17 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La demandante falleció hace un año, pero sus hijos, uno de los cuales tiene problemas de salud, podrían acceder a una herencia de un millón de euros

Nuevo lío con las pruebas de paternidad, un conocido empresario malagueño de la alimentación bajo sospecha

Playa de la Malagueta (Málaga).
Playa de la Malagueta (Málaga).
En el Juzgado de Primera Instancia de Vélez (Málaga) adormece una demanda de paternidad desde hace cinco años. Se trata de un nuevo caso defendido por Fernando Osuna donde también hay una lucha de clases. M. empezó un proceso hace cinco años para demostrar que era hija de una criada y de un importante empresario de la alimentación. La demandante falleció hace un año, pero sus hijos, uno de los cuales tiene problemas de salud, podrían acceder a una herencia de un millón de euros.

En el Juzgado de Primera Instancia de Vélez (Málaga) adormece una demanda de paternidad desde hace cinco años. Fue en 2014 cuando una mujer malagueña de 71 años decidió descubrir por fin su identidad y solicitar mediante las pruebas de ADN su filiación, como hija de L. V. un importante empresario del sector de la alimentación.

Los tres hijos legítimos del conocido potentado malagueño, se negaron a tal y arrancó un litigio que no ha terminado y ha sobrevivido a la demandante, que falleció hace un año. Ahora, los hijos de la mujer M., tres varones y una mujer, siguen luchando para que se realicen las pruebas de ADN pertinentes. Se calcula que los descendientes de M. podrían heredar un millón de euros si se demostrase que su madre es hija L. V.

M. nació en la Málaga de la segunda mitad de los años cuarenta, en plena posguerra. Su madre trabajaba como sirvienta en la casa familiar de L. V. y tras una relación con él dio a luz a M. La familia del presunto padre biológico no tuvo miramientos y echó a la calle a la joven embarazada ya que no toleraban que alguien de una clase inferior pudiese ser reconocida como madre de una hija habida fuera del matrimonio y de una relación interclasada. Una práctica habitual en la alta sociedad de la época que se sentía impune y no tenía que responder ante nadie. 

El abogado Fernando Osuna. 

En sus primeros meses de vida M. estuvo al cuidado de sus abuelos maternos, pero pronto su madre vio imposible cuidar de ella dado lo precario de su situación.  El destino de M. fue el hospicio, es decir uno de los terribles orfanatos de la España de la época. Cuando tenía doce años pudo volver a reencontrarse con su madre que había mejorado levemente su situación económica.

M. nunca quiso un reconocimiento legal de su verdadera identidad, pero, pasado los 70 años decidió tomar cartas en el asunto, animada sobre todo por la enfermedad degenerativa que padece uno de sus cuatro hijos que necesita una silla de ruedas para desplazarse y tiene problemas de comunicación.

Ahora, el asunto parece estar enquistado y a la espera de la decisión del Juzgado de Primera Instancia de la localidad malagueña de Vélez.  El abogado de los hijos de M., Fernando Osuna, experto en reclamaciones de paternidad, confirma a elcierredigital.com que es posible que el asunto se estire hasta finales del año 2020. Algo indignante si tenemos en cuenta que los hijos de M. no tienen una situación económica boyante y uno de los hermanos padece los problemas de salud antes citados.

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