01 de agosto de 2021
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EDICIÓN VERANO

Anclas, contenedores y bajo cubierta son los sitios más usados para evadir las sustancias de las inspecciones policiales

Estos son los lugares más raros dentro de los barcos donde los narcos esconden su droga

Los barcos tienen un papel fundamental en la historia del narcotráfico mundial. Según datos de las Naciones Unidas, el transporte marítimo de carga representa el 90% del total que se mueve en el mundo. La mejora tecnológica en las herramientas de búsqueda de drogas y el aumento de control de las autoridades sobre estas embarcaciones, ha obligado a los narcos a buscar nuevas y originales maneras de esconder su producto.

Históricos son los intentos de los cárteles de transportar la droga en barcos hacía otros países, donde esta se encarece significativamente. Para estos viajes han usado todo tipos de métodos que muestran, por un lado la imaginación de los narcos y por el otro, los titánicos esfuerzos de las autoridades por controlar el tráfico de estupefacientes.

Según cifras recogidas por InSigth Crime en cada barco se pueden transportar hasta 600 kilos de cocaína, por lo que no es extraño que los narcotraficantes busquen nuevas y originales maneras de esconder su producto en estos medios de transporte. El capitán de la Marina mexicana, Rubén Navarrete dijo: “el único límite para quienes se dedican al tráfico marítimo es su imaginación”.

Estos son los lugares más usados por los narcos para transportar droga en los barcos.

Ancla

Una de las características que buscan los narcotraficantes es la practicidad a la hora de camuflar las drogas y la fácil extracción cuando lleguen al destino.

Este lugar es muy usado ya que el ancla facilita la entrega de las drogas en su lugar de destino, como pasó en 2017 con un pesquero venezolano que fue interceptado en alta mar y tenía como destino España. En ese caso, los agentes detectaron 40 paquetes sospechosos a bordo que estaban atados con sogas a las dos anclas.

barco ancla proa mar puerto azul calma – Photo Galeria

Imagen del ancla de un barco

La investigación reveló que esta ubicación era ideal para que los tripulantes pudieran lanzar las anclas al mar con las drogas en el menor tiempo posible y evitar ser detectados.  Además, es el lugar más accesible para una entrega marítima inmediata.

Contenedores

El lugar favorito de los narcotraficantes para esconder las drogas en los barcos son los contenedores. El motivo es la dificultad que supone a las autoridades detectar la droga entre las miles de toneladas legales que se transportan en una embarcación.

Esta técnica se conoce como “gancho ciego”, y consiste en camuflar entre los suministros a bordo el contenido ilegal. El “gancho ciego” se denomina así porque las drogas son escondidas después de que los contenedores ya pasaron las inspecciones de los agentes aduaneros, reduciendo las probabilidades de sospechas.

En 2020, un informe de InSight Crime dio cuenta de una nueva modalidad en esta técnica, por la que se utilizan contenedores cargados con chatarra para esconder pequeñas cantidades de narcóticos reduciendo, casi al mínimo, la capacidad de los escáneres de las aduanas de detectar la mercancía, además de obstaculizar el despliegue de perros antinarcóticos pues podrían resultar heridos al trabajar entre la chatarra.

El uso de los contenedores es tan común que incluso hay un programa de control de contenedores a nivel mundial que dirigen en conjunto la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (ONUDD) y la Organización Mundial de Aduanas (OMA).

Lugares debajo de la cubierta

Los narcotraficantes también utilizan lugares para cuyo acceso se necesita técnica y un cierto nivel de sofisticación. Son los que están debajo de la cubierta, que para llegar a ellos se requiere el uso de buzos.

Un buen ejemplo son los conductos de ventilación, donde se han encontrado paquetes sellados y soldados con drogas en su interior. A este particular método se le llama “parásito”, pues los narcos aprovechan los trayectos regulares de los barcos para mover la droga de punto a otro sin necesitar permiso de la tripulación. Lo que sí necesitan son buzos entrenados para colocar primero y quitar después los paquetes de cocaína soldados en los cascos de los barcos.

Cargamento de droga incautado en Colombia que iba bajo el agua atado con cuerdas a la estructura del barco. Foto: El Heraldo.

Imagen de cargamento de droga incautado en Colombia que iba bajo el agua.

Las entradas de agua son otro lugar usado bajo cubierta, pero este supone una mayor dificultad. Para llegar a ellas también se necesitan buzos y es menos común.

El casco, es otro elemento que está siendo cada vez más usado por los narcos. Aquí la idea es esconder la cocaína soldándola al casco sellado del barco o camuflándola dentro, bajo cubierta. Si bien se necesita de buzos entrenados y de confianza en cada punto de la cadena, y de una logística para acercarlos al barco y luego extraerlos sin que sean capturados por las autoridades, este método, hecho correctamente, hace casi imposible que se detecten las drogas con procedimientos estándar de inspección.

Quizá el punto álgido de la sofisticación de los escondites bajo cubierta es el uso de “torpedos”, cilindros artesanales cargados con drogas que son atados con cuerdas a la embarcación y que, en caso de despertar sospechas en las autoridades, pueden cortar deshaciéndose de las cargas de narcóticos en altamar.

Lugares de difícil acceso

Estos son las ubicaciones poco comunes que por su dificultad para ser detectadas han sido utilizados por narcotraficantes sudamericanos en su intento de enviar drogas a Europa.

En este grupo, también se encuentran los escondites de los tanques de combustible o en el propulsor, que suponen un acceso difícil y de riesgo, tanto para los narcos como para las autoridades.

Buzos y motos de agua para trasladar la droga

Imagen de las autoridades utilizando buzos para descubrir y transportar droga.

En abril del año pasado se hizo una multimillonaria incautación de cocaína escondida en el tanque de combustible de un barco por parte de la guardia costera de Trinidad y Tobago. Para encontrarlos, las autoridades declararon que habían tenido que realizar una “inspección destructiva” pues estaban en un compartimiento secreto y dentro de un material impermeable.

El uso del propulsor es aún menos común, sin embargo, en diciembre de 2020, la Patrulla de Aduanas y Fronteras de Estados Unidos informó que un buzo de la policía del puerto de San Juan, en Puerto Rico, encontró unos 40 kilos de cocaína bajo el propulsor de la proa de un barco carguero dentro de dos bolsas de redes marinas.

Este es, según el informe del portal dedicado al análisis del crimen organizado, uno de los lugares más innovadores que se ha utilizado por los narcos, conociéndose aún pocos casos.

Cómplices en la embarcación

Otra categoría la comprenden aquellos lugares donde para esconder la mercancía es necesario contar con la cooperación de la tripulación, los capitanes y los agentes que realizan las inspecciones.

Casos de drogas encontradas en la cabina del capitán, en la chimenea del barco, la bodega y el cuarto de máquinas, suponen la necesidad de que alguien con mucho acceso sea cómplice de la operación.

En todos los casos conocidos, se contaba con un cómplice a bordo, lo que demuestra la capacidad de los narcotraficantes no solo de encontrar soluciones imaginativas para transportar sus cargamentos sino para corromper funcionarios en pro de sus fines ilegales.

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