18 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

EL NÚMERO DE INVITADOS Al enlace el 29 de julio de 1981 SUPERÓ LOS 3.500, HABÍA HASTA 27 TARTAS DE BODA Y LA COLA DEL VESTIDO MEDÍA 8 METROS

Cuarenta años de la boda entre Lady Di y Carlos de Inglaterra: Una ceremonia marcada por los excesos e infidelidades

Carlos y Diana agarrados del brazo durante la celebración de su boda
Carlos y Diana agarrados del brazo durante la celebración de su boda
El 29 de julio de 1981 tuvo lugar lo que muchos denominaron la boda del siglo. La catedral de San Pablo y los 3.500 invitados presenciaron uno de los casamientos reales más lujosos. El príncipe heredero del Reino Unido, Carlos de Inglaterra, se casaba con Lady Di pese a no formar ella parte de la realeza. Además de la numerosa presencia de invitados a la celebración, esta pudo seguirse a través de la televisión, consiguiendo unas audiencias únicas.

Este pasado jueves, 29 de julio, se cumplieron 40 años de la boda de Carlos de Inglaterra y Diana de Gales. El enlace del sucesor al trono real inglés con una joven de familia noble alejada de la realeza se revistió de un montón de lujos. El fasto supuso una inversión sin precedentes desde la ceremonia dentro de la catedral de San Pablo hasta el desplazamiento en carruaje y su presentación en el balcón de palacio. En total, la boda costó a la casa real unos 57 millones de libras.

La magnificencia del evento logró una audiencia televisiva extraordinaria. Tal era la pomposidad que se vislumbraba desde la pantalla que los datos fueron récord. 750 millones de personas de todo el mundo siguieron la ceremonia por televisión. Se prepararon 27 pasteles nupciales para un total de 3.500 invitados, los mismos que asistieron a la ceremonia nupcial en la catedral de San Pablo en Londres. Obviamente, el elevado número de asistentes contribuyó al elevado coste económico del enlace.

De los 57 millones de libras que costó toda la boda de Diana y Carlos, más de 150.000 habían sido destinados para pagar el vestido de la novia. Un diseño único para ella que contaba con 10.000 perlas y con una cola histórica de 8 metros. El estilo de la novia se convirtió en parte del atractivo de la boda. Tal fue la impresión que causó el vestido que muchas mujeres en los años 80 decidieron casarse emulando el vestido de Lady Di.

El vestido de Diana de Gales se convirtió en el principal atractivo de la boda de los príncipes de Inglaterra

El vestido era de tafetán y destacaban sus inmensas mangas globo así como la cola de 25 pies de longitud, la más extensa que se ha puesto una princesa en toda la historia de la familia real británica. Los zapatos de la novia estaban decorados con más de 500 lentejuelas y 132 perlas que formaban corazones. Los vestidos de las novias tradicionalmente debían mezclar modas antiguas y modernas, así, en el caso de Lady Di, los volantes eran de encaje antiguo y el cordón azul de la cintura y la tiara de la familia Spencer eran del siglo XVIII.

El mismo día de la boda tuvo que ajustarse de nuevo la cintura del vestido a pesar de haberse modificado ya cinco veces. Y los nervios la llevaron a echarse encima un bote de perfume. A Carlos de Inglaterra no le gustó que fuese tan perfumada. En el traje de Diana también había una pequeña herradura de 18 quilates llena de diamantes, como presagio de buena suerte. 

La familia real española no fue a la boda del siglo

Debida la importancia del acontecimiento para la familia real británica, los principales representantes de las casas reales del mundo participaron del evento. Desde la familia real belga hasta los príncipes herederos del emperador japonés estuvieron presentes. Por esto, la ausencia de los reyes y príncipes españoles fue algo inesperado.

El beso en el balcón entre Carlos y Diana fue el primero de una tradición posterior

La causa de la no asistencia de la monarquía española fue el conflicto por Gibraltar. El entonces presidente del gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, del partido UCD, prohibió a los reyes participar cuando la corona inglesa anunció  que la primera etapa del viaje de novios era Gibraltar. Los reyes de España se perdieron el primer beso en el balcón del Palacio de Buckingham entre los dos príncipes. Eso sí, esta tradición quedaría para el resto de enlaces británicos.

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