25 de agosto de 2019
|
Buscar
EDICIÓN VERANO

Los investigadores de la Policía Nacional dan por cerrada la operación Kafig (jaula), que permitió desarticular la red yihadista

Prisión incondicional para el yihadista que hacía de enlace de la célula desarticulada en varias cárceles

El yihadista detenido.
El yihadista detenido.
El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata ha ordenado este viernes prisión incondicional para el ciudadano de origen marroquí detenido esta semana en Barcelona sospechoso de ser el principal enlace externo del jefe de la célula yihadista desarticulada en cárceles españolas el pasado febrero, según fuentes jurídicas.

Con la detención de K.R., de 34 años y con numerosos antecedentes penales a sus espaldas, como secuestros y tráfico de armas, los investigadores de la Policía Nacional dan por cerrada la operación Kafig (jaula), que permitió desarticular la red yihadista.

K.R., que fue arrestado en el Pla de Palau (Barcelona) por agentes de la Brigada Provincial de Información de Madrid tras eludir cuatro meses la acción de la Justicia escondiéndose en pisos de España y Francia, era el encargado de adquirir armas de guerra, abundante munición y diverso tipo de armas, para lo cual habría tratado de contactar con varios entornos delincuenciales relacionados con el tráfico de armas en Francia y en la Costa del Sol.

Extremadamente violento, abrazó el Islam más radical recientemente, algo que elevó la preocupación de los investigadores al frente de la operación dirigida por el magistrado José de la Mata y la Fiscalía.

En el momento de la detención ofreció resistencia, por lo que los agentes de la Brigada de Información de Madrid precisaron del apoyo de sus compañeros de Barcelona, así como de la Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra.

En la denominada operación Kafig han sido detenidas un total de nueve personas, lideradas por el "jefe" Suleimán E.M., que actuaba desde la prisión de Valdemoro (Madrid). Otros cuatro integrantes estaban en la cárcel y contaron con el apoyo de un funcionario de esta prisión madrileña, también arrestado y en prisión provisional.

K.R., en el momento de su detención.

Están imputados por integración en grupo terrorista con el objetivo de preparar y cometer atentados en España. También se les relaciona con el tráfico de armas y el narcotráfico, ya que utilizaban la venta de la droga conocida como karkubi como medio de financiación.

La operación llevó a intervenir en febrero abundante material dentro de las celdas de los presos marroquíes, incluyendo teléfonos móviles, algunos con tecnología de encriptación, así como multitud de tarjetas que utilizaban de forma clandestina para su actividad criminal. El material lo escondían en calcetines, zapatos y útiles de limpieza como escobones.

Captaban reclusos con problemas de dinero

El análisis de este material permitió a los investigadores arrestar el miércoles a K.R., considerado el enlace del jefe de la célula. La red actuaba en el interior de las prisiones españolas y captaba reclusos con problemas económicos y de personalidad para que cometieran atentados en Madrid y Barcelona en nombre de la Yihad.

Existía un núcleo duro que ejecutaba las órdenes y, valiéndose del temor que infundían dentro de prisión, obligaban a rezos y a llevar una estricta dieta halal (dieta musulmana), cuidándose de no exponer públicamente su ideario yihadista para no ser detectados.

El magistrado de la Audiencia Nacional autorizó las detenciones y dos días después decretó la prisión del trabajador de la cárcel de Valdemoro, así como para otras cuatro personas, todas ellas de nacionalidad marroquí. Tres ya estaban cumpliendo penas de cárcel por delitos de tráfico de drogas, entre ellos el "jefe". Los otros tres detenidos en la operación 'Kafig' quedaron en libertad con medidas cautelares, aunque dos de ellos tuvieron que seguir en prisión puesto que cumplían condena por delitos de delincuencia común anteriores a esta investigación.

COMPARTIR: