09 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

El caso de la ministra Teresa Ribera y sus presiones sobre el expresidente de REE, Jordi Sevilla, saca a la luz la prioridad del interés conyúgal

El nepotismo del poder: El matrimonio es la fórmula de moda para manejar los destinos de España

De izquierda a derecha, Teresa Ribera, Jordi Sevilla y Mariano Bacigalupo.
De izquierda a derecha, Teresa Ribera, Jordi Sevilla y Mariano Bacigalupo.
La historia de la ministra y vicepresidenta cuarta,Teresa Ribera, casada con Mariano Bacigalupo, consejero de la CNMC, saca la luz la supuesta injerencia de los altos cargos en la defensa de su status. En esta ocasión ha provocado la decisión de Jordi Sevilla, socialista y exministro, de abandonar REE. Los matrimonios de poder no son patrimonio de una sola idelologia, ya que durante toda la democracia han existido por igual con todos los Gobiernos. Estos son algunos de los más conocidos.

El presidente de Red Eléctrica de España (REE), Jordi Sevilla, presentó su renuncia a este cargo público el pasado martes porque la vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, le habría recomendado no ser beligerante contra decisiones de la Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia (CNMC) en las que tiene un papel determinante su marido, Mariano Bacigalupo Saggese, consejero de este organismo. Jordi Sevilla renuncia así a un sueldo bruto de casi 500.000 euros.

Mariano Bacigalupo, argentino de 50 años, fue profesor de Derecho Administrativo de la UNED y luego trabajó como Director de la Asesoría Jurídica y Vicesecretario del Consejo de la Comisión Nacional de Energía (CNE). También desempeñó el cargo de Letrado Jefe de Estudios e Informes del Consejo General del Poder Judicial entre 2002 y 2005. Luego pasó a la Comisión Nacional de la Energía (CNE) hasta 2012.

En 2017 fue nombrado consejero de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) y se perfilaba como uno de los candidatos a presidir este organismo en sustitución de José María Marín Quemada. Precisamente, su padre, el exjuez Enrique Bacigalupo Zapater, fue denunciado el pasado año por el excomisario José Manuel Villarejo en los Juzgados de Plaza de Castilla.

Esta denuncia contra el conocido juez argentino, que dominó la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo en los años del felipismo, fue presentada en octubre de 2019. En ella se recogía que el Grupo Prisa habría pagado supuestamente 200.000 dólares al entonces juez Bacigalupo por condenar a Javier Gómez de Liano en el caso Sogecable. Bacigalupo fue magistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo desde 1987 hasta el 2011 y se le consideraba un juez "felipista". Actualmente es abogado y ha defendido, entre otros, al jugador del F.C. Barcelona, Leo Messi, en su caso de fraude fiscal.

El problema es que ahora Mariano Bacigalupo, como marido de Teresa Ribera, la vicepresidenta cuarta y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico del Gobierno de Pedro Sánchez, puede influir en el Consejo de Ministros acerca de las decisiones sobre las eléctricas y las nuevas energías no contaminantes, como las eólicas o solares.

Mariano Bacigalupo forma parte del consejo de la CNMC desde julio de 2017 a propuesta del PSOE, encuadrado dentro de la sala de supervisión regulatoria. Además está especializado en la regulación del sector energético, ya que ha ejercido como Vicesecretario General y Secretario General de la Comisión Nacional de la Energía entre 2006 y 2012.

Pero el caso del matrimonio Bacigalupo-Ribera nos recuerda también al escándalo, sin consecuencias, protagonizado en su momento por otra pareja, la formada por Carlos Arenillas, vicepresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y marido de la entonces ministra de Educación y Ciencia, la socialista Mercedes Cabrera, en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Matrimonios también vinculados con el PP

Ya en su momento, en concreto en 2012, otro consejero de REE tuvo que abandonar el puesto por razón de su matrimonio. Se trataba de Ignacio López del Hierro, esposo de María Dolores de Cospedal, entonces presidenta popular de Castilla-La Mancha, tuvo que renunciar a un jugoso sueldo como consejero por el escándalo que se desató con su nombramiento.

No son las únicas parejas ligadas al poder. Ahora mismo hay una con gran fuerza: La  del vicepresidente, Pablo Iglesias, emparejado con la ministra de Igualdad, Irene Montero, como ha relatado en profundidad elcierredigital.com. Ambos además guían con mano de hierro los designios del partido que fundó el primero, Podemos, eliminando cualquier atisbo de crítica o pensamiento disidente.

Irene Montero y Pablo Iglesias en sus escaños.

Junto a esta pareja tiene asiento en el Consejo de Ministros el exmagistrado Juan Carlos Campo, pareja sentimental de Meritxell Batet, presidenta del Congreso de los Diputados y tercera autoridad del Estado. Según ha contado elcierredigital.com, Meritxell Batet se casó en el año 2005 con José María Lasalle, secretario de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital de España del Gobierno del líder del PP Mariano Rajoy.

Se divorciaron en en 2016 y a finales de 2018 Meritxell Batet conoció al actual ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, iniciando una relación sentimental con él. Juan Carlos Campo es doctor en Derecho por la Universidad de Sevilla e ingresó en la carrera judicial en 1987. Fue director general de Relaciones con la Administración de Justicia de la Junta de Andalucía entre 1997 y 2001 y vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a propuesta del PSOE y secretario de Estado de Justicia entre 2009 y 2011, en el segundo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Está divorciado y es padre de dos hijas.

Pero con anterioridad, y durante años, la hoy presidenta de la Cámara Baja, Meritxell Batet, mantuvo una larga relación con el político y escritor Héctor López Bofill, que llegó a ser candidato por Tarragona por el partido Solidaritat per la Independència, la formación política del ex presidente del F.C. Barcelona, Joan Laporta.

En las elecciones de 2017, López Bofill repitió como candidato pero esta vez por Juns per Catalunya (JPC), la formación del huido Carles Puigdemont. Aquel mismo año, fue procesado y absuelto por publicar dos tuits amenazantes en su cuenta donde decía que "el asesinato de Jo Cox (política británica) demuestra que, por desgracia, toda transformación constitucional profunda necesita muertos"  y "cuando seamos independientes me acordaré de los jueces, fiscales y funcionarios que ahora contribuyen a extorsionar a Cataluña".

También el Director de Estrategía y Comunicación de la Vicepresidencia de Pablo Iglesias, el soriano Juan Manuel del Olmo, de 37 años, que ha ganado posiciones en Podemos a una velocidad de vértido, está a punto de ser padre de un hijo junto a la candidata del partido morado en Madrid en las últimas elecciones autonómicas, Isabel Serra.

Pero no solo en la izquierda el nepotismo del poder va por parejas. También en marzo de 2013, la multinacional Telefónica, con César Alierta a la cabeza, contrató a Iván Rosa, marido de la entonces vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaria. La misma empresa de telecomunicaciones también fichó a Paloma Villa, esposa del socialista Eduardo Madina, que entonces se perfilaba como uno de los candidatos fuertes para regir los destinos del PSOE.

Mari Ángeles Alarcó, exesposa de Rodrigo Rato.

Más famoso por escandaloso, resultó ser el nombramiento de María Ángeles Alarcó, Gela para sus allegados, exesposa de Rodrigo Rato, como presidenta de la empresa pública Paradores de España, en 2016.

Alarcó, además de "exesposa de", era amiga íntima de Esperanza Aguirre, expresidenta de la Comunidad de Madrid y de Ana Botella, exalcaldesa de la capital de España. Por cierto, que el matrimonio Botella-Aznar también compatibilizó durante un año sus cargos públicos, ella como concejala del Ayuntamiento de Madrid y él como presidente del Gobierno, en 2003 y parte de 2004.

No ha sido el único matrimonio de presidente de Gobierno y un cargo público. Muy conocida y ya lejana queda la entrada en política de Carmen Romero, diputada en el Congreso por Cádiz junto a su marido, el líder del PSOE Felipe González.

Diplomáticos menos famosos

Famosos, pero menos relevantes, fueron otros casos como el del matrimonio entre Álvaro Trejo y Mercedes Fraile, que vivieron en Brasil como cónsul y segunda jefa de la embajada española en Brasilia, respectivamente. O el de Ricardo Gómez-Acebo, excónsul general en Bruselas y su esposa, Cecilia Yuste, exportavoz del ministerio de Exteriores y exdirectora de la Oficina de Información Diplomática (OID) con el Partiod Popular.

Más sonada fue la designación en 2015 por el gobierno de Mariano Rajoy de José Ignacio Wert, controvertido exministro de Educación, como embajador ante la OCDE, donde se encontró (casualmente) con quien sería su esposa Montserrat Gomendio, exsecretaria de Estado de Educación también con Rajoy.

No hay que olvidar el caso de Álvaro Nadal, exministro de Energía, Turismo y Agenda Digital entre 2016 y 2018 con el PP, cuya mujer, Teresa Lizarazu, trabajó paralelamente como embajadora española ante la Unesco o el caso de Alberto Nadal, gemelo de Álvaro, que fue secretario de Estado de Energía compatibilizando el cargo con el de su esposa, Eva Valle Maestro, Directora General de la Secretaría Técnica de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos. Así, en 2013 el matrimonio se llevaba a casa 200.000 euros anuales. Muy cerca de lo que ahora se lleva como sueldo del matrimonio Iglesias-Montero, unos 150.000 euros anuales, además del poder más absoluto.

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