23 de febrero de 2020
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FIN DE SEMANA

Refuerzan su posición en Corporación Financiera Alba y su Sicav 'Torrenova' invierte 13,85 millones de euros en el negocio de los servicios de agua

Los March retoman el control del poder económico español: Una saga vinculada al arte, la banca y a diversificar sus inversiones

La familia March, tras aumentar sus posiciones en el holding familiar Corporación Financiera Alba,toma ahora posiciones en los negocios de los servicios de agua, donde su sociedad de inversión de capital variable 'Torrenova' ha invertido 13,85 millones de euros. La historia familiar de los March va unida desde casi un siglo a una saga que ha estado siempre unida al poder, siendo los principales benefactores del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, al que auparon en la constructora ACS.

Siempre han sido ricos. Y actualmente atesoran una fortuna valorada en más de 2.400 millones de dólares, según las revistas del sector financieroque, dada la complejidad de su entramado financiero, podría ser sólo una parte de su riqueza. Ésta se concentra fundamentalmente en la Banca March, décimo banco del país, del que son sus únicos propietarios, y en la Corporación Financiera Alba, su brazo inversor creado en 1986, que cotiza en bolsa y de la que tienen la mayoría absoluta.

En ella, domina la presencia de uno de los integrantes hoy principales de la saga mallorquina, Carlos March, que ha reforzado su posición comprando recientemente 72.000 nuevas acciones por un valor de 3,44 millones de euros.

Los March descienden de los chuetas, unos judíos mallorquines, y su gran patriarca fue Juan March Ordinas. Nacido en 1880 en la localidad mallorquina de Santa Margalida. Dicen de él que fue el primer empresario español de la edad moderna. La historia de la familia March ha estado siempre determinada por hechos puntuales y siempre han movido ficha en función de sus intereses.

Primero entre Mallorca y Madrid, luego entre la República y el franquismo. Llegaron a crear varios periódicos, como El Día e Informaciones. Todo para blindar sus proyectos. Su talante negociador les hizo apoyar la democracia durante la Transición española de los años setenta. Respaldaron a la UCD de Adolfo Suárez, favorecieron la creación del denominado Partido Reformista de Miguel Roca i Junyent y se entendieron después con el PSOE, de Felipe González, y con el Partido Popular, de José María Aznar, según mandara uno u otro. Son refinados, mercaderes, cultos, influyentes y, sobre todo, ricos.

Juan March Delgado. 

Su inmensa fortuna quedó dividida entre las dos ramas de la descendencia, encarnadas por los dos hijos del patriarca: Juan y Bartolomé March Servera. El mayor, Juan, conocido familiarmente por Juanito, se dedicó por completo a las finanzas, y el menor, Bartolomé se decantó por la vía artística, como coleccionista de obras de arte y libros. En definitiva, el imperio lo controló Juan, que fue el elegido por su padre en detrimento de su hermano Bartolomé.

Los March-Delgado

Juan March Servera, quien falleció en 1973 víctima de un cáncer, se casó con Carmen Delgado, que tras la muerte de su marido tomó las riendas de la familia. El matrimonio tuvo cuatro hijos: Gloria, Leonor, Carlos y Juan. Éstos dos últimos son quienes llevan hoy el control de todos los negocios familiares. Juan es la cabeza visible del grupo, pero la gestión del día a día recae sobre su hermano Carlos, que pasa por ser el auténtico ejecutor del actual imperio financiero y millonario de los March.

Fue en 1973 cuando Juan (por entonces con 33 años de edad) y Carlos (con 28) cogieron las riendas de un grupo sumido en aquellos momentos en el desorden. Dicen que desde ese día Carlos es el corazón y Juan, el cerebro.

Juan March Delgado se casó con María Antonia Juan con la que tuvo cinco hijos: Carmen, María, Leonor, Catalina y Juan. Mientras que Carlos March Delgado contrajo nupcias con Conchita de la Lastra, de cuyo matrimonio nacieron tres hijos: Juan, Carlos y Gadea. Por su parte, su hermana Gloria se casó con Ignacio Villalonga Jáudenes, y es madre de tres hijos: Ignacio, Álvaro y Juan Carlos. La otra, Leonor, se unió en matrimonio a Francisco Vilardell Viñas con quien tiene tres hijos: Mercedes, Carmen y Javier.

Juan March de la Lastra.

El gran auge de la familia llegó de la mano de la Corporación Financiera Alba, un instrumento de ingeniería financiera con el que se lanzaron a la compraventa de empresas, fundamentalmente las relacionadas con el sector servicios.

Fue en 1986 cuando la crearon con los 28.000 millones de las antiguas pesetas que percibieron por la venta de su empresa Cementos Alba, que poseía la familia desde su fundación en 1953. Desde ese momento, los March llevaron a cabo todo tipo de incursiones en la vida económica española y europea, desde las empresas funerarias hasta las de alimentación, pasando por el ocio y la comunicación. Bajo su paraguas se realizaron decenas de operaciones, con las que pretendían tomar posición en empresas como: Simago, Unipsa, Signet, Bon Sec, Uralita, Cervezas San Miguel, Damm, Finanzauto, Pryca, Formentera Interplan, Hisalba, Grupo Royal Tour, Euris, Bricobi, Alba Inmobiliaria, Philip Morris, Canal Plus, Sogetel...

La nueva generación

Pero sólo algunos de los hijos de Juan y Carlos March Delgado decidieron seguir la estela marcada. Hoy forman ya parte de la cuarta generación de los March inmersa en este grupo empresarial familiar. Entre los nuevos March se postula como uno de sus líderes Juan March Lastra. Éste, biznieto del fundador, nacido en Madrid en 1971, fue nombrado en el 2005 consejero y miembro de la comisión ejecutiva de la Banca March, lo que suponía la incorporación a los máximos órganos de gobierno y dirección del banco del primer representante de esa cuarta generación de la familia March.

Es hijo de Carlos March y está casado con María Herrero, hija de Ágatha Pidal e Ignacio Herrero, biznieto del fundador del Banco Herrero, y perteneciente a una de las familias más acaudaladas de Asturias. La boda se celebró por todo lo alto en septiembre de 2001 en la catedral de Oviedo con más de medio millar de invitados. La pareja tiene un hijo. Y como fiel imagen de los March, vive a caballo entre Madrid y Mallorca, donde su abuela Carmen le ha dejado en herencia la finca de origen medieval de Son Fiol, en la localidad de Llubi.

Los March también poseen una mansión junto a la céntrica Plaza de Cort, donde se ubica el Ayuntamiento de Palma de Mallorca. Pero su gran possessió es la finca de Sa Vall, la más grande de Mallorca, con 37 kilómetros cuadrados, entre los términos municipales Ses Salines y Santanyi, al sur de la isla.

Juan estudió en la Universidad Carlos III de Madrid. Allí se licenció en Administración y Dirección de Empresas. Como todos los jóvenes de bien entró a trabajar en la JP Morgan en Nueva York, una entidad en la que su padre era miembro de su Comité Internacional. Luego marchó a Londres, donde reforzó su bagaje financiero, para volver a Madrid y trabajar en Corporación Financiera Alba y en March Gestión de Fondos.

En 2001 se incorporó a la línea ejecutiva del grupo familiar y empezó a participar decisivamente en el proceso de creación y lanzamiento de las Sociedades Gestoras de Fondos de Inversión y Fondos de Pensiones del grupo. En ellas asumió la máxima responsabilidad, primero como director general y luego, desde junio de 2002, como presidente. En junio de 2004 también entró en el consejo de administración del Grupo Acerinox, en representación de la empresa familiar Alba.

Las chicas también

Otra de las integrantes de esta cuarta generación es su hermana Gadea, que en el verano de 2001 se casó con Nicolás G. Camino en la finca que su padre poseía en la localidad extremeña de Zafra. Gadea despuntó en el deporte de la hípica, juy común a estas fortunas.

En otro terreno muy distinto sobresale su prima Carmen March, hija de Juan. Nacida en Palma de Mallorca en 1974, licenciada en Geografía e Historia, prefirió, antes que la historia y las finanzas, dedicarse al negocio de la moda y creó la tienda de ropa Egotherapy, con establecimientos en Madrid y en Barcelona. Su socio en su fundación fue el diseñador Juanjo Oliva.

Carmen March. 

Quien también ha dirigido su carrera hacia otros lares es su hermana Leonor, una mallorquina con una ya cumplida treintena de años de edad, la tercera de esta saga, quien se dedica a la Historia del Arte, aunque se licenció en Ciencias Biológicas por la universidad británica de Brighton.

El 21 de septiembre de 2002 se casó con el cineasta Jaime Rosales de Fontcuberta, de 36 años de edad, descendiente de la más antigua y adinerada nobleza de Barcelona. Éste se graduó en la Escuela de Cine de La Habana y llegó a realizar diversas películas.

Siguiendo el desarrollo genealógico de la familia March-Juan, aparece en segundo lugar María, que nació en Mónaco y estudió la carrera de Traducción e Interpretación en la Universidad Europea de Madrid, un centro privado donde compartió pupitre con su amiga María Zurita Borbón, prima hermana del Rey Felipe VI.

También está Catalina, la cuarta de esta saga, que ha estudiado Arquitectura; y Juan, el menor, que nació en Nueva York y se decantó por aprender la carrera de Derecho y Administración de Empresas en el Colegio Universitario de Estudios Financieros (CUNEF), de la Universidad Complutense de Madrid.

Los hijos de Bartolomé

Pero al margen de esta destacada rama familiar, también están los descendientes del tío Tomeu, Bartolomé March Servera, quien de joven fue apartado de las finanzas familiares y se decantó por el arte, fundamentalmente renacentista.

En 1976 constituyó su propia fundación, que lleva su nombre y que marcha al margen de la de sus sobrinos. La Fundación Bartolomé March tiene su sede en el Palau March de Palma de Mallorca, muy cerca del Palacio de la Almudaina, donde también se encuentra la casa familiar. Cuenta con 70.000 históricos fondos bibliográficos, algunos de ellos (17.000) datan de la época de esplendor de la Casa de Medinaceli.

Bartolomé March Servera estuvo casado con Maritín Cencillo y González Campo, condesa de Pernia. El matrimonio tuvo cuatro hijos: Leonor, Juan, Marita y Manuel. La primogénita Leonor March Cencillo contrajo matrimonio con el ingeniero Javier Chico de Guzmán y Girón, VI duque de Ahumada, IX marqués de las Amarillas, Grande de España y descendiente del fundador de la Guardia Civil, con quien tuvo dos hijos: Javier y Ana María.

Marita March.

El primogénito, Javier, nació en Madrid el 3 de enero de 1971 y está dedicado a los proyectos agrícolas y medioambientales, aunque también pertenece al Patronato de la Fundación Bartolomé March. En diciembre de 1977 se casaba con Maya Royer Ruiz-Fernández.

Cinco meses antes hizo lo propio su hermana Ana María, nacida en Madrid el 9 de enero de 1975 y estudiante de Empresariales. Ésta se unía en matrimonio con un representante de la más antigua nobleza de España. Se trata de José María Castillejo de Oriol, VII conde de Floridablanca, V marqués de Aldana, dos veces Grande de España, X Conde de Armíldez de Toledo, Caballero de la Orden de Malta y, sobre todo, íntimo amigo del Rey Felipe VI. También llegó a ser miembro del llamado “clan de Becerril”, un grupo de jóvenes empresarios y políticos afines al PP liderados por Alejandro Agag, yerno de José María Áznar.

De la unión de José María y Ana nació un heredero, de nombre Juan, en quien confluyen riqueza y títulos nobiliarios.Y como no podía ser de otra forma, a su boda, celebrada en el verano de 1997 en la iglesia de la localidad mallorquina de Manacor, y en medio de una gran expectación, asistieron los más destacados personajes de la nobleza, de las finanzas y de la vida social española.

El segundo descendiente de la rama del patriarca Bartolomé March Servera fue el escritor y pintor Juan March Cencillo, que nació en Madrid en 1944 y murió soltero con 48 años de edad. Desde entonces (1992), la Fundación de su padre creó el premio de novela corta que lleva su nombre, en recuerdo a las célebres tertulias literarias que éste organizaba en su possessió de Son Galcerán, que perteneció en su día al archiduque Luis Salvador de Austria y cercana a la poética localidad de Valldemossa.

La tercera integrante de la dinastía es María Dulce, conocida como Marita, que contrajo nupcias con Alfonso Fierro Lopera, de la familia Fierro, otro de los emporios industriales más importantes de España, antiguos propietarios de Fosforera, y con quien tuvo cuatro vástagos: Bibiana, Juan, Alfonso y Bartolomé.

La primera fiue nombrada vocal de la Fundación Bartolomé March y se dedicó desde siempre a a las exposiciones, fundamentalmente de fotografía artística; Juan, que fue director de la Morgan Stanley Dean Witter, se convertió en un experto en las inversiones a través de las superconocidas Sicav, el principal instrumento utilizado por las grandes fortunas para rentabilizar sus inversiones, y que los March utilizan muy a menudo, como con la Sicav 'Torrenova' con la que han diversificado sus inversiones.

Y, finalmente, en la lista dinástica de los descendientes de Bartolomé March figura Manuel, el soltero de la familia. Éste llegó a presidir la Fundación de su padre, cargo en el que fue sustituido tras las guerras familiares en otoño de 2004 por Luis Alberto Salazar Simpson, concuñado del exvicepresidente del PP Rodrigo Rato. El menor de esta rama se encuentra bien situado en las altas finanzas y cuenta con grandes amistades entre la aristocracia española.

Pero la coraza con la que los March siempre han cubierto todas sus actividades se rompió en el verano del año 2004, al salir a luz pública los diversos enfrentamientos entre los herederos de Bartolomé March por la propiedad del tríptico de Biniforani, valorado en tres millones de euros, así como por un cuadro de Francisco de Goya y Lucientes, La condesa de Benavente, un lienzo de 104 por 80 centímetros del año 1785, y con un valor en el mercado que supera los nueve millones de euros.

Ahora, la familia March, tras aumentar sus posiciones en el holding familiar Corporación Financiera Alba, ha tomado posiciones en los negocios de los servicios de agua, donde su sociedad de inversión de capital variable 'Torrenova' ha invertido 13,85 millones de euros.

Nadie duda  que la historia familiar de los March va unida a una saga que, desde casi un siglo, ha estado siempre unida al poder, siendo a su vez los principales benefactores del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, al que auparon en la constructora ACS.

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