30 de noviembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Marisa, vecina del barrio madrileño de Vallecas, de 75 años, es la última víctima del engaño de una supuesta devolución por el alto precio de la luz

Estafadores de la luz: “Me dijeron venir por una revisión de la compañía eléctrica y se llevaron mis joyas y mil euros”

El Cierre Digital en
/ Marisa, víctima de estafa y robo por ladrones que se hacían pasar por empleados de la compañía eléctrica.
Marisa, una vecina del barrio madrileño de Vallecas de 75 años, es la última víctima de “los estafadores de la luz” que acudían a los domicilios anunciando una devolución por el alto precio de la factura. Una vez dentro de la vivienda, distraían a las personas mayores y saqueaban todas sus pertenencias mientras efectuaban una revisión imaginaria de la instalación. La policía les ha detenido acusados de estafa y hurto a varios ancianos.

Marisa atiende a elcierredigital.com en el sofá del salón de su casa de Vallecas con el susto todavía metido en el cuerpo. Sólo han pasado unos días desde que los “estafadores de la luz” le hicieron una visita a esta mujer de 75 años en su domicilio. En su caso, el trance del robo fue aún de mayor tensión ya que esta mujer, despierta y activa, se percató con rapidez del engaño y se vio obligada a fingir que no había descubierto la estafa ante unos ladrones que cada vez actuaban de una forma más agresiva.

“Ese día me los encontré en el portal de mi casa cuando regresaba con el perrillo de una amiga en brazos… Se trataba de un hombre de unos sesenta años y otro más joven cercano a la treintena que educadamente se dirigieron a mí por mi nombre y apellidos”, relataba a elcierredigital.com La actuación de los estafadores salpicada de una serie de datos certeros sobre su víctima no hizo sospechar a Marisa en un primer momento. Además, los estafadores partían de una premisa bien cierta, el astronómico precio que ha alcanzado la factura de la luz para todos los españoles.

El cebo de los estafadores

Los estafadores venían con un buen cebo preparado. "Ante los exagerados precios de la luz, le corresponde una devolución de 97 euros”, le dijeron. Sin más, le indicaron que tendrían que subir a su domicilio ya que la devolución incluía una revisión de la instalación eléctrica de la vivienda para detectar un posible mal funcionamiento responsable de un gasto extra de electricidad.

Marisa despidió a su amiga, y haciendo gala de su carácter extrovertido y simpatía, les permitió pasar a su casa. “Una vez dentro, yo me senté aquí mismo, en el salón, y el más mayor de los dos ladrones se sentó a mi lado. El más joven me preguntó cuántos enchufes había en la casa y comenzó a revisarlos, pero desde el salón yo me di cuenta de que el supuesto operario de la compañía eléctrica pasaba demasiado tiempo dentro de mi cuarto revisando los enchufes”.

En ese momento fue cuando Marisa cayó en la cuenta de que algo iba mal, que aquellos dos no eran auténticos operarios de una compañía eléctrica y que estaba a merced de dos delincuentes dentro de su hogar. Marisa decidió fingir que no era consciente del robo para no sufrir males mayores a manos de los dos hombres.

“Al principio el mayor parecía muy cortés, y me decía que descansara, que esperara sentada en el salón a que el otro terminara la revisión…pero la situación comenzó a tensarse cuando pregunté por qué tardaba tanto…entonces me dijo, 'no se levante señora o le van a dar calambres en las piernas'. Al poco, el consejo se convirtió en una orden y claro, yo le dije tranquilo que no me voy a mover”, comenta Marisa. A esas alturas ya sabía que el ladrón más joven estaba revolviendo su habitación y con toda seguridad había dado con los ahorros que la mujer escondía entre las sábanas de su cama.

“Me quitaron la tarjeta de crédito y me exigieron la clave. Les di la de un móvil antiguo que tenía”

Marisa no se equivocaba y presentía que la situación iba a empeorar: “Efectivamente, al cabo de unos minutos, el mayor me miró fijamente y me ordenó que fuera quitándome el collar, las pulseras y los pendientes y los fuera dejando encima de la mesa del salón…y claro, yo lo hice”.

Robo de joyas.

La estafa ya se había convertido en un hurto, sin violencia, pero un robo igualmente. “Les di todas las joyas, hasta un anillo que tenía una piedra buena, fíjese…me quitaron la tarjeta de crédito y entonces el más joven me exigió que les diera la clave de la tarjeta, afortunadamente me acordé de la clave de un móvil viejo que tenía y esa fue la clave que le dije”. Finalmente, los dos ladrones se fueron por donde habían venido, sin saber que a su vez habían sido engañados por su víctima, pero con las joyas de Marisa y los mil euros que guardaba bajo el colchón.

Marisa no fue la única víctima de la pareja de estafadores. No muy lejos, unos días antes, habían repetido la hazaña con otra persona mayor a la que habían abordado de la misma forma. Se presentaron como técnicos de la compañía eléctrica anunciando que la víctima debía tener algún fallo en su instalación que le hacía consumir más luz de la deseable y debían hacerle una devolución. En esta ocasión, la víctima no detectó el engaño y, mientras le sustraían las joyas y la tarjeta de crédito, le presentaron un dispositivo electrónico donde debía introducir la clave de su tarjeta para hacerse con ella y posteriormente acudir a un cajero a desvalijarle la cuenta.

Marisa sí fue consciente de la estafa y en cuanto los ladrones salieron por la puerta llamó rápidamente a la Policía, que envió varios agentes de la comisaría de Vallecas. La mujer halaga el amable trato que le dispensaron los policías: “Muy amables, me tranquilizaron, me llevaron a poner la denuncia y luego me trajeron a casa porque tenía miedo a entrar sola… Todavía no se me ha pasado el susto, he tenido que ir al médico y tomo pastillas para conciliar el sueño, afortunadamente los policías les cogieron rápidamente”.

Las cámaras de seguridad que habían instalado los vecinos en el portal fueron indispensables para identificar a los ladrones, que fueron detenidos por policías de la comisaría de Vallecas unos días después. Acusados de estafa, por que utilizaron el engaño para cometer el robo, y de hurto, pasaron a disposición judicial y están en libertad provisional.

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