26 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El profesor Miguel Álvarez denuncia las anomalías de la selección, al detectar certificados desaparecidos y de dudosa validez al revisar el expediente

Las irregularidades de la UCM para colocar a un cargo del PSOE: "Al final, los grandes perjudicados son los alumnos"

El profesor Miguel Álvarez denuncia las irregularidades en el proceso para acceder a una plaza en la Universidad Complutense. Puntuaciones a las que resulta imposible hallar explicación y entrevistas "amañadas" con las que, todo apunta, se pretendía favorecer a una candidata, Juana Escabias, Secretaria de Cultura del PSOE en la Comunidad de Madrid, quien pese a no tener experiencia docente universitaria en el campo de la plaza ofertada obtuvo una mayor valoración en este apartado del baremo.

El relato en primera persona de Miguel Álvarez, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y candidato a una plaza en la Complutense de Madrid (UCM), destapa la por desgracia bastante habitual opacidad con la que las instituciones universitarias de España gestionan sus procesos de selección. 

Se llaman plazas 'con bicho', y son ampliamente conocidas por investigadores jóvenes que aspiran a entrar en el campo académico. En apariencia, se convocan de forma pública y acorde a los principios de igualdad, mérito y capacidad, publicidad y transparencia. No obstante, en esencia, están diseñadas ad hoc para una persona en concreto y, por norma general, no se entregan al mejor CV.

Miguel Álvarez explica en conversación telefónica a elcierredigital.com que, en definitiva, "son plazas para colaboradores y afines que, al final, lo que hacen es perjudicar al alumnado, porque se premian las simpatías en detrimento de la valía profesional". 

En el caso que denuncia, la plaza 'con bicho' estaba diseñada a medida de Juana Escabias, Secretaria de Cultura del PSOE en la Comunidad de Madrid. Así lo atestiguan los mensajes que Álvarez recibió de Fernando Quirós, director del Departamento de Periodismo y Nuevos Medios de la Universidad Complutense, que le reprochó el haber concurrido al puesto: "Vas a ganar la plaza y la asociada que tenemos dentro del Departamento se quedará de asociada nada más. […] No puede competir con un contratado doctor, encima das el perfil. […] Por cierto la profesora asociada necesita la plaza como el comer porque la han echado de la escuela de teatro del Ayuntamiento de Madrid. Entrarás en Periodismo y Nuevos Medios pero no esperes que yo te de la bienvenida. […] La solución es no concurrir, pero esa decisión no me corresponde a mí. Haz lo que creas oportuno y por favor borra esta conversación".

Juana Escabias. 

Pero Miguel Álvarez no se retiró, y lo que sucedió a continuación fue una cadena de despropósitos que deja en muy mal lugar tanto a la institución como a los catedráticos implicados. 

Experiencia docente 'amañada' 

En estos procesos de selección, los méritos de los candidatos son filtrados primero
por un baremo. De este modo, a Juana Escabias, que había sido fichada el curso anterior como profesora asociada y tenía por tanto sólo un año de experiencia, le otorgaron la máxima puntuación en docencia, diez veces más que a la candidatura de Álvarez, con doce años de trayectoria en universidades públicas de España, así como en Italia y Estados Unidos, siempre en asignaturas relacionadas con el perfil de la plaza.

"Le contabilizaron como si fuera docencia universitaria las clases que imparte en la escuela municipal de teatro" explica Miguel Álvarez. Sin embargo, éstas no son universitarias y tampoco están relacionadas con la Semiótica -la materia de plaza ofertada-, como confirman desde la propia escuela, cuyas enseñanzas no son regladas.

Juana Escabias impartía la asignatura de Análisis del texto dramático, cuyos contenidos poco o nada tendrían que ver con el perfil de la plaza. 

Una entrevista plagada de irregularidades

La entrevista, segunda y última fase del proceso, tampoco estuvo exenta de anomalías, de hecho, un miembro del tribunal, Joaquín Sotelo,  faltó a toda la sesión y, no obstante, valoró de todas formas al candidato, emitió veredicto y firmó, asimismo, las actas. "Un comportamiento que le ha valido ser cesado e inhabilitado por Rectorado como miembro del tribunal", explica Miguel Álvarez. 

La plaza fue para Juana Escabias y sin embargo, más de un año después, el proceso sigue paralizado. "Después de presentar reclamación, el proceso se repitió y ahora estoy a la espera de volver a realizar la entrevista".

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