24 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

Desde la Plataforma "Por tu Seguridad por la de Todos”, demandan que se habiliten los depósitos judiciales necesarios para estas embarcaciones

En busca de salida para las narcolanchas incautadas a los traficantes que se amontonan en los puertos del Campo de Gibraltar

Desde AUGC, SUP, SIAT y Asociaciones contra la droga del Campo de Gibraltar, encuadrados en la Plataforma "Por tu Seguridad por la de Todos”, demandan que se habiliten los depósitos judiciales necesarios para las narcolanchas y vehículos intervenidos a los narcotraficantes por las fuerzas de seguridad del Estado, que a día de hoy colapsan comisarias, cuarteles y el puerto de Algeciras.

Desde que el Campo de Gibraltar se ha convertido en lugar de operación de los narcotraficantes, sus puertos se acostumbraron a ver a las conocidas como narcolanchas como un elemento más del paisaje.

Su morfología las ha convertido en el vehículo ideal para el tráfico de hachís. En su perfeccionamiento, el narco gaditano aprendió de los mejores. De los gallegos y de los ingleses; en 2004, el dueño de Crompton Marine acabó detenido en Estepona, acusado de vender clandestinamente lanchas de hasta 30 metros de eslora. Aún hoy una búsqueda en portales de compraventa devuelve decenas de anuncios que venden cascos Tipo Crompton.

El modelo de la narcolancha ideal es claro: casco estrecho y alargado de hasta 12 metros, timón para pilotar de pie, tres o cuatro asientos para tripulantes y amplia zona de carga delantera para hasta 2,5 toneladas de hachís. Detrás, hasta tres potentes motores fueraborda de 250 caballos, de una marca japonesa icónica entre el narco, hacen volar a estas lanchas a 62 nudos, unos 120 kilómetros hora. Precio, no menos de 180.000 euros.

Tan conocidas se hicieron para los agentes de la Unidad Antidrogas que el Gobierno acabó actuando contra ellas. En octubre de 2018 pasaron a ser "género prohibido" en las costas mediante un Real Decreto, tras comprobar que las mafias las usaban no solo para el transporte de droga, sino también para el tráfico ilícito de personas.

En la rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Ministros, que se celebraba de manera extraordinaria en Sevilla, la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, explicó que se habían decidido a optar por un Real Decreto y no por el el proyecto de Ley que ya estaba en elaboración por "urgencia", ya que “esas embarcaciones también se usan para traficar con personas en zonas como el Campo de Gibraltar”. 

El 13 de julio de 2018, el Consejo de Ministros anunció una modificación de la Ley de Orgánica de Represión del Contrabando “para prohibir las embarcaciones neumáticas y semirígidas de alta velocidad usadas por las mafias del contrabando, las conocidas popularmente como narcolanchas”.

El objetivo era que ese tipo de embarcaciones sólo pudieran ser usadas por organismos públicos o entidades encargadas de tareas de salvamento, por lo que el uso privado pasaría a ser ilegal, ya que se impulsaría “un registro en el que inscribir estas lanchas semirígidas”. Finalmente, el Gobierno de Pedro Sánchez decidió hacerlo mediante un Real Decreto.

En las operaciones contra el narcortráfico en el Campo de Gibraltar además de incautarse droga, dinero y armas, también se hace lo propio con las narcolanchas. Aunque dejan de cumplir su función delictiva siguen ocupando espacio en los puertos de diversas localidades. Así lo denuncian desde AUGC, SUP, SIAT y Asociaciones contra la droga del Campo de Gibraltar, encuadrados en la Plataforma "Por tu Seguridad por la de Todos”, que demandan que se habiliten los depósitos judiciales necesarios para las narcolanchas y vehículos intervenidos a narcotraficantes, “que a día de hoy colapsan comisarias, cuarteles y el puerto de Algeciras”.

Tras la aprobación de normativa que permite intervenir ese tipo de vehículos que se utilizan para tráfico de hachís, queda un aspecto que solucionar y que no es otro que los necesarios depósitos judiciales. Desde la citada plataforma solicitan “que la Junta de Andalucía agilice los trámites para solucionar esta problemática que no es nueva”.  Por el momento, siguen ocupando los puertos como símbolo, afortunadamente inoperante del narcotráfico.

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