29 de marzo de 2020
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FIN DE SEMANA

Entre los implicados están jugadores como Toño García del Levante y algunos de categorías inferiores

El chantaje sexual, un tipo de extorsión que ha hundido la vida de centenares de españoles en los últimos años

Cada vez está más de moda entre ciertos grupos de criminales, recabar dinero gracias al chantaje sexual
Cada vez está más de moda entre ciertos grupos de criminales, recabar dinero gracias al chantaje sexual
Desde que la Guardia Civil destapó una de estas redes en noviembre de 2018, se han descubierto clanes que usan este tipo de extorsión para recaudar grandes cantidades de dinero. Entre los detenidos están Ismael Bousnina y Massinissa Ferrah, que actualmente se encuentran en prisión. El jugador Toño García estuvo en prisión al verse involucrado en una de estas tramas, mientras que el técnico Abelardo Fernández pagaba a una banda de georgianos que lo extorsionaban.

Ocurrió en noviembre de 2018 y toda la trama se recogió en la “Operación Lubido-Hezurra”. En este sumario la Guardia Civil describe la actuación de “un grupo criminal organizado” dedicado al chantaje sexual a personas que habían contratado o intentado contratar los servicios de prostitutas a través de la web passion.com.

Los investigadores estiman que la red podría llevar actuando “incluso años” y haber extorsionado a “centenares o miles de víctimas”. Cuando la Guardia Civil efectuó el pasado mes de marzo las primeras detenciones, calculaba que el botín de la trama alcanzaba “cientos de miles de euros”.

El juez que instruye la causa, Jerónimo Cano, titular del Juzgado de Instrucción 3 de Teruel, aseguraba en un auto del pasado 24 de octubre que las innumerables víctimas de los chantajistas se localizaban “en la práctica totalidad del territorio español”. Vista “la magnitud de la causa”, el magistrado intentó hace unos meses inhibirse en favor de la Audiencia Nacional, aunque sin éxito.

Cano estudia ahora recurrir al Tribunal Supremo para que ese órgano judicial asuma la causa, cuyo sumario acumula ya 24 tomos y que en tres fases ha registrado 24 detenciones y otras cinco personas investigadas.

Entre los primeros arrestados, en febrero, se encontraba el futbolista del Levante Toño, que había guardado en su casa 4.200 euros de uno de los presuntos cabecillas, Ismael Bousnina, alias “Salva”. El futbolista quedó en libertad. Otro que se vio involucrado fue el técnico Abelardo Fernández.

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ismael Bousnina y Massinissa Ferrah, presuntos cabecillas de la trama.

Las escuchas de ese 24 de noviembre permiten observar lo que la Guardia Civil califica en uno de sus informes como “actividad extorsionadora compulsiva y depredadora” de los dos presuntos cabecillas de la red, Salva y Massinissa Ferrah, alias “Erik” ambos actualmente en prisión.

Abelardo Fernández y Toño García, envueltos en la trama

Abelardo, entrenador de fútbol y exjugador del FC Barcelona y de la Selección Española, dio una de las ruedas de prensa más amargas de su vida, visiblemente nervioso y contrariado, leyendo un comunicado y sin admitir preguntas por este asunto extradeportivo y un tanto delicado para el que pidió la mayor discreción y respeto posibles para su familia. 

Ahora, se ha sabido, que el técnico, sin equipo, estaba siendo extorsionado dentro de esta trama criminal que, inicialmente, era de carácter sexual y que llegó a pagar 26.000 euros. El juez instructor del caso, el titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Teruel, ha levantado parcialmente el secreto de sumario de la instrucción que investigaba a esta red, por eso se ha conocido el pago por parte del “Pitu” Abelardo. 

El sumario recoge que el preparador gijonés desembolsó 25.590 euros en tres pagos diferentes: 12.000 euros el 2 de abril de 2018, 13.500 euros el 4 de abril y 450 euros como nómina de enero y anticipo de febrero. La investigación añadió que “se desconoce” el motivo de esos ingresos. El asunto salpicó al entrenador en plena campaña futbolística y generó bastante revuelo dentro de la entidad deportiva alavesa.

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Abelardo dando una rueda de prensa durante su etapa en Alavés

El dinero, según la Guardia Civil, llegaba a un destinatario llamado Muradi Dzidzishvili, una de las personas que actuaba como “mula” dentro de la banda que extorsionó, entre otros, al entrenador asturiano.

Al jugador de fútbol Toño García el caso le estalló de pleno en la cara al ser acusado de blanquear dinero para dicha banda delictiva. Tras pasar 21 días en la cárcel de Teruel por los presuntos delitos de pertenencia a banda criminal y blanqueo de capitales, pudo reincorporarse a la disciplina del Levante en libertad provisional con cargos.

“Estos días he vivido una pesadilla. Pasé de la felicidad más absoluta por mi renovación con el Levante a verme en la cárcel sin comprender absolutamente nada. Se me ha quitado la libertad por una sospecha”, explicó Toño en un breve vídeo publicado en la web oficial del club.

Grabaciones para después chantajear

El pasado mes de marzo, F. R., un futbolista de un equipo modesto que fue víctima de una trampa urdida por una prostituta a la que accedió mediante una conocida página web de contactos, contó a elcierredigital.com su experiencia. “Quedé en un par de ocasiones con esta chica en cuestión. No soy tonto y suponía que detrás de ella habría alguien. Detrás de la prostitución siempre hay alguien que ‘administra’ y sé que con un porcentaje. Y no me estoy refiriendo a un chulo. Hablo de la página en cuestión”, explica.

La historia de F. R. se complicó cuando recibió un correo electrónico en el que le exigían el pago de una cantidad de dinero a cambio de no publicar un vídeo en el que se veía una relación sexual entre él y la prostituta, en una web pornográfica.

“La verdad es que tuve la cabeza fría en todo momento. Denuncié en comisaría y ya me advirtieron que, aunque los delitos informáticos ya están bien legislados, la lentitud de los sistemas no está adaptada al ritmo de las redes, que es frenético. A mí me benefició el cambio en el marco legal. Ya había pasado el escándalo de Olvido Hormigos y eso cambió mucho la ley”, explicó F. R.

Este modesto futbolista tuvo suerte, ya que la prostituta que le tendió la trampa fue condenada a pagar una indemnización, pero se declaró insolvente y él no vio un céntimo. “Ahí chocamos con la hipocresía de la legislación española. El juez sabe que ella es prostituta y, por lo tanto, tiene ingresos, pero claro, como se demuestra eso ya es otra historia. Yo, evidentemente, conté que le pagué por tener sexo, 100 euros. Pero claro, de esas actividades no hay un albarán con el precio”, explicaba entonces.

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Toño García durante un entrenamiento

A la pregunta sobre si consiguió que el vídeo desapareciera de la red, él dijo: “Se habla mucho del derecho al olvido en la red, pero es un camelo. Mira, de esa página desapareció, pero cada poco me lo encuentro en otras similares. Denuncio y otra vez a empezar. La última vez que lo vi, habían pixelado mi cara en un vídeo reducido de menos de un minuto donde se ve una felación. Claro yo sé que soy yo, pero en el juzgado me decían que no se podía acreditar. Tenías dos opciones: sacarme el pene del cabreo o largarme y darlo todo por imposible. He optado por lo último. No me fío de la Justicia en este sentido”, remata.

El panorama es desalentador ya que, si bien la Justicia se ha adaptado a saber que existen estos delitos de este tipo y actuar en consecuencia, sus tiempos no están equiparados a los de internet. A través de páginas de contactos, los usuarios comparten datos en exceso íntimos que nunca se tiene la seguridad de donde pueden acabar. Desde el Ministerio de Interior en 2013 se redactó un decálogo de cómo actuar ante páginas de este tipo y de qué forma actuar, aunque son simples consejos y no tienen ningún valor legal. La prudencia ante los desaprensivos para ser, por el momento, la mejor arma.

A Ernesto le arruinaron la vida

Ernesto, que lógicamente prefirió guardar su anonimato en este testimonio, estaba un domingo tranquilo en su casa del madrileño barrio de Malasaña pendiente del partido del Atlético de Madrid y sin más cosas que hacer que apurar su única jornada de descanso semanal, puesto que habían jugado el sábado con su equipo de Segunda B y el entrenador les dio descanso en el domingo.

Luego de espabilarse de la pequeña siesta que tomó, echó como de costumbre mano a su teléfono móvil para deslizar el dedo de abajo arriba husmeando por sus redes sociales. Entró en Facebook y le llamó la atención la solicitud de amistad de una tal Denise, cuya foto de perfil se veía bastante bien, rubia, muy guapa, con un escote generoso y una foto de portada subida en un parapente a punto de despegar. Poco sospechaba entonces Ernesto que esa tarde el vuelo que emprendería lo iba a arruinar.

Ernesto echó un vistazo al perfil, le pareció real, era una francesa que vivía en Madrid, y en algún recodo de su mente anidaban todavía algún comentario de amigos que habían tenido excelentes experiencias con mujeres francesas. Decidió aceptar la solicitud de amistad. Volvió a revisar el perfil, y estaba deleitado en varias de las fotos cuando recibió un mensaje vía messenger. Él lo recuerda así para los lectores de elcierredigital.com: “Me saludó, yo le respondí, y enseguida empezó a fluir la conversación. Yo estaba feliz, no hacía más que mirar sus fotos y cada vez me gustaba más. No sé cómo se las arregló pero la verdad es que estuvimos más de una hora diría chateando y yo no solo me sentía cómodo, sino que en un momento dado pareciera que la conociera de toda la vida”.

Muy sutilmente fue introduciendo el tema de las relaciones, me decía que ella era muy liberal, que le gustaba el sexo casual, que no tenía reparos incluso en comenzar con sexo virtual, pero lo hacía de una manera tan hábil que la verdad yo no me daba ni cuenta de cómo me iba atrapando entre sus redes sin darme cuenta. Me mandó fotos suyas, yo le mandé fotos mías y a media tarde yo creía que la lotería del ligue me había tocado ese domingo, y con premio gordo además".

Ernesto todavía recuerda con cara de amargura el dulce envenenado que aquella chica le dio, y es desde luego un testimonio muy válido para tomar conciencia de una de las modalidades de extorsión que se dan a través de internet y sobre las que hay que tener cuidado. “En un momento dado, y ya con la conversación muy relajada y con confianza, me preguntó que si tenía Skype, yo le dije que sí, y me dijo que por qué no hacíamos una videollamada a través de Skype y de ese modo podíamos conocernos un poco mejor. Yo no vi mayor problema y le dije que sí. Nos conectamos por Skype y los ojos se me fueron de las órbitas cuando comprobé que efectivamente era ella, guapísima, muy sexy, hablaba un español así como con acento francés que la hacía todavía más sensual creo yo. Y nada, comenzamos a hablar, del mismo modo que en el chat, en la videollamada fue muy hábil para ir llevando la conversación a un terreno muy caliente, me excitó completamente, y cuando llegó el momento en que me propuso que tuviéramos sexo virtual y nos masturbáramos los dos frente a la cámara no tuve reparo alguno y me lancé, me desnudé y empezamos a hacerlo. ¿Cómo iba yo a tener la prudencia de optar por un plano en el que no se me viera la cara?”.

La última pregunta retórica de Ernesto da paso a su gesto compungido, pues ese fue el principio de su drama. Luego de haber alcanzado un orgasmo, Ernesto cuenta que la pantalla se le puso en negro, y que a los pocos segundos le apareció un vídeo que recogía la escena que él mismo acababa de protagonizar masturbándose frente a la cámara. A los pocos segundos le llegó un mensaje al messenger del perfil de la chica, que misteriosamente había cambiado de nombre y se había quedado sin fotos, pero el mensaje era claro, le daban un número de contacto donde comunicarse para depositar 10.000 euros o de lo contrario el vídeo se difundiría por todos sus contactos de las redes sociales y por los más visitados foros pornográficos de internet y medios de comunicación. Ernesto quedó desolado, sin saber que hacer, muerto de la vergüenza de acudir a nadie, ni de su propia familia.

El episodio se resolvió con una denuncia, aconsejado por un amigo, y el riesgo de que efectivamente ese vídeo pudiera ser difundido en todos sus entornos. Ernesto sufrió una profunda depresión a raíz de este hecho, que le afectó en su carrera deportiva, y hoy en día todavía tiene secuelas. “A la gente quiero decirle que tengan mucho cuidado, y en todo caso, si son víctimas de algo así, siempre es mejor reconocerlo, no pagar y denunciar, aunque, como en mi caso, la vida ya no será nunca igual, vivo con esa angustia y esa vergüenza permanentes dentro de mí”.

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