25 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Los delincuentes piden los datos bancarios a los usuarios haciéndose pasar por la empresa de intercambio y los utilizan para robar todo su dinero

Aumentan las estafas en páginas web dedicadas a las ventas de segunda mano

Persona introduciendo sus datos bancarios.
Persona introduciendo sus datos bancarios.
Con la llegada de las páginas web de venta de segunda mano, los ciberdelincuentes han encontrado varias maneras de conseguir los datos bancarios de sus usuarios. La forma más utilizada consiste en hacerse pasar por el servicio de mensajería o por el banco utilizado y solicitar a las personas que introduzcan la información de su tarjeta de crédito. Junto a esta, destaca la clonación del diseño las páginas web como Wallapop, con la que engañan a los clientes para que les faciliten todos sus datos.

La venta de segunda mano supone una gran idea para que las personas que no utilizan un objeto puedan sacarle una rentabilidad económica y deshacerse de él. En nuestro país, miles de usuarios visitan al día páginas web dedicadas a facilitar este tipo de transacciones como Wallapop o Milanuncios. Gracias a estos portales, las personas que quieren vender sus artículos de segunda mano tienen la oportunidad de mostrarlos mediante anuncios con fotografías y las personas que quieren comprar los artículos encuentran grandes ofertas y oportunidades en ellos.

El principal problema de estas páginas web es que su única labor es facilitar el contacto entre compradores y vendedores, pero su trabajo termina antes de que se produzca el pago, por lo que es responsabilidad del comprador y del vendedor encontrar la manera más adecuada de realizar la transacción.

Debido a que muchos de los objetos que se venden en estas páginas web son fáciles de transportar, si la distancia entre el comprador y el vendedor no es muy grande, lo usual es que el intercambio se realice físicamente, es decir, ambas personas acuerdan un lugar público en el que coincidir y así facilitar la transacción. En estos casos, la aparición de timos o estafas es muy inusual, ya que el comprador puede asegurarse de que el objeto que adquiere es el mismo que vio en el anuncio y el vendedor puede comprobar que el dinero que recibe es auténtico.

Personas saludándose en la calle. 

El principal problema de estas páginas web surge cuando las transacciones deben realizarse de manera telemática. Si las personas que hacen el negocio se encuentran en lugares alejados, la única solución es enviar el dinero mediante transferencia bancaria o por la aplicación del banco en cuestión y el producto deberá ser enviado por el vendedor mediante un servicio de mensajería. Estos son los casos en los que se producen la mayoría de las estafas, ya que los delincuentes aprovechan cualquier signo de inocencia por parte de los usuarios para quedarse con su dinero.

En las últimas semanas, este tipo de estafas han aumentado en nuestro país. El ejemplo más reciente es el de una mujer que ha denunciado el intento de timo que sufrió por culpa de los delincuentes que frecuentan este tipo de páginas. En este caso, la mujer anunció en Wallapop que vendía un vestido, pocos minutos después apareció una supuesta compradora que le dijo que necesitaba su nombre y apellidos, la dirección de su casa y su número de teléfono para proporcionárselos a una empresa de mensajería que iba a enviar el dinero y a recoger el producto.

Después de darle sus datos a esta supuesta compradora, la mujer que vendía el vestido recibió unos mensajes del supuesto servicio en línea de la empresa de transportes pidiéndole sus datos bancarios. Desde este falso servicio de mensajería le aseguraron que era totalmente seguro y que habían bloqueado el pedido como medida de precaución hasta que tuvieran sus datos.

En el momento en el que la mujer vio que le pedían los datos de su tarjeta, decidió negarse rotundamente, ya que se dio cuenta de que era una estafa, pero, la persona que estaba detrás de este intento de timo siguió insistiendo, indicando a la mujer que había perdido el dinero que iba a pagarle por su culpa. En este caso, la vendedora fue lo suficientemente astuta como para identificar que se trataba de un intento de estafa, pero otras miles de personas no son capaces de darse cuenta y terminan proporcionando sus datos bancarios a delincuentes que no dudan en robar todo su dinero.

Mujer preocupada por una estafa en Internet.

Por otra parte, existe un modelo de estafa que consiste en clonar las páginas web de venta de segunda mano y solicitar a la víctima que introduzca los datos de su tarjeta, por lo que, para evitar este tipo timos, los expertos recomiendan informarse de en qué circunstancias cada página web pide los datos bancarios, desconfiar de cualquier mensaje en el que el remitente sea desconocido para el usuario e introducir manualmente la dirección web original del banco con el que se realicen las transacciones en el navegador, ya que, si tenemos algún tipo de notificación, aparecerá en ella.

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