28 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

El vicepresidente y la ministra han tenido que interrumpir su descanso estival en Asturias ante la falta de seguridad por las amenazas

Los escraches persiguen a Pablo Iglesias e Irene Montero hasta en vacaciones

Irene Montero y Pablo Iglesias.
Irene Montero y Pablo Iglesias.
Pablo Iglesias e Irene Montero han tenido que suspender sus vacaciones en el municipio asturiano de Felgueras, en el Valle del Lena, después de que la filtración de su presencia en la zona haya provocado los primeros episodios de acoso y en convocatorias para ir frente a su residencia veraniega a hacer escraches, un problema que los acompaña desde que entraron en el Gobierno.

El vicepresidente segundo del Gobierno y la ministra de Igualdad estaban pasando unos días de descanso con sus tres hijos en el domicilio del diputado de Unidas Podemos y secretario general del PCE, Enrique Santiago, en una zona de montaña alejada de los focos más turísticos.

Sin embargo, la aparición de pintadas con insultos y de mensajes en las redes sociales desvelando su ubicación para ir a manifestarse les ha llevado a tomar la decisión de marcharse y regresar a Madrid, según fuentes de su entorno citadas por la agencia Efe.

No es nada nuevo para la ministra y el vicepresidente que sufren a diario estas protestas en su domicilio de Galapagar. Ya sufrió el mismo problema José Luis Ábalos, ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, en la vivienda en la que reside en el Paseo de la Habana, en la zona norte de Madrid, junto con su actual mujer y sus hijos. Ábalos, que también es secretario de Organización del PSOE, no se encontraba en ese momento en la casa, pero según varios testigos, algunos de los que realizaban entonces el escrache se encararon con la esposa y la hija del ministro cuando éstas regresaban al domicilio.

Una de las pintadas en contra de Pablo Iglesias.

Las historia de los escraches, que puso de moda el partido Pablo Iglesias en España, se importaron desde Argentina en 2013 cuando comenzó con ellos la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Los primeros escrachados fueron el entonces vicesecretario general de Estudios y Programas del PP, Esteban González Pons; el  entonces ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, y la diputada del PP Carmen Maniega. En total, fueron ocho diputados del PP los que recibieron el escrache, incluyendo a  la que era secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. Otros cargos como Cristina Cifuentes, Alicia Sánchez Camacho y Soraya Sáenz de Santamaria también sufrieron escrache.

En esta ocasión han sido la familia de un vicepresidente y de una ministra los afectados no sin polémica puesto que los escraches a diario en su domicilio de Galapagar ya ha provocado la protesta de los vecinos que ven su calle cortada, de los guardias civiles que prestan servicio de protección, incluso a veces de manera exagerada como cuando el Ministerio del Interior reforzó la seguridad con una mayor presencia de la Guardia Civil para intentar disuadir a las personas que suelen acudir, llegando a mandar hasta una unidad del GRS a cuidar de la casa del vicepresidente.

El ministerio del Interior envió el pasado mes de junio una Unidad de los  Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil al chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero para impedir que los 20 o 30 manifestantes que se concentran a diario en la zona llegue hasta las puertas del matrimonio. El problema es que la unidad de élite de ocho agentes de los GRS están entrenados para operaciones de mayor envergadura. Estas unidades al servicio de la Agrupación y Reserva y Seguridad de la Guardia Civil fueron usadas en los disturbios de Barcelona como última fuerza de choque después de haber sacado antes a la calle a todas las unidades de Mossos y Policía Nacional.

Moscas a cañonazos

La medida parecía entonces y ahora fuera de lugar y exagerada a todas luces, aunque es cierto que los GRS se dedican a proteger a personalidades del Gobierno parece que enfrentarse a un grupo de 20 manifestantes con cacerolas no es un reto al que estén acostumbrados. Además, retirarlos de su base o de otro lugar podía incidir negativamente en otras unidades de la Guardia Civil. Todo llega después de que incluso a los manifestantes se les hay prohibido hacer ruido con las cacerolas por lo que se hace todavía más difícil entender este uso de los GRS.

El chalet de Asturias donde el vicepresidente y la ministra pasaban sus vacaciones.

Este condecorado grupo de élite de la Guardia Civil está destinado a garantizar el orden público en conflictos especialmente delicados. Pero también han sido desplegados en catástrofes y misiones  internacionales, como el adiestramiento de tropas extranjeras en zonas de conflicto y también sirven de escolta a personalidades destacadas en estos lugares. Por ejemplo, son los encargados de velar por la seguridad del presidente Sánchez y su familia cuando veranean en Doñana. Para formar parte del GRS hay que tener menos de 30 años y medir más de 1,75 metros de altura, además de tener los títulos habilitados y la formación física y psicológica necesaria que se les pide. Los agentes causan baja de la unidad a los 40 años y los suboficiales a los 45 años.

El último gran despliegue de los GRS fue en lugares estratégicos como el aeropuerto de El Prat y el puerto de Barcelona. Son expertos en control de multitudes, van equipados con un uniforme verde oscuro y una boina negra. Fueron las unidades que se desplegaron también en los pueblos de Cataluña contra el referéndum ilegal del 1-O en 2017.

Estos agentes van equipados con armas largas. Rifles modelo HK G36 K, con cañón corto, los mismos que equipan las fuerzas especiales del Ejército español. Cuentan además con escopetas de repetición, subfusiles tipo MP5 y rifles de precisión para los tiradores selectos de la unidad que vigilan el perímetro de la zona donde se despliegan.

Bajo el mando de un coronel, el GRS está integrado en la Jefatura de Unidades Especiales y de Reserva. De estructura en el órgano de Jefatura (con su plana mayor), Grupo de Reserva y Seguridad, Escuadrón de Caballería y Unidad de Reconocimiento de Subsuelo.

El Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) número 1 de Madrid del que depende la unidad desplegada en Galapagar está al mando de un teniente coronel, convirtiéndose en el único de esta característica en España, ya que el resto de Grupos, hasta ocho en Madrid, Pontevedra, León, Zaragoza, Barcelona, Valencia, Sevilla y Tenerife, están al mando de un comandante. En el despliegue del chalet de Pablo Iglesias hay dos suboficiales al mando de la Unidad.

Escrache latinoamericano

El escrache es muy antiguo y aunque nació para uso político en Argentina en 1995 para ser usado por la agrupación Hijos, que denunciaba la impunidad de los genocidas de la Dictadura indultados por Carlos Menem, su uso se extendió a Latinoamérica y de allí saltó a Europa. En Chile se les llama funa, en Perú se conocen como Roche, por ejemplo. Dicen que la acepción más común viene del término inglés scratch, una palabra que se traduce como rasguño, herida o raspar.

 

 

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