07 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

La popular Ana Millán, bajo el manto de Díaz Ayuso, gobiernaba en esta localidad madrileña con el apoyo de los concejales del partido ultraderechista

Santiago Abascal provoca la ruptura de Vox y PP en Arroyomolinos para ensayar su próxima estrategia electoral

Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio.
Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio.
El pacto entre PP y Vox para gobernar la localidad madrileña de Arroyomolinos va más allá de romper la gobernabilidad en este municipio. El partido de Santiago Abascal busca romper sus tensas pero cordiales relaciones con la formación de Pablo Casado y acusarles de incumplir lo pactado y, obtener así un rédito electoral. Ana Millán, la alcaldesa popular, es, además, una de las colaboradoras más próximas de la presidente de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso.

La ‘calma tensa’ entre Vox y el Partido Popular comienza a romperse y el primer escenario ha sido la localidad madrileña de Arroyomolinos. El partido ultraderechista y el conservador gobernaban el municipio, de 30.000 habitantes, mediante un pacto que sumaba la mayoría necesaria (11 concejales) gracias a los cuatro concejales de PP, los tres de Vox, uno independiente del PIArr (Partido Independiente de Arroyomolinos) y una concejal del PSOE sin atribuciones. Ahora, los tres concejales de Vox han dejado a la alcaldesa Ana Millán sin gobernabilidad.

El partido ultra asegura que han tomado esta decisión porque están hartos del “incumplimiento” del acuerdo al que ambos partidos llegaron para sumar fuerzas, sobre todo en lo referente a la violencia de género, uno de los campos de batalla de Vox. Además, hacen referencia a las posibles relaciones de Millán con algunos de los casos de corrupción que han marcado la rama madrileña del Partido Popular. También han lamentado “la práctica de contratación pública poco transparente” en la gestión del Ayuntamiento.

Sin embargo, desde el Partido Popular, han mostrado su “sorpresa” por la decisión de sus mal avenidos socios ya que nunca antes habían mostrado su “malestar” sobre las decisiones de la alcaldesa. Aunque desde el PP no lo confirman, fuentes cercanas al partido consultada por Elcierredigital.com aseguran que en la formación azul temen que estén “probando en Arroyomolinos” otro tipo de estrategia.

 

Ana Millán, la alcaldesa de Arroyomolinos. 

Fue el propio Santiago Abascal a través de su Comité Ejecutivo Nacional quien tomó esta decisión. Esta forma de decidir desde el órgano central del partido es una de sus características y una forma más sencilla de controlar las voces discordantes dentro de la formación como ya ocurrió en Valencia.

“Buscan devorar el terreno natural del Partido Popular y así sacar un rendimiento electoral. La campaña es su estado natural. No saben estar en las instituciones, sólo piensan en clave de comicios”, asegura a Elcierredigital.com fuentes que conocen bien en funcionamiento interno del partido de Santiago Abascal.

“El PP se ha dado cuenta de que Vox es un peligro. El PP de Díaz Ayuso pensó que podrían controlarlos y ha visto que no”, añade. Lo cierto es que la alcaldía de Arroyomolinos tiene un punto bastante sintomático ya que Eva Millán es vicesecretaria de Comunicación de la Comunidad Autónoma de Madrid y una de las personas de máxima confianza de Isabel Díaz Ayuso. Ya la presidenta madrileña mantuvo tensas relaciones con Vox de Madrid y sus máximos dirigentes, el matrimonio Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio, y fue complicado llegar a un acuerdo de gobierno.

Dese el partido conservador temen que esto sea sólo el principio y comiencen desde Vox a desestabilizar ayuntamientos y gobiernos autonómicos en los que gobiernan o bien sólo con el PP o con la connivencia de Ciudadanos.

El partido naranja en Arroyomolinos, lleno de problemas, es la única formación del ayuntamiento de esta localidad madrileña que no se ha pronunciado. Isabel Díaz Ayuso personalmente se está encargando de las negociaciones para conseguir una mayoría alternativa con el partido.

Isabel Díaz-Ayuso. 

Desde Génova, por su parte, no se han producido reacciones oficiales a esta decisión de Abascal de acabar de forma sorpresiva con el pacto que les permitió hacerse con el poder. Desde la formación de Abascal también apuntan, aunque de forma no oficial, que se esperaban una moción de censura contra la alcaldesa y que no estaban dispuestos a entregar a la “izquierda el gobierno local”. Sin embargo, ninguno de los partidos de la oposición confirma este punto.

Así las cosas, esta localidad de 30.000 habitantes puede suponer el inicio de un cambio de estrategia para Santiago Abascal y los suyos en su búsqueda de hacerse con el electorado del Partido Popular y seguir arrinconando a Ciudadanos.

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