23 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

ESTA ACCIÓN en San Sebastián pERMITIÓ A LA POLICÍA CONOCER LA EXISTENCIA DE ESTe grupo armado Y DETENER A UNA TREINTENA DE SUS MIEMBROS

Sesenta años de la primera operación policial contra ETA: El 18 de julio de 1961 la banda terrorista hizo su aparición en Donosti

Varios miembros de ETA anuncian el cese definitivo de su actividad armada
Varios miembros de ETA anuncian el cese definitivo de su actividad armada
El 18 de julio de 1961 ETA llevó a cabo su primer acto terrorista de reivindicación de la liberación del pueblo vasco. Su intención era provocar el descarrilamiento de un tren en el que viajaban algunos vascos excombatientes en el bando franquista. El intento de atentado se saldó sin heridos. El tren no descarriló y los errores cometidos provocaron la detención posterior de varios integrantes del grupo terrorista.

Los 60 años de la primera operación policial contra ETA no es el único aniversario importante que se celebra con respecto a la historia de esta banda armada en 2021. En octubre de este año se celebrará el 10º aniversario de la tregua definitiva por parte del grupo terrorista vasco. Un acontecimiento importantísimo por la cantidad de sufrimiento que provocó el terrorismo etarra durante sus 43 años de actividad. Un total de 864 fallecidos y más de 7.000 víctimas en 3.000 atentados.

Si bien el primer acto terrorista de ETA que se saldó con víctimas fue en junio de 1968 con el asesinato a tiros de José Antonio Pardines Arcay, los primeros intentos de la banda terrorista son anteriores pues la creación de la banda se produjo diez años antes de ese primer homicidio. A finales de 1958, jóvenes nacionalistas vascos rompieron con el PNV y decidieron formar una organización denominada Euskadi Ta Askatasuna (ETA) que creía en la lucha armada para conseguir la liberación e independencia del pueblo vasco.

Su primera acción contra el gobierno franquista fue la colocación de algunos explosivos en el Gobierno Civil de Vitoria, la comisaría de Policía de Bilbao y el diario Alerta de Santander. No se comunicó ninguna víctima de estas explosiones y ETA no se atribuyó esos atentados. Las Fuerzas de Orden Público defendieron que podían ser las juventudes del PNV pues todavía no sabían de la existencia de ETA. Esta organización se había dedicado durante dos años realizando movimientos de captación y propaganda.

En 1961 el grupo terrorista anunció mediante una publicación propia que iba a dar un paso más allá. Su rama de acción llevaba tiempo planificando dos maniobras para el 18 de julio. El objetivo era castigar la represión del gobierno franquista en la fecha emblemática del golpe de estado que había dado lugar a la Guerra Civil Española.

La primera de las acciones de ETA era provocar el descarrilamiento de un tren ocupado por exmilitares guipuzcoanos del bando franquista, que iba a San Sebastián para conmemorar la efeméride del alzamiento. Con esta intención, tres vascos retiraron 18 tirafondos y aflojaron 16 más en el kilómetro 53,8 de la vía férrea entre Bilbao y San Sebastián. Desplazaron el raíl de la salida del túnel de Aiete unos 4 centímetros.

Sumario del atentado de San Sebastián en el que se calculan los daños de la vía férrea

El otro de los movimientos simbólicos del grupo terrorista fue la quema de un par de banderas españolas. Prendieron fuego a las 15:30 a una enseña situada en un gallardete cercano al Hotel Londres. Tres horas más tarde quemaron otra que colgaba del balcón del Colegio Oficial de Agentes Comerciales de Guipúzcoa. Estos dos actos eran una venganza simbólica contra el bando franquista que había derrotado a los gudaris, los batallones nacionalistas vascos durante la guerra civil. ETA, durante la etapa franquista, se proclamó como la heredera de estos militares.

En esta ocasión ETA sí se apropió de estos actos. Sin embargo, los dos fueron un fracaso. La quema de banderas no interrumpieron las conmemoraciones del golpe de estado y el tren de los excombatientes consiguió, al igual que otros a lo largo del día, pasar por ese tramo sin ningún problema. Estos no fueron los únicos errores. Félix Arrieta había utilizado su vehículo para dirigirse al Colegio Oficial de Agentes Comerciales de Guipúzcoa a quemar la bandera, lo que hizo que un anónimo cogiese el número de su matrícula.

Gracias a la matrícula, la Brigada de Investigación Social logró localizarlo. Unas quemaduras de segundo grado en su cuerpo demostraban su implicación en los hechos. Las Fuerzas del Orden público consiguieron, a través de las declaraciones de Arrieta, descubrir la existencia de ETA. Se detuvieron a unas 30 personas de las que unos cuantos pasaron a disposición judicial. Siete fueron condenados con penas de prisión, al pago de las banderas y a la reparación de las vías del tren. La detención de tantas personas afectó a la estabilidad de un grupo terrorista que siete años después llevaría a cabo el primer homicidio de su historia.

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