27 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

El eclesiático se exculpó subrayando que la Iglesia siempre ha invertido en el negocio del ladrillo

Escándalo en la Santa Sede: El Papa echa a Becciu, el cardenal que desvió dinero a operaciones inmobiliarias

Giovanni Angelo Becciu, ex cardenal del Vaticano.
Giovanni Angelo Becciu, ex cardenal del Vaticano.
El Papa Francisco I ha retirado del cargo de cardenal a Angelo Becciu por las investigaciones, llevadas acabo por los fiscales del Vaticano, que apuntan a que se han cometido irregularidades en la gestión de los donativos de Óbolo de San Pedro. Según los primeros indicios este dinero se empleaba para la compra de inmuebles en varias zonas europeas. Por esta razón, el Tribunal del Vaticano está preparando una causa contra Becciu y el antiguo director de la Autoridad e Información Financiera.

Uno de los parámetros más importantes para la vida del cristiano y en los que debe de basar su camino en el mundo terrenal, son los diez mandamientos que Dios entregó a Moisés en las Tablas de la Ley. Un conjunto de reglas sine qua non que un virtuoso de la fe, y más si ostenta un cargo de responsabilidad dentro del estamento eclesiástico, debe de respetar.

Entre estas normativas se encuentran el séptimo mandamiento, que prohíbe tomar y retener el bien del prójimo injustamente y perjudicarlo de cualquier manera en sus bienes y el octavo mandamiento, que habla de no darás falso testimonio ni mentirás. Ambos presuntamente vulnerados por el ex cardenal Becciu.

El ex vicesecretario de Estado, Angelo Becciu se encuentra en el punto de mira por la gestión de los fondos del Óbolo de San Pedro. Presuntamente la Eminencia, según le sigue considerando la Santa Sede, invirtió centenares de millones de euros de estos fondos en inmuebles de lujo en Londres y otras capitales europeas. Un escándalo que ha salpicado a varios dirigentes del Vaticano.

Las sospechas surgieron cuando el secretario de Estado, Pietro Parolin, manifestó que se estaba haciendo una gestión opaca del dinero de la ayuda económica que los fieles ofrecen al Santo Padre, como expresión de apoyo a la solicitud del Sucesor de Pedro por las múltiples necesidades de la Iglesia Universal y las obras de caridad en favor de los más necesitados.

Estos donativos los controlaba y administraba la Secretaria de Estado del Vaticano. Dentro de la cual tenía un cargo el cardenal Becciu, quien fue nombrado por el Papa Benedicto XVI secretario para los asuntos generales de la Secretaria del Estado de la Santa Sede. Un total de 700 millones de euros sería la cuantía que este departamento se encarga de administrar.

Con las declaraciones de Parolin todas las alarmas saltaron sobre Becciu. Y éste no dudó en defenderse. “Me pintan como alguien que jugó y manipuló el dinero de los pobres”, afirmó el ex número 3 del Vaticano después de ser alcanzado por la polémica.

Becciu con el Papa Francisco.

“En la Secretaría de Estado teníamos un fondo titulado 'Dinero para los pobres', y estaba destinado a los pobres. Si hablamos del Óbolo de San Pedro debemos ser claros. Ni más ni menos, que existían dos cuentas. Una, destinada a las obras de caridad del Papa, y una segunda, para el sustento de su ministerio pastoral, donde no se especificaba una finalidad.”, explicaba el ex cardenal.

“En cualquier caso las acusaciones contra mí son confusas, y las rechazo con firmeza y desprecio. Tengo la conciencia tranquila y sé que siempre he actuado en interés de la Santa Sede y nunca de la mía. Cualquiera que me conozca de cerca puede dar fe de ello”, añade Becciu.

Además el ex cardenal se exculpa subrayando que la Iglesia siempre ha invertido en el negocio del ladrillo y ha adquirido inmuebles en Roma, París, Suiza e incluso, Londres. De hecho, apunta al Papa Pío XII como el pionero en la compra de viviendas en el Reino Unido.

La Santa Sede ha puesto en manos de investigadores el caso y estos han detectado graves indicios de corrupción entre los responsables. Y por esto la Iglesia suspendió, como medida cautelar, de empleo a cinco de sus trabajadores. Esta situación produjo la dimisión del inspector general de la Cuerpo de Gendarmería de la Ciudad del Vaticano, y escolta personal del pontífice Francisco, Domenico Giani.

El Papa junto a su guardaespaldas, Domenico Giani.

 Según fuentes de la Ciudad Estado, el Tribunal del Vaticano está preparando una causa contra Becciu, cinco de sus empleados y el antiguo director de la Autoridad de Información Financiera. Aún así, reclaman la presunción de inocencia de los encausados. A su vez, la Oficina de Prensa del Vaticano ha anunciado el nombramiento de un nuevo fiscal, experto en la materia, cuyo trabajo reforzará de modo notable el de los dos ya existentes, Gian Piero Milano y Alessandro Diddi.

Todas estas posibles gestiones Becciu las hizo de espaldas al Papa, el cual se quedó sorprendido al descubrir lo que se había cometido sin su consentimiento. No obstante, Bergolio ya tenía dudas sobre las hazañas del ex cardenal tras la pista que le da el director del Instituto Para las Obras de la Religión, Franco Mammi, que recibió una petición de de 150 millones de euros por parte de Becciu con la justificación de “motivos institucionales”. Por esta razón, Francisco I decide abrir una investigación que concluye con la fulminación del número 3 del Vaticano. Al que se le retiran las funciones de cardenal y su cargo en la fábrica de santos de la Iglesia.

160 millones para el Sloane Square en Londres

El semanario italiano L'Espresso inició por su cuenta unas indagaciones sobre el presunto desvío de dinero de los fondos reservados del Vaticano.

Según apunta este diario, Becciu y su entorno tejieron una red de desvío de dinero que, durante años, pasó inadvertida a los ojos de la Santa Sede. Y los pocos que quisieron advertir al Papa fueron convenientemente purgados por la engrasada máquina curial.

También se ha publicado que el ex cardenal ingresaba esos donativos varias cooperativas y empresas, cuyos propietarios eran sus hermanos. Una de estas cooperativas era 'Spes', cuyo propietario y representante legal era Tonino Becciu, hermano de Becciu.

El palacio de Sloane Square en Londres

Tal y como demuestran los documentos que publica L'Espresso uno de los mayores presuntos desvíos económicos fueron los 160 millones de euros destinados para la compra del palacio de Sloane Square en Londres.

También una de las inversiones más polémicas, y que ha sido el centro de atención de la causa abierta, es la compra de una vivienda en Londres de 17.000 metros cuadrados por el precio de 200 millones de dólares.

Las dos penas

Según el Código Penal este delito podrá ser castigado con pena de cárcel de 1 a 3 años. También será castigado con especial inhabilitación de su cargo durante el tiempo estimado por el juez.

Cabe la posibilidad de que este hecho lo llevase a cabo con el fin de lucrarse, tanto para sí mismo o para terceros. En este caso, la pena de cárcel incrementaría de 3 a 5 años.

Pero también como católico ha incumplido dos de las normas sagradas, expuestas en el segundo párrafo de la información. "Para que vuelva ejercer sus actividades en la Iglesia tiene que mostrar su perdón y arrepentimiento ante el Papa. Solo este puede readmitirle. Pero por lo que veo el ex cardenal no está muy por la labor de admitir los hechos", ha explicado el periodista experto en temas religiosos, Jesús Bastante.

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