativa para diseñar y construir un sistema de propulsión basado en pila de hidrógeno renovable e instalarlo en un tren de alta velocidad por primera vez en el mundo.

Juan Abelló: Accionista de referencia de Talgo

Precisamente, el llamado 'rey de las compraventas', Juan Abelló Gallo, es uno de los accionistas de referencia de la compañía Talgo. Además de ser una de las grandes fortunas del país, posicionado desde hace ya muchos años en la lista Forbes de los más ricos de España. El pasado 2023 el empresario madrileño bajó hasta el octavo puesto en el mencionado ranking, aunque su fortuna no es en nada desdeñable: 2.900 millones de euros, unos 100 millones más que el año anterior.

El financiero, que también ha hecho negocio con la amapola del opio como ha contado elcierredigital.com, no sólo es un magnate de la industria sino que también es uno de los mayores terratenientes de España. El empresario tiene varias heredades en la provincia de Toledo y propiedades en otros lugares de España, acumulando cerca de 40.000 hectáreas repartidas por todo el país.

Precisamente, en su finca de Las Navas (Toledo) es donde el rey Emérito Juan Carlos I tenía una habitación para su uso exclusivo. Allí mismo, el Emérito batió el récord de venado en los años 1988 y 2000.

Pero además, también está considerado como uno de los mayores coleccionistas de arte de nuestro país. Su colección incluye pinturas de algunos de los principales artistas españoles (Juan de Flandes, Ribera, Zurbarán, Goya y Picasso), así como obras de Francis Bacon, Degas, Modigliani y Henri Matisse. Una afición que ha cultivado junto a su esposa, Ana Gamazo-Hohenlohe.

El Talgo, de Juan Abelló. 

Pero la vida de Juan Abelló es un ir y venir. Quizá por ello se le conoce como el "rey de la compraventa". Nacido en Madrid en diciembre de 1941, estudió en el elitista Colegio del Pilar, de Madrid, matriculándose después en la carrera de Farmacia, en la Universidad Complutense, en donde se licenció en 1964.

Un año después ya comenzaba a trabajar en la empresa familiar de su padre, Juan Abelló Pascual, un farmacéutico de Reus (Tarragona). Ahí, en Laboratorios Abelló, ocupó diferentes puestos ejecutivos hasta que en 1973 fue  nombrado vicepresidente.

Fue en 1976 cuando conoció al abogado del Estado Mario Conde, luego reconvertido en banquero, con quien desde entonces realizaría múltiples y significadas operaciones financieras (todas millonarias) hasta su llegada a la presidencia y vicepresidencia del Banco Español de Crédito, conocido como Banesto.

Una de estas especulativas operaciones se produjo en 1983, cuando, ayudado precisamente por Mario Conde, que por entonces trabajaba en su empresa, vendió Laboratorios Abelló a la multinacional norteamericana Merk Sharp and Doohme, por 2.700 millones de las antiguas pesetas.

Después, con estas plusvalías, se hicieron con el control de Antibióticos S.A. Y tras sanear esta empresa farmacéutica y obtener grandes beneficios, decidieron venderla en marzo de 1987 al grupo industrial italiano Montedison. Fue el gran pelotazo económico de la época, por el que obtuvieron 58.000 millones de pesetas (348 millones de euros).

Una vez cerrada la operación, y como ha sido siempre norma en el comportamiento de Abelló y de Conde, éstos estaban dispuestos a traducir todo el dinero que habían ganado en más dinero, mucho más, y por tanto en más poder y en más influencias. Así, muy pronto, Abelló pasó a ser accionista del Banco del Progreso de los todopoderosos hermanos mallorquines March, y se hizo consejero de Sotheby´s España, S.A.

Paralelamente a este impulso social y económico, el tándem Abelló-Conde compraba un tres por ciento del capital de Montedison por 18.000 millones de pesetas. Y con el dinero restante comenzaron a invertir en distintas empresas, como Advent Internacional (sociedad de capital de riesgo) o Advent España (sociedad de gestión). Así, Abello y su entonces socio Mario Conde adquirieron el 60 por ciento de las acciones de General Medical Merate, una empresa italiana dedicada a la venta y fabricación de equipos médicos de alta especialización.

Pero sin duda alguna, la operación más destacada del tándem Abelló-Conde fue su incursión política-económica en el Banco Español de Crédito. Esto ocurrió en junio de 1987, cuando se cerró la inversión de cerca de 25.000 millones de pesetas del entonces Banesto, a través de la sociedad Torreal, la empresa que hoy controla la compañía ferroviaria Talgo.

De esa cantidad global invertida, 13.000 millones de pesetas correspondían a Abelló y 7.300 millones a Conde. Una vez tomado el control de Banesto decidieron que era mejor que Mario Conde accediera a la presidencia del Banco y Juan Abelló a la vicepresidencia. Y desde allí intentaron la fusión con el extinto Banco Central bajo el gobierno del PSOE con Felipe González Márquez.

En esa florida época del pelotazo en España, el poder de Abelló seguía floreciendo. Y en junio de 1988, era nombrado presidente de la aseguradora Unión y El Fénix.

Ruptura entre Juan Abelló y Mario Conde

Sin embargo, en esta carrera meteórica hacia el poder más absoluto, surgió un problema personal. El ego de dos gallos. Su unión patrimonial con Mario Conde se rompía. Todo, como consecuencia de las divergencias surgidas entre ambos por ver quién mandaba más.

Tras la ruptura, Abelló conservó el 3,5 por ciento de los títulos de Banesto y Conde el 1,5 por ciento. Al mismo tiempo que se producía este desencuentro entre ambos, el proceso de fusión de Banesto con el Banco Central también se rompía. Y en este estado de cosas, el 23 de febrero de 1989 Abelló dimitía de sus cargos de vicepresidente de Banesto, presidente de la Unión y El Fénix, vicepresidente de Fenosa, consejero delegado del Banco Central y de Tudor. Total, nada.

Mario Conde. 

Pero como viene siendo ya costumbre en Abelló desde hace muchos años, su salida no le ocasionó ningún trauma ni problema y comenzó a invertir en otras empresas.

Así, sólo seis meses después de dejar Banesto era nombrado presidente de la compañía Inversiones Ibersuizas, participada por su buque insignia Torreal, del que seguía siendo su presidente y máximo mandamás. De esta forma, su cascada de inversiones continuó con la toma de participaciones en sectores muy diversos, desde el farmacéutico hasta el alimentario.

Juan Abelló ha sido un vital protagonista, junto a su callada mujer Ana Gamazo, de una brillante carrera que le ha llevado a participar en más de 40 sociedades en sectores tan diversos como el farmacéutico o el inmobiliario, pasando por el bancario y el de las telecomunicaciones. Logró penetrar, entre otros, en la empresa farmacéutica Alcaliber; en el grupo CEPA (Compañía Española de Penicilina y Antibióticos), una filial de la sociedad francesa Paribas Santé; y en la empresa cárnica Oscar Mayer, la segunda en importancia de España.

Y hoy en día sigue estando presente en el sector ferroviario, escenario en el que quiere resurgir con sus operaciones dinerarias. Unos movimientos especulativos que se viven con preocupación tras su intento de venta a Hungría de la histórica compañía Talgo, de la que es relevante accionista.

No obstante, 'su pase' a la compañía húngara Maygar Vagon, cercana al Gobierno del controvertido Viktor Orbán, se está viendo amenazada por la elevada deuda que asola a Talgo, para malestar del todo poderoso empresario de 82 años que quiere seguir siendo el "rey español de la compraventa".

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