20 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Confeccionaba mascaras y recubría muebles con piel humana, además de rodearse de cadáveres para llenar el vacío que había dejado su madre

Ed Gein, el asesino con complejo de Edipo, que tapizó su casa con piel de cuerpos de mujeres

Ed Gein no era considerado especialmente amenazante por sus vecinos
Ed Gein no era considerado especialmente amenazante por sus vecinos
Ed Gein, un asesino en serie que operaba en el pueblo de Plainfield, un condado de La Crosse en el Estado de Wisconsin, es conocido mundialmente no por sus asesinatos, sino por su afición una vez realizados éstos a tapizar sus muebles con esa piel humana.Desarrolló una dependencia total hacia su madre que le había criado en un ambiente profundamente religioso, alejado de cualquier contacto con el resto de personas. En su casa se encontraron, entre otras cosas, las cabezas de varias víctimas.

¿Qué tienen en común Norman Bates, Leatherface y Buffalo Bill?

A parte ser iconos de la cultura popular y del cine de horror, lo cierto es que los antagonistas de Psicosis, La Matanza de Texas y El Silencio de los Corderos, respectivamente, tienen algo más en común que ser simples personajes ficticios: están todos basados en el mismo sujeto. Han protagonizado todos ellos cintas que a día de hoy son consideradas obras de culto del cine de horror, 

Hoy analizamos por eso la vida e historia de Ed Gein, un asesino en serie que operaba en el pueblo de Plainfield, un condado de La Crosse en el estado americano de Wisconsin. Es conocido mundialmente no por sus asesinatos, sino por su afición una vez realizados estos a confeccionar pieles humanas y tapizar con esa piel humana los muebles de su casa.

Nacido el 27 de agosto de 1906, en La Crosse, como cruel broma del destino, estuvo siempre condenado a pasar a la historia como uno de los asesinos en serie más escabrosos y creativos del mundo. Reunía no solo uno de los factores primordiales para una carrera delictiva, padres abusivos, sino que, además, se crio en la época más conservadora que ha vivido Estados Unidos. Eso generó en Ed Gein un conflicto interno que jamás cesó. Siempre reprimía internamente sus impulsos y su forma de ser, por lo que encontró otras maneras menos convencionales de expresarse.

Su padre esta simepre ausente y era alcohólico, y aunque esto pueda parecer el caldo de cultivo para muchos psicópatas, lo cierto es que en el caso de Ed Gein fue su madre el factor más fuerte para desencadenar la que sería su conducta antisocial.

Su madre, complejo de Edipo

Augusta Wilhelmine Gein, madre de Ed, era una fanática religiosa con problemas mentales, entre ellos una profunda misoginia. Consideraba a las mujeres como el fruto del pecado original y que su única razón para existir era la de tentar a los hombres. Jamás tuvo relaciones sexuales con su marido con otros fines que no fuesen reproductivos. Fue esta conducta fría y distante la que se encargaría de deshacer su hogar y convertir a su hijo en uno de los asesinos más estudiados por la psicología criminal.

Casa de Ed Gein

La infancia de Ed Gein transcurrió en la granja de sus padres. Sus años escolares fueron, cuanto menos, atípicos, ya que su madre se encargaba, por medio de palizas y relatos religiosos, de mantener a sus dos hijos ajenos al mundo y a las relaciones sociales. No solo le advertía de que debía alejarse de sus compañeros ya que estos eran “pecadores” sino que el contacto con el sexo opuesto era duramente castigado.

En su adolescencia Ed empezó a desvincularse de la realidad ya que su único referente del mundo exterior eran los comics y revistas que leía acerca de asesinatos, violencia u horror. De esta manera empezaba a asumir lo que veía en las páginas de papel como parte de su realidad, parte de su mundo y de como se regía este. Sumado a la violencia intrafamiliar, ahora percibía también la violencia a través del trabajo de las casas editoriales y, para él, todo lo que leía y veía parecía ser “lo normal”.

Es curioso pensar en cómo funciona la mente de algunos psicópatas, ya que mientras Ed consumía toda información gráfica que tuviese que ver con homicidios con total fascinación, todo lo concerniente al maltrato animal le repugnaba profundamente. El hecho que más marcó este comportamiento, según sus propias declaraciones, fue cuando presenció como sus padres destripaban un cochinillo, según Ed, "casi se desmaya".

En 1940 el padre de Ed, George Gein, moriría, dejando a la familia sin la principal fuente de ingresos. Este hecho obligaría a los hermanos, Ed y Henry, a trabajar para traer el sustento a casa. Durante este tiempo se desarrolló una relación extraña entre Ed y su madre que desconcertaba a su hermano Henry, quien abiertamente manifestaba su descontento con el complejo de Edipo que poco a poco se apoderaba de su hermano.

Augusta Wilhelmine Gein, madre del asesino.

Henry Gein murió supuestamente en un incendio el 16 de mayo de 1944. Aunque la causa de muerte fue catalogada por las autoridades como asfixia, el cadáver presentaba evidentes signos de lucha, amén de varios golpes en la cabeza causados por un objeto contundente.

A partir de este momento, Augusta Wilhelmine Gein se convertiría en la única persona en la vida de Ed, en su objeto de adoración. Sin embargo, esto no duraría mucho ya que el 29 de diciembre de 1945 moriría de un ataque al corazón y Ed, manteniendo la habitación de su madre tal y como esta la había dejado, decidió tapiarla para que se preservase en el tiempo.

Vemos así en estos años de la vida del criminal de Ed Gein, el primer paralelismo con la cultura popular. Norman Bates, el antagonista de Psicosis, la obra maestra del director Alfred Hitchcock, también padecía complejo de Edipo. Mantenía el cuerpo de su madre, en avanzado estado de descomposición, en una habitación del hotel donde se desarrollan los acontecimientos de la película. Además creía que ésta le hablaba. El trastorno provocado por la dependencia y los abusos de su madre fueron los que propiciaron el comportamiento antisocial y esquizofrénico del personaje, que se corresponden con algunas características de “El Carnicero de Plainfield”.

Desapariciones de vecinos

Después de la muerte de su madre, el último de los Gein empezó a interesarse en los libros de anatomía y en los experimentos realizados en los campos de concentración nazis. Se ganaba la vida cuidando a los hijos de sus vecinos y realizando tareas de mantenimiento. Aunque excéntrico, nadie nunca sospechó que Ed fuese algo más que un vecino bonachón con algunas fijaciones extrañas. Durante este periodo ya empezaban a desaparecer personas en su localidad.

La desaparecida Mary Hogan

El detonante de las investigaciones sería la desaparición de la tabernera local, Mary Hogan. Según el escritor Harold Schechter, Mary era muy parecida a la madre de Ed en algunos aspectos, aunque la tabernera era robusta y malhablada.

El 8 de diciembre de 1954 a las cuatro de la tarde, Mary se encontraba a punto de cerrar su bar cuando dejó entrar a uno de sus habituales a tomar un café, era Ed. Una vez dentro, este le disparo con un revolver del calibre 32 y arrastró el cuerpo hasta su camioneta. Ni se molestó en limpiar la escena del crimen.

Horas mas tarde llegaría Seymour Lester, otro granjero de Plainfield que había salido a comprar un helado para su hija. Encontró la escena del crimen tal y como la había abandonado Ed: la taza de café seguía en la barra, el casquillo de bala seguía en el suelo y el rastro de sangre empezaba a secarse. Sin embargo, este caso cayó en manos de un alguacil inexperto que archivó el caso como un misterio sin resolver.

Muchos empezaron a barajar que había sido víctima de alguna mafia, y cuando Ed bromeaba diciendo que estaba en su granja, nadie nunca lo dudo. Pero, finalmente, sería atrapado por un descuido.

Fue el 15 de noviembre de 1957 cuando entró en la ferretería de Bernice Worden a comprar un galón de líquido anticongelante. Esta ferretera desapareció ese mismo día. Nadie sabía de ella. Pero el hijo de Bernice Worden denunció la desaparición de su madre y la última factura que se había registrado en la tienda estaba a nombre de Ed Gein.

Carnicero y destripador

Es aquí donde sale a la luz una dimensión de lo desestabilizado que estaba Ed Gein y las dimensiones del distanciamiento con la realidad que sufría. El cuerpo de Worden ni siquiera había sido ocultado. Como un carnicero cualquiera, Ed Gain había colgado el cuerpo de la mujer boca abajo en un galpón contiguo a su casa y había practicado una operación para fijar ganchos a sus orejas. La policía pensó que el motivo de esto sería para decorar su pared con la cabeza de Worden, que se encontraba en una caja, como si de un cazador se tratase. También el corazón de la mujer y el resto de sus órganos habían sido removidos.

Ferretería de Bernice Worden

Dentro de la casa de Ed, la visión era aun más siniestra. Durante los años posteriores a la muerte de su madre Ed no solo se había formado como un cruel asesino sino también como un ladrón de tumbas. Su casa se encontraba decorada con diversos muebles, prendas y vajilla confeccionados con partes humanas, como cuencos, pantalones, máscaras, etc… La pelicula La Matanza de Texas, años después, no se atrevería a mostrar tanto al público de cine de terror.

Con respecto a la otra víctima, Mary Hogan, encontraron su rostro en una bolsa y, en una caja, su cabeza. La lista del resto de cosas que encontró la policía una vez realizaron el registro consistía en: "cuatro narices, huesos humanos, nueve máscaras hechas con piel humana, cuencos hechos con cráneos, diez cabezas de mujeres con la parte superior cortadas, sillas tapizadas con piel humana, nueve vaginas en una caja de zapatos, cráneos en los postes de la cama, órganos en la nevera, un par de labios en la correa de una persiana, un cinturón hecho con pezones humanos y una lámpara hecha con la cara de una persona".

Sin embargo, y pese al aspecto dantesco de su hogar, había un lugar que permanecía virgen, impoluto: la habitación de su madre. Durante el interrogatorio estuvo treinta horas en silencio, solo cuando nombraron a Bernice Worden, Ed decidió hablar. Confesó que leía los obituarios todos los días y asaltaba las tumbas. Que a veces no robaba los cuerpos enteros, sino solo partes.

Algunos psiquiatras teorizan que quería convertirse en mujer y por eso la confección de las máscaras, como Buffalo Bill en El Silencio de los Corderos; y otros señalan que, sencillamente, buscaba llenar el vacío que había dejado la única figura femenina de su vida, como Norman Bates en Psicosis.

Finalmente fue diagnosticado como un esquizofrénico con alucinaciones, había admitido ser una herramienta de Dios para resucitar a los muertos. El juez lo declaró incapaz y lo enviaron a una prisión estatal, donde moriría a los 77 años de un paro respiratorio. Fue enterrado junto a su madre Augusta Wilhelmine Gein, la única persona en su vida. 

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