20 de junio de 2019
|
Buscar
FIN DE SEMANA

La folclórica llevaba semanas ingresada en un hospital de Cádiz y se sometió a un tratamiento para intentar revertir su salud que no ha tenido éxito

María Jiménez ingresada en la UCI de un hospital sevillano tras complicarse gravemente su estado de salud

María Jiménez
María Jiménez
María Jiménez ha sido trasladada al hospital Vírgen del Rocío en Sevilla, su ciudad natal. La cantante ingresó directamente en la UCI del hospital hispalense al no funcionar positivamente el tratamiento al que se la sometió en el hospital de Cádiz en el que ha estado ingresada las últimas semanas. El estado de la folclórica es grave y en su entorno familiar, que siempre han tratado con educación a la prensa, se ha instalado el silencio lo que podría indicar que la situación es complicada.

La cantante María Jiménez ha sido trasladada al hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde ha quedado ingresada en la UCI, tras no mejorar su estado por la obstrucción intestinal que sufre. Fuentes hospitalarias han informado de que se ha dispuesto su traslado, aunque evolucionaba favorablemente en la clínica San Rafael de Cádiz. El último parte médico sobre la evolución del estado de salud de la cantante señalaba que se le está retirando la sedación para intentar extubarla, si es posible, y que mantiene unas buenas constantes vitales, aunque su pronóstico sigue siendo grave.

Su hijo Alejandro Asunción, fruto de su matrimonio con el actor Pepe Sancho, siempre amable con los medios de comunicación, informó de que el delicado estado de su madre dependía del resultado que diera un tratamiento al que se la sometió. La familia no ha comunicado nada, pero todo parece indicar que éste no funcionó como debía.

El pasado sábado Alejando anunció en el programa Viva la vida de Telecinco que no seguiría informando hasta que no hubiera algo en firme que exponer. Esta decisión pudo tomarse al saber de la gravedad de la artista.

María Jiménez con su hijo Alejandro. 

 María Jiménez lucha ahora por reponerse desde su Sevilla natal. La ciudad hispalense la vio nacer y convertirse en una artista única en su género y ahora también asiste a los momentos más difíciles de la mujer que renovó la copla.

La renovadora de la copla

María Jiménez (Sevilla, 1950) llegó a la fama después de muchos años quemándose de tablao en tablao desde los 15 años. Trianera de nacimiento, se hizo artista en Barcelona. Llegó a la ciudad como tantas otras mujeres-niñas que desde zonas más desfavorecidas se trasplantaban a una gran urbe para trabajar como lo que hoy decimos asistentas y entonces se decía ‘chacha’.

Un golpe de suerte hizo que acabara bailando en el Villa Rosa, un tablao de la Ciudad Condal. De ahí pasó a su Sevilla natal, donde con 18 años tendría a su hija Rocío. Además de su edad, María era soltera, todo un escándalo para la pacata sociedad de la época.

De allí se fue a Madrid y se quemó el cobre en Las Brujas donde se ganó el mote de ‘La Pipa’. El éxito le vino de forma sorpresiva cuando se cruzó en su camino el cineasta, productor discográfico y buscavidas Gonzalo García Pelayo. A partir de ahí sus canciones Se acabó, Háblame en la cama Con golpes en el pecho fueron grandes éxitos de ventas y dio el salto a grabar versiones particulares de rancheras, su verdadera pasión y hasta un disco de sevillanas. Los últimos 70 y los primeros 80 fueron sus años dorados.

Una relación tormentosa con Pepe Sancho

En 1980 su fama su sumó a la de Pepe Sancho, actor entonces de moda por encarnar a El Estudiante en Curro Jiménez. Dada la popularidad de ambos no era de extrañar que la boda en Sevilla fuera un acontecimiento de esos que llamaban la atención a la gente que casi tomó la catedral de la ciudad hispalense. El acontecimiento fue noticia obligada en las revistas del corazón de las que ya no desaparecerían nunca.

Boda de María Jiménez y Pepe Sancho en 1980. 

María poco a poco fue alejándose de la imagen de sex symbol que había tenido en la Transición. No fue la folclórica al uso. Sus letras y su forma de vestir rompieron con la imagen de la copla y hasta acabó compitiendo con Rocío Jurado por ver quién mostraba más generoso escote.

En los ochenta el matrimonio protagonizó y produjo un programa, El tren, y una película, Perdóname, amor,  que no dieron un duro y que hicieron que la pareja pasase apuros económicos que solventaron con la venta de exclusivas. El actor y la tonadillera, que tuvieron a su hijo Alejandro en 1983, se acabaron separando en 1984 y su ruptura fue, como no podía ser menos, sonada.

Un año después María vivió el peor momento de su vida: el fallecimiento de su hija Rocío en un accidente. Esto le generó una depresión y se alejó durante años del mundo del espectáculo. En 1987 el acercamiento entre Pepe y María se cristalizó en una nueva boda. Fue en Costa Rica donde el actor estaba rodando El Dorado junto a Carlos Saura. Cuatro años después renovarían votos, pero por el rito budista, sumándose así a una de las tendencias habituales de los famosos en aquella época: las bodas exóticas. Por supuesto, hubo exclusiva de por medio.

La carrera musical de María vivió unos años de oscurantismo y los pocos álbumes que grabó pasaron desapercibidos. Su carrera quedó supeditada a la de Pepe, junto al que se retrataba en estrenos y otros eventos. Incluso se animó a participar como actriz en alguna serie de televisión como Todos los hombres son iguales. En 2001 volvió a las listas de éxitos gracias a La Cabra Mecánica. Un año después tuvo el gran disco de su vida Donde más duele, en el que ponía en su voz las mejores canciones de Joaquín Sabina. El disco la devolvió a la actualidad musical y recuperó una popularidad perdida en su día. A este disco le siguieron dos más de versiones e incluso sustituyó a Jesús Quintero en su horario estelar en Canal Sur con el programa Bienaventurados.

Sin embargo, este éxito profesional vino acompañado de una mala época personal. En 2002 una infidelidad pública acabó con su matrimonio después de 22 años. La guerra mediática se desató y ambos se despacharon a gusto. Especialmente, María en su libro Calla canalla. La acusación de malos tratos y varias demandas acabaron con el antaño matrimonio viéndose las caras en los tribunales. Pepe Sancho rehizo su vida con la escritora Reyes Monforte y María se fue alejando paulatinamente de los focos. De manera puntual ha visitado distintos programas de televisión donde revalidaba su título de señora de armas tomar.

COMPARTIR: