01 de junio de 2020
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FIN DE SEMANA

Quedan solo tres diligencias a practicar para dar por concluido el sumario y decretar la apertura de juicio oral contra el único detenido

Novedades en el caso Romina Celeste: Se analizan los estados de Whatsapp de Raúl, su esposo y acusado del asesinato

Romina Celeste Núñez, asesinada.
Romina Celeste Núñez, asesinada.
Ha pasado ya un año del asesinato de Romina Celeste Núñez, por parte, presuntamente, de su marido Raúl Díaz en la madrugada de Año Nuevo de 2019 en su casa familiar de Costa Teguise (Lanzarote), en unas circunstancias que aún se desconocen al cien por cien, porque su presunto asesino quemó el cadáver, lo descuartizó, lo arrojó al mar y no denunció su desaparición hasta el 8 de enero. Cuando se practiquen tres diligencias pendientes este caso quedará listo para juicio oral

Tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular ejercida por la penalista Emilia Zaballos considera que existen indicios suficientes para acusar a Raúl Díaz de homicidio, por más que hasta ahora éste haya mantenido la versión de que se encontró muerta a su mujer al regresar a casa de madrugada tras haber consumido drogas y que se asustó tanto, que decidió hacer desaparecer su cuerpo. En cualquier caso, todas la acusaciones pueden elevar su calificación a asesinato durante el acto del juicio oral, para el que todavía no hay fecha.

Para el cierre de la instrucción y por taanto el decreto de apertura oral de juicio solo faltan algunas varias diligencias por practicar, algunas de ellas solicitadas por la acusación, como por ejemplo que se extraiga por parte de los investigadores los estados de Whatsapp entre el 1 de enero de 2018 y el 16 de enero de 2019 del único investigado, así como las capturas de pantalla que hicieron la tía de Romina y su mejor amiga Andrea, donde se demostraría la intención de Raúl de acabar con la vida de su esposa mediante los dibujos que subía a sus estados en esta red social.

Supuesto estado de Whatsapp de Raúl aludiendo a Romina.

La segunda diligencia, solicitada por la defensa de Raúl Diaz, consiste es tratar de comprobar si con unas tijeras que se usan para manipular y cortar el pescado habrían servido para descuartizar el cuerpo de Romina una vez quemado o si usó otro instrumento diferente. La tercera prueba consisten en unos informes técnicos elaborados por la Guardia Civil que ya estarían finalizados pero que todavía no han llegado al juzgado de Instrucción número 1 de Arrecife, aunque ya pidió a las partes que calificasen los presuntos delitos cometidos por Raúl Díaz.

Por ese motivo tanto Fiscalía como acusaciones calificaron el suceso como homicidio -el mismo delito por el que Raúl Díaz está en prisión preventiva desde el 16 de enero de 2019-, pero también por lo que hizo después con el cuerpo de su mujer Romina Celeste y por los malos tratos que proporcionó a su mujer presuntamente durante los meses antes de morir asesinada. 

Otro de los supuestos estados de Whatsapp de Raúl haciendo alusión al segundo nombre, Celeste, de su esposa.

La acusación particular defenderá en el juicio que hay al menos dos episodios en los que Raúl Díaz maltrató a su esposa: El 8 de agosto de 2018 en un hotel de Arrecife, cuando "la golpeó en repetidas ocasiones" y el segundo, "en torno al 29 o 30 de diciembre", día en el que la joven se presentó de madrugada en el Hospital de Lanzarote con lesiones. No fue atendida porque el hombre acudió a buscarla y se la llevó al domicilio familiar. Cuarenta y ocho horas después, perdió la vida. En este sentido, el próximo 11 de febrero prestarán testimonio varios testigos del hotel donde presuntamente Romina recibió una paliza por parte de Raúl ese 8 de agosto.

Por su parte, la Fiscalía reconoce que no se sabe qué ocurrió exactamente esa madrugada de Año Nuevo en la casa del matrimonio en Costa Teguise, pero sostiene que Raúl Díaz "dio muerte de manera voluntaria a su esposa" y, después, "quemó y desmembró el cuerpo [...], introdujo en bolsas los restos, las metió en el maletero de un vehículo Critroën que había alquilado a tal efecto y los arrojó al mar". 

El día 8 de enero cuando la familia de su mujer preguntaba insistentemente por ella, el procesado se presentó en el cuartel de la Guardia Civil y denunció su desaparición, acción esta última en la que se basa la acusación de denuncia falsa.

Romina Celeste y Raúl Díaz.

El 13 de enero de 2019, la Guardia Civil lo detuvo tras interceptar una conversación telefónica en la que contaba a un familiar cómo se había deshecho del cadáver de Romina. Precisamente, hasta ese momento había manifestado que no sabía qué le había pasado a su mujer. 

Los agentes buscaron durante días su cuerpo por la costa de Lanzarote, sin éxito hasta febrero de 2019, cuando se encontró un fragmento de tejido humano, que resultó ser un trozo de pulmón y cuyo análisis coincidió con el ADN de la joven paraguaya.

Primera víctima de violencia de género

La Delegación del Gobierno para la Violencia de Género incluyó el caso de Romina Celeste como primera víctima del año de este tipo de violencia en julio de 2019, más de 6 meses después de su desaparición. La víctima, que tenía dos hijos menores de edad, no había llegado a denunciar previamente por malos tratos a su agresor, al retirar al final la denuncia en comisaria.

Raúl Díaz Cachón, ingeniero industrial especializado en tecnologías de energía, divorciado y padre de dos hijas, de 44 años, se quedó prendado de Romina Celeste  y tras un breve romance anunciaron su matrimonio.

Romina el día que se casó con Raúl.

La joven paraguaya contó por entonces a sus amigas que "estaba muy feliz y contenta, que por fin podría irse a vivir con sus dos hijos y su nuevo amor", tal y como contamos en su día en elcierredigital.com. Para todas sus amigas, Romina "era joven extrovertida, alegre y vital. Nos alegraba siempre la fiesta a los demás".

Aunque era trece años mayor que ella, Raúl se enamoró perdidamente de la joven paraguaya. Hijo varón de una familia acomodada con otra hermana mayor, se crió en Collado Villalba (Madrid) junto a sus padres Pilar y Juan Manuel. Se casó joven, tuvo dos hijas y se divorció muy temprano también. Raúl estuvo destinado por su empresa, Endesa, primero en Teruel y luego en Lanzarote, el destino que buscó para llevarse a Romina y que nadie pudiera molestarle. Allí, en esta bella isla de Las Canarias, acabaría con su vida.

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