24 de marzo de 2019
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FIN DE SEMANA

La Guardia Civil analiza todavía la composición del terreno y la compara con las muestras tomadas en los alrededores del pozo donde murió el niño

Los investigadores de la muerte de Julen en el pozo de Totalán se centran en determinar la procedencia del tapón de tierra que había sobre el niño

La zanja a la entrada del pozo de Totalán.
La zanja a la entrada del pozo de Totalán.
El tapón que mantuvo e impidio el rescate rápido del pequeño Julen Roselló a 71 metros bajo tierra sigue siendo un misterio y uno de los enigmas más importantes del caso. Este tapón fue el primer contratiempo que los equipos de rescate se encontraron cuando quisieron inspeccionar con una cámara el estado del niño dentro del pozo. La composición y procedencia de esta tierra todavía no ha sido aclarada.

La relevancia de dicho tapón, cuya composición no ha trascendido aunque necesariamente debe constar en las pesquisas del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, es clave para dirimir responsabilidades y determinar cómo sucedió todo. Durante los 13 días que duró el rescate de Julen los miembros del equipo de rescate deslizaron confidencialmente que la existencia de ese tapón era difícilmente explicable.

Obras de rescate en la finca de Totalán.

No se trataría sólo de la tierra en sí, sino del volumen que ocupaba en el pozo. Durante los primeros días se extrajo tierra con un potente equipo de succión y se rebajó entre 30 y 60 centímetros su grosor, pero el tapón siguió impidiendo el acceso al niño y desconcertando tanto a los investigadores como, mucho más importante, a los rescatadores que al principio tenían la esperanza de que el niño pudiera seguir con vida en el pozo, una hipótesis que desgraciadamente luego no se cumplió.

Procedencia de los materiales

Saber de dónde proceden esos materiales será importante para saber cómo esa tierra caída sobre el niño se compactó tan rápido, sin que lloviese encima. Cuando se descubrió el tapón al intentar rescatar a Julen el clima era seco y  había llovido 30 horas antes, algo prácticamente indiferente al caso.

Antonio Sánchez, el pocero que ejecutó la prospección -sin permisos de obra-, asegura que él lo tapó con "unas piedras" y que el terreno, cuando ocurrió el accidente, estaba "transformado", diferente a como lo dejó. En sus declaraciones explicó que también se habían desplazado las varias toneladas de tierra que él había dejado al aire como resto de sus trabajos de búsqueda de agua.

David, el dueño de la finca, estaba preparando el terreno, según dijo él en sus declaraciones a la Guardia Civil, como preparación para construir un muro de contención. Se trataría, según dijo públicamente Miguel Ángel Escaño, alcalde de Totalán, de "un problema habitual en la comarca de la Axarquía: aquí la gente primero construye y luego legaliza, es un clásico".

En este punto la Guardia Civil tuvo que investigar y al final las contradicciones eran evidentes en las versiones facilitadas por el pocero y el dueño de la finca en sus declaraciones hechas el día 14 de enero, e incluso del maquinista que movió, supuestamente, la tierra que tapaba el pozo.

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