16 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

La famosa actriz era la jefa de casi 20 mujeres que estaban bajo su dominio y la principal reclutadora de esta organización delictiva

Abusos, esclavas y orgías: Así funcionaba NXIVM, la secta por la que fue condenada Allison Mack

Allison Mack
Allison Mack
La protagonista de Smallville fue una importante integrante de la secta NXIVM creada por “el hombre más inteligente del mundo”, Keith Raniere. Desde allí, reclutaba mujeres a quienes sometían a los peores abusos: las obligaban a pasarles contenido sexual, las extorsionaban, les imponían duras dietas para estar tan delgadas como al líder le gustaban y las marcaban a fuego en la cadera como si fueran ganado.

Allison Mack nació en Alemania en 1982. Dos años después sus padres se mudaron a Estados Unidos. Consiguió su primer papel a los 7 años. Después, con altibajos, trabajó en publicidad, obras de teatro, series y películas. Su gran oportunidad llegó en 2001 con su papel de Chloe en Smallville, la serie que relata la juventud de Superman, donde Chloe es la amiga de Clark Kent y que contó con varias temporadas de éxito.

Después de un estancamiento en su carrera ingresó en NXIVM donde la introdujo una compañera de trabajo. Después de hacer algunos cursos iniciales de superación personal, su belleza y fama llamaron la atención de Keith Raniere, el líder de la organización, quien la animó a tomar cada vez más importancia en la corporación lo que le condujo a ir dejando de lado su carrera de actriz.

Aunque Raniere se llama Keith, siempre prefirió que lo llamaran Vanguard. Era el líder de NXIVM, una sociedad que al mismo tiempo era una empresa que brindaba cursos de superación personal, una secta, una agrupación delictiva y un vehículo que permitía el abuso de mujeres.

Los cursos y seminarios se presentaban como ideales para el desarrollo personal y profesional de sus participantes. Cada uno de ellos costaba miles de dólares y estaban organizados de tal manera que se completaban unos con otros. De esta forma, lograr la formación completa costaba mucho tiempo y dinero. 

Raniere se presentaba como “el hombre con el coeficiente intelectual más alto del mundo”. Su poder de convicción, con su hablar sereno y envolvente, hizo que sus adeptos se multiplicasen con los años.

La organización estaba organizada en varias células. Una de ellas estaba integrada solo por mujeres, una especie de grupo exclusivo, con un ingreso muy restringido. A sus integrantes las convencían de que ser miembro era un enorme y exclusivo privilegio. Ese subgrupo selecto y secreto estaba a cargo de Allison Mack. Se llamaba DOS (Dominus Obsequious Sororium) y se presentaba como un lugar de empoderamiento femenino, definición que no era más que un eufemismo.

El ingreso requería varios pasos, un juramento de lealtad y de sumisión primero, entregar unas garantías después, que consistían en que la candidata revelara secretos familiares y además, enviara fotos de ella desnuda a la reclutadora que las guardaría bajo amenaza de hacerlas públicas ante cualquier problema.

Antes del ingreso se le realizaba una nueva aclaración, una nueva regla de juego hasta el momento desconocida: la novata debía ser esclava de sus superiores hasta lograr subir un escalón en el organigrama y tener sus propias esclavas para satisfacer sus deseos.

Tras estas aceptaciones llegaba el momento del rito inicial. La iniciada se encontraba en una sala con otras tres o cuatro mujeres, que sospechaban estar en su misma situación. Entonces entraba el ama, les vendaba los ojos y les ordenaba desnudarse. Ninguna dudaba. Su voluntad estaba doblegada. Ya desnudas, las empujaban hacia una camioneta, recorrían algunos kilómetros sin saber a dónde iban y finalmente alguien las ayudaba a bajar. Entraban a una casa lujosa, las acostaban en una camilla y las marcaban en la cadera, cerca del pubis, como si fueran ganado, con las iniciales del líder de la secta.

NXIVM, la secta de Hollywood que esclavizaba a mujeres ricas

Símbolo con el que marcaban a las miembros de DOS.

Funcionamiento

La forma con la que se convocaba a las jóvenes era más o menos siempre la misma: “Somos mujeres que se reúnen y se comprometen de tiempo completo, la una con la otra, para volver nuestros yoes más poderosos, para impulsarnos a enfrentar nuestros peores miedos y exponer las mayores vulnerabilidades, a sabiendas de que estamos lado a lado sin importar lo que suceda y para cumplir nuestra palabra al sobrellevar el dolor”, decía con convicción Allison Mack.

Pero convertirse en miembro de DOS significaba convertirse en esclava. Se pasaba a ser parte de una estructura piramidal en la que las mujeres que ocupaban los puestos superiores eran las amas de las que ocupaban los inferiores. Las esclavas debían estar disponibles las 24 horas del día por si eran requeridas por Allison Mack o Raniere. Estaban obligadas a estar bajo permanente dieta y debían someterse a las iniciativas sexuales de los líderes.

El sistema de ingreso cubría varias etapas. Primero la seducción, tentar a las futuras víctimas con formar parte de un grupo exclusivo y prometer el acceso ilimitado y el contacto cercano con el líder, Keith Raniere. Luego se ponía en marcha el sistema de garantías: un vídeo donde contaban secretos y asuntos sensibles suyos y las fotos de ellas desnudas o grabaciones de sus actos sexuales. Esas imágenes quedaban en manos de la ama que, de esa manera, se aseguraba la fidelidad y el silencio de su nueva esclava.

Quien violara la confidencialidad se arriesgaba a que ese material sensible e íntimo se difundiera. Ante cada acto que Mack o Raniere consideraban una indisciplina, aparecía el chantaje con este material. Un procedimiento claramente extorsivo. Tras esto venía la ceremonia de iniciación.

En una secta con esclavas sexuales, lavado de cerebro y marcas de propiedad, tener relaciones sexuales con Raniere tenía poderes “curativos” según el discurso de DOS y de NXIVM. A él le gustaban las mujeres muy delgadas, por eso todas estaban sometidas a dietas de menos de 800 calorías diarias.

La otra gran obligación que tenían las esclavas era la de reclutar a otras mujeres. Si no lo hacían, Mack ejercía una presión insoportable sobre ellas, siempre amenazando con las fotos, grabaciones y datos sensibles que tenía atesorados. El incentivo era el acceso al líder, las puertas que Mack podría abrir por su influencia y tener sus propias esclavas a disposición.

Allison Mack, por su anterior fama, ejercía de imán. Las aspirantes eran jóvenes, muy delgadas y bellas. Todas parecían seguir el mismo patrón físico, el del gusto de Raniere. Fueron muchos los testimonios que coincidieron en afirmar que Mack era la principal reclutadora y que utilizó su fama e influencia para ese fin.

Como ama, Mack contaba con alrededor de 20 mujeres que estaban exclusivamente a su disposición y a la de Raniere, no pudiendo mantener relaciones amorosas ni sexuales con otras parejas. Tampoco podían exigir ver con mayor frecuencia a Vanguardia. Solo debían de estar disponibles para cuando fuesen requeridas para sesiones sexuales individuales o grupales. La dinámica diaria de las esclavas requería permiso de su ama para comer y hasta para dormir. 

Castigos, humillaciones y miedo: el método de Keith Raniere para crear  Nxivm - The New York Times

Keith Raniere.

Allison Mack, en cualquier momento del día, enviaba un mensaje que contenía un único signo de interrogación al que había que responder "Lista, Ama", en menos de un minuto para evitar ser sancionada con castigos físicos: Golpes, duchas heladas o martirios similares.

La primera vez que se enfrentó a los jueces, la actriz se declaró culpable de Racketeering, algo similar a formar parte de una organización criminal. También reconoció haber extorsionado a numerosas mujeres pero se declaró inocente de los cargos más graves: tráfico sexual, abusos y de crear una trama de trabajo esclavo.

Pidió disculpas a su familia y a las víctimas y justificó haberlo hecho por “una inclinación equivocada a las enseñanzas de Raniere” que, en el momento de ingresar en la organización, ella estaba inestable emocionalmente intentando encontrar el rumbo de su carrera artística y que esa vulnerabilidad le hizo actuar de ese modo. Sostuvo que ella solo buscaba que Raniere la volviera a convertir en una gran actriz.

En 2018, Allison Mack fue arrestada. Le fijaron una fianza de 5 millones de dólares y Mack tuvo que mudarse a casa de sus padres. También se le prohibió el uso de teléfonos móviles y de cualquier dispositivo con acceso a internet, salvo por fines educativos.

El pasado 30 de junio, Allison Mack fue condenada a tres años de prisión. Unos días antes, Mack pidió perdón a las víctimas con estas palabras: “A aquellos que han sido perjudicados por mis acciones es de suma importancia para mí decir, desde el fondo de mi corazón, que lo siento mucho”. 

“Me entregué a las enseñanzas de Keith Raniere con todo lo que tenía”, agregó, refiriéndose al fundador de NXIVM, que fue condenado a 120 años de cárcel por tráfico sexual y otros cargos. “Creía, de todo corazón, que su mentoría me estaba llevando a una versión mejor y más ilustrada de mí misma. Le dediqué mi lealtad, mis recursos y, en última instancia, mi vida. Este fue el mayor error y arrepentimiento de mi vida”.

Después de la sentencia, se le autorizó permanecer en libertad bajo fianza con arresto domiciliario hasta su entrada prevista en prisión el 29 de septiembre.

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