15 de abril de 2021
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FIN DE SEMANA

Además de esta residencia de verano en Galicia, El Palacio de Cornide en La Coruña y el Canto del Pico en Madrid también han sido polémicas

Visto para sentencia el caso del Pazo de Meirás: La guerra contra las propiedades de los Franco

Franco con su familia y los entonces Príncipes de España en el Pazo de Meirás,
Franco con su familia y los entonces Príncipes de España en el Pazo de Meirás,
El juicio que enfrenta a los descendientes del dictador Francisco Franco con el Estado por la propiedad del Pazo coruñés de Meirás ha tocado a su fin. Oídas las partes la Magistrada Marta Canales decidirá si esta propiedad sigue perteneciendo a los Martínez-Bordiú o no. De pasar a formar parte de Patrimonio, el Estado tendría que pagar una indemnización a la familia de demostrarse que se hizo cargo del mantenimiento del lugar desde 1975 hasta la actualidad.

El día 9 de julio quedó visto para sentencia el caso que enfrenta a los descendientes de Francisco Franco con el Estado por la propiedad del Pazo de Meirás la propiedad que fue usada por el dictador como residencia de verano. La magistrada Marta Canales, titular del Juzgado de Primera Instancia número 1 de A Coruña, escuchó las conclusiones de las partes antes de tomar una decisión que tiene lecturas políticas, históricas y sociales.

Los abogados del Estado en Galicia, Javier Suárez y Adela Álvarez, defienden que el edificio que fue residencia veraniega de Francisco Franco pase a ser un bien de Patrimonio ya que fue usada por un Jefe de Estado. Los representantes de la familia, Luis Felipe Utrera-Molina y Antonio Gil, defienden que el pazo de Meirás debe seguir siendo propiedad de la familia del dictador.

“La diferencia entre Franco y el Estado es cero o prácticamente cero”, sostuvo el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Santiago Emilio Grandío durante el juicio.

“El control de la población era exhaustivo y se hacían listas de personas. Toda la sociedad estaba vigilada y bajo sospecha. El clima era de miedo y desconfianza”, añadió.

“No había ningún tratamiento diferenciado entre el palacio de El Pardo, residencia oficial del jefe del Estado, y la otra residencia oficial estival, que era el pazo de Meirás”, aseguró el catedrático de Derecho Civil de la Universidad de A Coruña, José Manuel Busto Lago.

Otro de los asuntos determinantes para la resolución judicial es el pago del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), una condición de contribuyente que, entre otras, según sostiene la parte demandante, supondría un “reconocimiento” al derecho de la propiedad por parte de Francisco Franco.

Una conclusión sorprendente es que de quedarse finalmente el Estado con el Pazo tendrían que pagar una indemnización a los Franco que se habrían encargado de los gastos de esta propiedad desde 1975 hasta la actualidad.

Crónica de un Pazo

La escritora Emilia Pardo Bazán fue quien mandó construir esta propiedad en 1883 y encima de una construcción del siglo XVI, propiedad de los Patiño de Bergondo. Allí pasó largos veranos dedicándose a la escritura. En la torre más alta, la Quimera, aseguran que quedan 3.000 libros de su biblioteca. Esta finca cuenta con 66.792 metros cuadrados de jardines, prados, huertas y bosques además de la construcción.

Los familiares de la escritora a su muerte en 1921 pensaron en donar el edificio a la Compañía de Jesús, pero la orden religiosa no aceptó las condiciones. Este singular Pazo, en la Galicia natal de Francisco Franco, fue comprado en 1938 por una serie de empresarios deseosos de demostrar su entrega a la causa de Franco.

Las 400.000 pesetas que costó se pidieron bajo recibos a los funcionarios de Coruña bajo pequeñas notas con el texto de “una aportación voluntaria” para la adquisición y reconstrucción de la finca Torres de Meirás. Todo quedó registrado a nombre de Francisco Franco Bahamonde y su familia.

En el interior hay cuadros pintados por Franco, como bodegones de gran belleza cromática, una mesa de mármol y oro que le regalo un monarca asiático, cientos de libros en una biblioteca en la que preside un cuadro de Franco como general victorioso de la contienda civil, la capilla con dos pilas bautismales, una sala repleta de trofeos de caza con hasta bisontes o las ricas bandas militares de su abuelo, muchas de oro y piedras preciosas.

Francisco Franco y su familia. 

El nieto mayor de Franco, Francisco Franco Martínez Bordiú, ostenta en estos momentos el título de señor de Meirás, por expreso deseo de Carmen Polo. Desde 1991 la finca figura en el inventario del Patrimonio Cultural de Galicia. No es la única propiedad de los Franco en tierras gallegas rodeada de polémica. La familia del dictador quiere vender el Palacio de Cornide en La Coruña.

La Casa Cornide

La Casa Cornide es un edificio de estilo barroco ubicado en la ciudad Vieja de La Coruña diseñada entre 1750 y 1760 por el ingeniero militar Francisco Llobet. Su primer propietario Diego Cornide se lo dejó a su hijo José Andrés Cornide que decidió cambiar la fachada en 1810, quitando los soportales. A inicios del Siglo XIX pasó a ser el edificio del Ayuntamiento.

El 1957 fue comprada por el Ministerio de Educación para instalar un Conservatorio, pero el Ayuntamiento no lo consideró idóneo, por lo que el pazo pasó a titularidad del consistorio. El 3 de julio de 1962 se realizó una subasta pública en  la que resultó ganador el conde de Fenosa, Pedro Barrié de Lana Maza, que posteriormente la cedió a Carmen Polo, la esposa del dictador Francisco Franco.

Exterior de la Casa Cornide

Esta es la subasta que BNG considera fraudulenta por no cumplir ningún estándar y ser “una expoliación al pueblo de La Coruña”. En 2018, el Ayuntamiento encargó al Consejo de Memoria Democrática analizar la situación del pazo para que vuelva a ser patrimonio público.

No obstante, el BNG ha tomado la iniciativa y encomienda al PSOE a unirse a su iniciativa para “demostrar su compromiso de retirar la simbología franquista”. El resto de grupos municipales no han emitido opinión al respecto.

El Canto del Pico también en el punto de mira

Patrimonio de la Comunidad de Madrid multó el año pasado a los propietarios del palacete del Canto del Pico, en Torrelodones. El palacio, un edificio histórico de 1920, está abandonado. Allí entran okupas constantemente y se han producido varios incendios. El palacio fue propiedad de los herederos del dictador hasta finales de los años 80.

Palacete del Canto del Pico en ruinas.

Los vecinos de Torrelodones denuncian el total abandono de la propiedad desde hace años. También cuentan que el Canto del Pico podría estar ocupado en estos momentos por personas que se dedican a cazar por la zona y muestran imágenes del interior del palacio que se encuentra en una situación ruinosa. De no actuar, los actuales propietarios podrían ser expropiados.

La situación del inmueble ha sido tema de debate en numerosas ocasiones en el Ayuntamiento de Torrelodones, que ha anunciado que en septiembre reactivará la Comisión de Canto del Pico. Los últimos en llevar una iniciativa al Pleno fueron los socialistas. “Por primera vez se le exige al propietario que tome responsabilidades, pero consideramos que debemos ir más allá para la búsqueda de una solución definitiva porque, tal y como va el Palacio, con incendios y entrada permanente de jóvenes, va a acabar sucediendo una desgracia”, explica Guillermo Martín, su secretario general.

Con la impresionante vista de Madrid al fondo, la finca que alberga el Palacio del Canto del Pico, en el municipio de Torrelodones, tiene unos 800.000 metros cuadrados y fue una de las grandes propiedades de la familia. Su entorno natural es único. Encinas, enebros, pinos, zarzas, jaras y tomillos crecen inusitadamente en la gran masa pétrea que la forman. Allí el Caudillo se retiraba a leer.

La propiedad fue un regalo de José María del Palacio Abérzuza, Conde de las Almenas. Fue vendido en 1988 por más de 300 millones de pesetas a una empresa que aseguró lo utilizaría de hotel y como explotación turística. Su actual propietario el hostelero español José Antonio Oyamburu Goicoechea, vecino de la zona que había hecho una fortuna en Inglaterra rehabilitando palacios en mal estado, pagó 320 millones de pesetas (1,9 millones de euros) por la propiedad a través de la empresa Stoyman Holdings Limited (SHL). Después de muchos años, en que el lugar se ha ido deteriorando, incluso por la dejación de la familia Franco, en enero de este año fue devuelto al monasterio cisterciense de Valldigna el denominado como Claustrillo del Abad.

El Canto del Pico cuando pertenecía a los Franco.

Una de las obras, como tantas otras, que Franco se trajo a esta residencia que estaba unida al Palacio del Pardo por una carretera interior, en estos momentos cortada al tráfico. El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid luchan por hacerse con este enclave y convertirlo en Monumento Histórico Artístico.

Para la familia Franco esta propiedad está llena de anécdotas personales. En 1950 pasaron allí su noche de bodas la única hija del dictador, Carmen Franco Polo y Cristóbal Martínez-Bordiú, el Marqués de Villaverde.

Un cuarto de siglo después, la familia cedió esta propiedad a Merry Martínez-Bordiú, la nieta rebelde del dictador, para que conviviera con su recién estrenado marido, el polémico escritor y periodista Jimmy Giménez Arnau. En su libro Yo, Jimmy. Mi vida entre los Franco (1981) el hoy colaborador televisivo describe el lugar como un sitio tétrico y cuenta que el palacete se convirtió en almacén de los regalos que recibió el Caudillo durante sus casi cuatro décadas en el poder: “Eran los regalos que el General había ido recibiendo durante su mandato... Había toneladas y toneladas de ellos. Había en amontonamiento docenas de colchones, cientos de distintas clases de bustos del General… Había mil objetos religiosos. La capilla, como un imán, había atraído todo aquello que tenía olor a testamento. Entre cortinas descolgadas surgía una rebelión de ángeles, crucifijos, reliquias, botafumeiros, sillones y sofás destrozados por siestas clericales, misales, vírgenes y santos. De oropeles había un recargamiento tal que allí nunca pudo haber cabido una buena contrición. Era lo sacro en estado cutre”.

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