18 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Se separó de su primera mujer, África, tuvo una relación con Josefa entre rejas y ahora es pareja de Pilar, a la que también conoció en la cárcel

El complicado e interesado triángulo amoroso de Bernardo Montoya, el presunto asesino de Laura Luelmo

Bernardo Montoya junto a dos mujeres de su familia.
Bernardo Montoya junto a dos mujeres de su familia.
Bernardo Montoya se casó con una mujer del clan Aguilera, África, con quien tuvo una hija de la misma edad que tendría Laura Luelmo si viviera. Se separó de ella cuando entró en prisión y allí conoció a sus dos últimas parejas, Josefa y Pilar. A la primera le acusa de haber asesinado a la profesora zamorana y a la segunda quiere utilizarla para que declare ahora a su favor.

La jueza Elvira Mora, titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Valverde del Camino, ordenó a última hora de la mañana del jueves la detención y puesta a disposición judicial de Josefa Carmina, expareja de Bernardo Montoya después de que no se presentase a declarar. La detención fue solicitada tanto por la Fiscalía como por la defensa de Montoya y la jueza adoptó esta medida después de que la mujer no acudiese al Juzgado el día que estaba citada, el mismo jueves como imputada, después de que Bernardo Montoya le acusase del asesinato de Laura Luelmo.

En realidad, Josefa fue requerida por el Juzgado en calidad de imputada por un legalismo, para que acudiese con abogado y fuese asesorada por éste en su declaración. La mujer, expareja de Bernardo Montoya, presunto asesino de la profesora, tenía que haber declarado ante la juez de Instrucción de Valverde del Camino, Elvira Mora, encargada de instruir el asesinato de Laura Luelmo.

Josefa Carmina G. C. estaba citada a las 10:30 del jueves, pero no apareció. Su incomparecencia, "sin causa justificada" según el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), ha desatado todo tipo de especulaciones sobre su participación en el crimen de Laura Luelmo, a pesar de que no hay ni una sola prueba objetiva que la sitúe en el lugar de los hechos.

Para terminar de liar todo un poco más, el abogado de Montoya, anunció en la puerta de los juzgados que iba a llamar a declarar a Pilar, actual pareja del presunto asesino de Laura y explicó que "ayer me reuní con la novia de Bernardo, con Pilar, en la prisión de Huelva y me dijo que desea ser oída en declaración".

La intención de Pilar es "hablar a la instructora de la causa sobre la personalidad, la conducta y el modo de proceder" de Josefa, a la que conoció hace "siete u ocho años" en el penal de El Puerto III, en Cádiz. "Su testimonio no será determinante pero enriquecerá la causa", dijo Rivera.

Josefa, entrevistada por Ya es Mediodía, en Telecinco.

Por su parte Josefa, localizada por el programa "Ya es Mediodía" de Telecinco, declaró que "yo no sé por qué ese hombre dice eso. Estuve con él en el 2006, que lo conocí en Huelva. En el 2010 estábamos ya en la calle y en el 2011 lo dejé yo a él", explicó ante las cámaras y añadió que "no tengo que estar detenida porque yo no he matado a nadie y no he hecho nada". Es más, añadió que "el único que me acusa de algo es el asesino este asqueroso", comentó sobre Montoya y justificó que no había ido a declarar al Juzgado porque estaba enferma y así se lo hizo saber a la jueza.

Josefa reconoció al programa que sí ha estado en El Campillo, pero que fue "antes de morir su madre, la cual falleció hace ocho años". La mujer jerezana está convencida de que Bernardo es el asesino y que bajo ningún concepto debe abandonar la prisión: "A ese lo dejan salir y ese vuelve a matar otra vez. Yo sé que la tercera muerte que haga voy a ser yo".

En búsqueda para pasar a disposición judicial

Josefa, debía prestar declaración en calidad de investigada por el crimen de la profesora zamorana, después de que su expareja y principal encausado, Bernardo Montoya, la señalara como autora del asesinato, pero decidió no acudir a la cita judicial de ayer y quedarse en su casa de Jérez, lo que no solo le acarreará una multa sino que incluso puede conllevar una pena de prisión de varios meses por obstrucción pasiva a la justicia, al haber desoído el requerimiento judicial y provocar un retraso en la instrucción de la causa. Se desconoce si la mujer tiene abogado propio o asignado uno de oficio.

Tras el fallido acto, el abogado Miguel Rivera, aprovechó entonces para pedir la libertad de Bernardo, por incomparecencia de la investigada. De modo que la estrategia de la nueva defensa de Montoya parece estar cada vez más clara, exculparlo del secuestro, el asesinato y la agresión sexual y que solo sea imputado por delitos de encubrimiento y ocultación, para poder salir de Sevilla II con una fianza. El abogado de Montoya también dijo que va a pedir documentación médica para demostrar la "disfunción eréctil" de su defendido y, en caso de conseguir su objetivo, "voy a impugnar el epígrafe en el que se le acusa de agresión sexual", añadió.

La defensa sostiene que el semen encontrado en la vagina de la profesora asesinada "pudo haber llegado allí de otra forma" y no por una violación. Rivera también pretende pedir una prueba testifical de los trabajadores de una venta en El Campillo, en la que Montoya asegura que almorzó con Josefa unas horas antes del asesinato de la calle Córdoba. El abogado insistía que "debe haber ADN de Josefa en la casa y me encargaré de pedir que se investigue".

Josefa fue acusada por Montoya en sus últimas dos declaraciones de haber matado a martillazos a Laura durante una discusión por celos. En estas últimas versiones, Bernardo Montoya dijo que Josefa habría encontrado a Laura en el salón de la vivienda del acusado en El Campillo y en un ataque de celos habría acabado con la vida de la joven profesora a golpes con un martillo que cogió de su caja de herramientas. Luego ambos habrían arrojado el cadáver al lugar donde fue encontrado por la Guardia Civil durante las labores de rastreo.

El 10 de enero  de 2019 Montoya ofreció su tercera versión del crimen de Laura Luelmo. Entonces inculpó a su expareja, Josefa Carmina G.C., y lo acabó ratificando en sede judicial el 4 de abril, cuando Montoya envió varias cartas al juzgado y a algunos programas de televisión, exculpándose del crimen y acusando directamente a su exnovia Josefa, a la que conoció en la cárcel, al igual que a Pilar. Aquella misiva de Bernardo Montoya iba dirigida a “toda la sociedad” y alertaba de que "hay por ahí suelta una persona que es la verdadera culpable”.

Su nuevo abogado ya pidió libertad provisional en Semana Santa de Montoya, amparándose en un error de grabación de la declaración de su defendido.  La petición fue denegada. Tras la fallida comparecencia de Josefea, Rivera anunció que pedirá el testimonio de la actual pareja de Montoya , Pilar, que "ratificará la versión de mi cliente", aseguró en la puerta de los juzgados de Valverde.

Casado con una Aguilera

Bernardo se casó con una mujer de la familia Aguilera, África, con quien tuvo una hija, Noemí, de la misma edad que Laura Luelmo; pero cuando Bernardo, que ya era politoxicómano e ingresó en prisión tras el asesinato de una anciana la pareja se distanció y permanece separada actualmente. La esposa y su hija se fueron a vivir a Jérez de la Frontera.

En la cárcel de Sevilla II  se encuentra en prisión provisional, comunicada y sin fianza. La Fiscalía y la acusación particular lo acusan de los delitos de asesinato, detención ilegal y agresión sexual. 

"La primera vez Bernardo dio una ubicación bastante amplia sobre donde habían tirado el martillo, pero ya está dando el lugar exacto", apostilló el abogado de Montoya, que además quiere que se revisen las cámaras de seguridad de la "gasolinera BP de la autovía a Cádiz, poco después de pasar el peaje, donde dice que seguro que fueron captados, y de un estanco de Jerez de la Frontera".

Ataque de celos de Josefa

El principal acusado narró en su última declaración que la joven Laura se acercó a su casa de El Campillo a preguntarle por un supermercado y que él le ofreció indicaciones. Cuando la mujer regresó con una bolsa, él "le preguntó si lo había encontrado; en ese momento Josefa salió de la casa, recriminándole por qué está hablando con esa chica". Después Montoya explicó que "fui al baño a lavarme la cara porque me picaba por el humo del cisco que estaba haciendo en la puerta" y que al volver encontró "a Josefa y Laura discutiendo en el salón, momento en el cual Josefa le habria propinado un golpe en la cara con una escoba, provocando la caída de Laura al suelo y un abundante sangrado en la cara".

En aquel momento, Bernardo declaró que "recientemente había salido de prisión y que no quería más líos", por lo que habría agarrado a Laura para trasladarla a un dormitorio, donde procedió a maniatarla por la espalda. En ese instante Josefa habría entrado en el dormitorio con "un martillo que guardaba en una caja de herramientas, propinándole a Laura un golpe en la cabeza".

El acusado también declaró que "le arrebaté el martillo a Josefa, golpeándose en el costado con él" y que Laura aún se encontraba viva, momento en el cual "se aproximó Josefa, propinándole dos nuevos martillazos que, dejando un reguero de sangre en la pared y acabaron con su vida". Ambos discutieron qué hacer con el cuerpo y decidieron dejarlo abandonado en el campo. No fue encontrado ningún resto biológico de Josefa en el cuerpo de Laura.

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