08 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Se cumple el 7º aniversario de los asesinatos de Miguel Ángel Domínguez y su hija María, sin culpable y sin avances todavía, denuncian las familias

'Crimen de Almonte': Denuncian que el Estado 'continúa ciego, sordo e inmóvil' ante los dos asesinatos

Manifestación en apoyo a las familias del doble crimen.
Manifestación en apoyo a las familias del doble crimen.
Un 27 de abril de 2013 asesinaron cruelmente a Miguel Ángel Domínguez y a su hija María en su casa de Almonte, Huelva. Siete años después las familias de las víctimas, del padre y de la madre de la niña, han emitido un comunicado público criticando que "el Estado español continúe ciego, sordo e inmóvil ante los terribles y espantosos asesinatos de una niña de ocho años y de su padre cuando se encontraban tranquilamente en su casa".

Las familias de las víctimas de Almonte, Miguel Ángel Domínguez y su hija María, han emitido un comunicado en el aniversario del doble crimen de Almonte: "Después de siete años de los crímenes que estas familias han tenido que padecer para el resto de sus vidas, nos parece absolutamente sorprendente que el Estado español continúe ciego, sordo e inmóvil ante los terribles y espantosos asesinatos de una niña de ocho años y de su padre cuando se encontraban tranquilamente en su casa".

Tanto la familia de Domínguez como Marianela Olmedo, madre de la menor asesinada, aseguran que "como familias asoladas por la desgracia de los crímenes y de la injusticia nos preguntamos hasta cuándo el Estado va a proseguir en su incompetencia y aberrante dejadez ante unos hechos tan dantescos. Somos conscientes del desgaste que padecemos, porque tanta lucha en este largo periodo sólo nos ha arrojado bofetadas judiciales y por increíble que parezca insultos, vejaciones y humillaciones con la connivencia del Estado mirando hacia otro lado y sin querer proteger a las víctimas verdaderas, ya que denuncia tras denuncia las autoridades competentes no han movido ni un solo dedo por ampararnos".

Las familias luchan desde hace siete años para que no se cierre en falso el doble crimen por el que ya fue juzgado y absuelto Francisco Javier Medina, entonces pareja de Marianela Olmedo y compañero de trabajo de ambos padres de María, la niña asesinada. Todos los intentos por reabrir la causa hasta ahora han fracasado incluso con la realización de nuevas pruebas forenses.

Marianela Olmedo y María Espinosa, madre y abuela de la niña asesinada.

Aún así las familias aseguran que  "todos estos sinsabores no logran sellar nuestra boca para alzar la voz una vez más y exigir al Estado que tenga la vergüenza de dar una respuesta a sus ciudadanos, a unas madres y abuelos víctimas y rotos por el dolor ante el que ni siquiera han obtenido el consuelo de la justicia material. ¿Dónde está el Estado para proteger la vida de sus ciudadanos? ¿Dónde está el Estado para garantizar un derecho constitucional básico como es la inviolabilidad del domicilio? El Estado español tiene al asesino de María y Miguel Ángel suelto por las calles, riéndose de las víctimas, compartiendo y gozando de la vida, mientras estas familias tienen que deambular como almas perdidas en busca del aliento ante una lápida, porque el Estado español no le ofrece ni el pañuelo con el que recoger sus lágrimas rotas por el dolor".

Siete años han transcurrido desde el atrozz asesianto "en lo que debiera ser una noche de sábado más en la que padre e hija disfrutaran de su compañía mutua. Siete años han transcurrido desde que María y Miguel Ángel reposan en un cementerio, mientras su asesino ríe, camina, duerme, sueña, disfruta de la vida con la connivencia de un Estado imperturbable al que los asesinatos de dos ciudadanos inocentes y tremendamente buenos les ha importado lo mismo que un cero a la izquierda", dice la familia.

Tanto la familia de Miguel Ángel como Marianela Olmedo aseguran que "tendremos que alargar y perseverar en nuestra lucha golpeada y sin oxígeno porque María y Miguel Ángel reciban algún día la merecida justicia que no tienen, pero mientras, el Estado seguirá manchado de su sangre, el Estado continuará teniendo en su expediente a dos muertos encima de la mesa. Nosotros como familias víctimas padeceremos la injusticia y la rabia por el dolor, pero el Estado padecerá la ignominia, el horror y el empacho de sangre derramada inocente de dos de los suyos".

Asimismo, también se han referido a los datos sobre víctimas de violencia: "Resulta indignante cuando tenemos que escuchar en cada ejercicio anual a las autoridades competentes anunciar si este año o el anterior ha bajado la cifra de delitos violentos o por homicidio o asesinato atribuyéndose de esta manera dicha circunstancia como un mérito, contabilizando a las personas como números y no como casos personales detrás de los cuales hay un drama familiar, hay un dolor irrefrenable. Por muchas cifras y cantidades aminoradas que ofrezcan, ese mérito que se asignan las autoridades responsables quedará marcado por las caras inocentes de una niña de ocho años y de su padre asesinado en Almonte, en la provincia de Huelva, hace ahora siete años".

Actualmente las familias están representadas por el despacho sevillano Bidón Abogados "y hemos llegado a arrancar un compromiso del prestigioso forense Francisco Exteberría por llevar a cabo un intento más de alcanzar un rayo de luz entre tanta oscuridad", aseguran.

Autopsias paralizadas

Pero la situación actual por la que atraviesa el país, ha llevado a postergar hasta que el estado de alarma lo permita, el trabajo pericial que el doctor Etxeberría pretende llevar a cabo bajo el conocimiento del Juzgado de Instrucción competente. "Al mismo tiempo, hacemos un llamamiento a la Unidad Central Operativa (UCO) para que no desista ni un ápice en su labor dentro de la nueva investigación implementada como siempre nos ha constado su laborioso quehacer, pero que somos conscientes un sistema absurdo como es el tribunal del jurado incompetente se ha encargado de vapulear y estropear su enorme trabajo profesional con la misma facilidad de quien levanta un lápiz. Ante ello, nos preguntamos, igualmente, ¿dos asesinatos de dos seres inocentes en su propio hogar pueden someterse a un juego? ¿Dónde queda la labor de unos profesionales con una trayectoria dilatada y más que contrastada como son los investigadores de la UCO? ¿Si la resolución de un doble asesinato se deja en manos de ocho personas incompetentes para ello y el trabajo riguroso y profesional de la UCO se manda al sumidero, para qué existe entonces la UCO? ¿Dónde queda la credibilidad de este cuerpo cuya versión queda relegada por la de ocho iletrados?"

Maria y Miguel Ángel Domínguez, asesinados en 2013.

Por todo ello, en el séptimo aniversario de los crueles asesinatos de María y Miguel Ángel Domínguez "queremos alzar la voz más que nunca porque la gente de buena voluntad, entre la que se encuentra la familia espontánea de corazones verdes, tenga en su mente y en su memoria la presencia de María y Miguel Ángel y pedimos que esa presencia en sus corazones nunca decaiga, para que su asesino, aunque no tenga conciencia y goce de la impunidad que le regala el Estado, sepa que no hay tiempo capaz de callar la sed de justicia ni viento con fuerza para llevarse el peso de la memoria. Por María y Miguel Ángel, hijos predilectos de Almonte, ¡Justicia!", finaliza el comunicado.

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