01 de abril de 2020
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FIN DE SEMANA

Una sentencia de la Audiencia Nacional de 2015 ratifica que las obras pertenecen al empresario gallego José Luis Fortes que a su vez los ha vendido

Guerra por los cuadros de los marqueses de Linares: El Museo del Prado los tiene cedidos a la Casa de América sin ser su legítimo propietario

Los cuadros de los marqueses de Linares.
Los cuadros de los marqueses de Linares.
Los famosos retratos de los marqueses de Linares que cuelgan de la Casa de América en Madrid, obra de Francisco Pradilla y Ortiz, no son propiedad de este organismo, ni de Patrimonio Nacional, ni tan siquiera del Museo del Prado, que se los cedió temporalmente en 2017 y por un período de cinco años para su exhibición. Los cuadros son del empresario gallego José Luis Fortes que litiga desde 2015 con el Estado sin lograr recuperarlos, a raíz una sentencia de la Audiencia Nacional le dio la razón.

Una sentencia de la Audiencia Nacional de 19 de enero de 2015 señala que la propiedad de los cuadros de los marqueses de Linares corresponde a un particular, el empresario gallego José Luis Fortes, a quien el Estado se los arrebató en 2004 tras desmantelarse el area franca del aeropuerto madrileño de Barajas donde estaban depositados y guardados. Los dos concocidos retratos están valorados en torno a siete millones de euros, según una tasación del año 2018.

La sentencia de la Audiencia mantiene que un funcionario falsificó la firma de Fortes para forzar un expediente de abandono en esa zona de Barajas y que el Estado, a consecuencia, se quedara con los cuadros. Además, un dictamen del Consejo de Estado aconsejaba devolver las obras a su propietario, al igual que una orden del Ministerio de Hacienda, firmada por quien era entonces su titular, el ministro del PP Cristobal Montoro.

Documentación sobre las denuncias de los cuadros de los marqueses de Linares.

A pesar de todo ello, los cuadros cuelgan todavía en la Casa de América y Fortes no logra que se los devuelvan. Lleva intentándolo desde 1997 cuando los depositó en una zona franca del aeropuerto de Barajas al expirar el permiso de tránsito, ya que el empresario Fortes los trajo en 1992 para una exposición y fue en 1997 cuando los dejó depositados en los almacenes de Aldeasa, en la zona franca del aeropuerto de Barajas,  que posteriormente fueron desmantelados.

Allí también estaba un tercer cuadro, La Asunción de Guercino, de Giovanni Barbieri, un cotizadísimo pintor italiano del siglo XVII. Actualmente el destino de este lienzo se desconoce. Nadie a fecha de hoy en día sabe a ciencia cierta donde está. "Los tres cuadros los traje de Venezuela y los dejé mientras decidía si los vendía aquí en España o los exportaba a otro lugar", explica José Luis Fortes a elcierredigital.com.

El empresario vendió después los cuadros al empresario Luis Sans Huecas, exconsejero delegado de iDental, por cuatro millones de euros. La mitad abonados antes de agosto de 2019 y la otra mitad que deberán ser abonados antes de agosto de 2020.

El madrileño Palacio de Linares.

Fue en junio de 2002 cuando los retratos de los marqueses se trasladaron de nuevo a otro almacén de Aldeasa. Sin embargo, el proceso utilizado de "abandono" no comenzó hasta agosto de 2012 cuando los inspeccionó el técnico del Museo del Prado, Javier Barón, jefe de Conservación de Pintura del Siglo XIX de la pinacoteca, que dió el visto bueno a los cuadros.
 
Normalmente, una vez iniciado este procedimiento de abandono, el final natural de las obras es acabar como propiedades del Estado. Pero en este caso el trámite se hizo, como ha confirmado la Justicia, de manera opaca e ilegal, ya que al inicio de ese proceso no se notificó aboslutamente nada a Aduanas ni a su propietario, José Luis Fortes. Según la investigación, se falsificó la firma de un funcionario de Aduanas. Y durante la instrucción judicial en la Audiencia Nacional no se logró saber quién firmó ese expediente.
 
El fallo de la Audiencia Nacional, por sentencia firme de 19 de enero de 2015, ratifica otra sentencia de un Tribunal Contencioso Administrativo. En ella anula todas las actuaciones del Estado para quedarse los cuadros, porque nadie le notificó al propietario ese expediente de abandono. Pero desde esa sentencia el Museo del Prado no ha ejecutado ni una sola actuación para devolver los cuadros a la Aduana de Barajas, donde deberían seguir, y allí que su propietario Jose Luis Fortes pudiera hacer con ellos lo que quisiese de acuerdo a Ley vigente de Patrimonio del Estado.

El cuadro del marqués de Linares durante su restauración.

Actualmente, las obras del pintor Francisco Pradilla y Ortiz siguen colgadas de las paredes de la Casa de América en Madrid, aunque no son propiedad de este organismo, ni de Patrimonio Nacional, ni tan siquiera del Museo del Prado.

El Museo del Prado, en su información oficial dice que los cuadros llegaron a Venezuela en 1958 y volvieron a España en 1992 para una exposición en el Museo Romántico. Hasta ahí, correcto, pero luego dice que pasaron a manos de Patrimonio Nacional por un expediente de abandono en 2004; es decir, que dice desconocer la autoría de su vedadero propietario, el emperario José Luis Fortes, como así decidió por sentencia firme la Audiencia Nacional. "Yo sólo quiero que el director del Prado, Miguel Falomir, los devuelva a Aduanas, que es donde estaban y allí ya decidiré qué hacer con ellos", explica Fortes a elcierredigital.com.

Fue precisamente en medio de todo este lío judicial y tras la citada sentencia, cuando el Museo del Prado decidió cederlos para ser expuestos en el palacio de los Marqueses de Linares, en la Plaza de Cibeles de Madrid. Se trata de dos cuadros de enormes dimensiones que fueron encargo del marqués de Linares, José Murga y Reolid.

Historia de los marqueses de Linares

La historia de los cuadros está ligada a la de los Marqueses de Linares, José María de Murga y Reolid y su esposa Raimunda Ossorio y Ortega, que encargaron un retrato a Francisco Pradilla en 1888. El pintor zaragozano había ganado una Medalla de Honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes en 1878 y comenzaba a ser conocido Curiosamente Pradilla se convertiría después en director del Museo del Prado.

Los lienzos miden casi tres metros de alto por dos de ancho y estaban destinados a decorar uno de los salones del palacio marquesal, en la madrileña plaza de Cibeles. Tras la muerte de los marqueses, fue su heredera, Raimunda Avecilla, quien se hizo cargo de ellos.

No se sabe si Raimunda era hija del abogado de la familia o hija bastarda del propio marqués. En cualquier caso, Raimunda, ahijada de los marqueses, se casó con Felipe Padierna, Conde de Villapadierna, a cuyo palacio se mudó la pareja tras el matrimonio, dejando cerrado el de los Marqueses de Linares.

El retrato de la Marquesa de Linares.

Fue entonces cuando el paradero de los cuadros se perdió, ya que no aparecen en el inventario del Palacio ni en el testamento del marqués, según refleja un estudio del profesor doctor en Historia del Arte e investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas, Wilfredo Rincón. "Es posible -apunta este experto- que los cuadros fuesen considerados parte del mobiliario del salón y, por tanto, pasasen desapercibidos".

En 1952 Mariano Rodríguez Rivas, director entonces del Museo Romántico de Madrid, los encontró expuestos en el Rastro madrileño, donde los ofrecían por 100.000 pesetas y así lo anotó en un libro, aunque no pudo comprarlos. En 1992 el marchante José Luis Fortes los encontró en Venezuela y los compró por 180.000 dólares en la galería Carmelo Rodríguez de Caracas.  Luego los trajo a España en mayo de 1992 para confirmar su autenticidad y, posteriormente, exponerlas.

Las obras fueron restauradas por ROA Estudio y expuestas en el Museo Romántico de Madrid  entre diciembre de 1992 y enero de 1993. Más tarde lo fueron en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, en marzo del mismo año. Después se depositaron y guardaron en la zona franca del aeropuerto de Barajas, de donde según José Luis Fortes, "nunca debieron de salir sin mi permiso".

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