28 de enero de 2020
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FIN DE SEMANA

La Policía no puede atajar el problema si las propias trabajadoras sexuales explotadas no denuncian su situación

Los narcopisos de Vallecas se transforman en narcoburdeles ante el temor de los vecinos

Una calle del casco antiguo de Puente de Vallecas.
Una calle del casco antiguo de Puente de Vallecas.
La detención de seis personas el pasado mes de diciembre por parte de la Policía Nacional no ha atajado el problema y los vecinos del barrio madrileño de Puente de Vallecas están preocupados porque ven como los antiguos "narcopisos" donde se vendía droga han cambiado por "narcoburdeles", casas donde se ejerce la prostitución.

Las asociaciones de vecinos aseguran que ya existen casi un centenar de estos locales clandestinos. "Usan los locales comerciales para evitar llamar la atención, que son alquilados con la connivencia de inmobiliarias por encima del precio de mercado", aseguran los vecinos.

Las asociaciones vecinales denuncian que incluso es habitual el reparto de flyers o propaganda en mano por las calles del barrio y en los que se ofertan "actividades sexuales por cantidades ridículas".

Anuncios que se encuentran en Puente de Vallecas.

La Policía Nacional llegó a clausurar algunos de estos pisos el año pasado, pero advierten que "es muy difícil actuar contra estas mafias, que están perfectamente asesorados por abogados que conocen perfectamente los resquicios de la ley". "Cuesta mucho cerrar un narcoburdel", que posteriormente es abierto en otro local o piso de la misma calle, dicen.

La presidenta de la asociación del Casco Viejo de Puente de Vallecas, Clara Carmen García, ya ha denunciado varias veces que desde octubre pasado "los grupos organizados y mafias responsables" reparten una cantidad "ingente" de octavillas con chicas semidesnudas en las que se ofrecen servicios como "fiesta blanca desde 20 euros".

Siguiendo la publicidad en las octavillas la asociación de vecinos ha descubierto que el ochenta por ciento de esas ofertas se dirigen al mismo teléfono y que esta actividad está promovida por los grupos organizados que antes regentaban los 'narcopisos' y que ahora se alían con mafias relacionadas con la prostitución.

El problema es que si no hay denuncias de las propias mujeres explotadas cuando los agentes llegan a los pisos les dicen que ejercen la prostitución por voluntad propia con lo que la Policía tiene muy difícil intervenir.

Clara Carmen García explicó a la agencia Efe que "más allá del debate sobre la abolición de la prostitución, a pie de calle urge solventar un problema que padecemos los de siempre" y añade que "las mafias saben bien dónde apuntan cuando llenan nuestros barrios de casas de apuestas, de prostitución, de alcohol y droga".

La representante vecinal recuerda que hace dos años el Ayuntamiento de Madrid puso en marcha un plan para perseguir la publicidad de tipo sexual que se deja en las lunas de los coches y considera que "es hora de retomarlo con la complicidad de la Comunidad de Madrid, que es la que tiene la competencia en publicidad".

El concejal de Distrito de Vallecas, Borja Fanjul, comparte las denuncia de los vecinos y asegura que en el distrito de Puente de Vallecas viven alrededor de 300.000 personas, hay destinados más de 200 efectivos y que la patrulla por las zonas más sensibles forma parte de su trabajo diario porque la policía tiene que estar "pateándose las calles". Fanjul muestra la disposición del ayuntamiento a colaborar con la Delegación del Gobierno de la Comunidad de Madrid para acabar con esta situación.

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