16 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA

El hijo del que fuera narcotraficante y confidente en el Caso Nécora indignado con la gestión de los políticos hacia los arrepentidos de la droga

Ricardo Portabales Jr: "El Ministerio de Interior arruinó la vida de nuestra familia al dejarnos abandonados"

Ricardo Portabales jr.
Ricardo Portabales jr.
Ricardo Portabales jr. no tiene pelos en la lengua. Ha vivido junto a su padre, el arrepentido RIcardo Portabales, la vida de un testigo protegido. Creció rodeado de escoltas hasta 2010 cuando su padre dejó a su madre y el Ministerio de Interior decidió retirarle la casa, la paga y la protección policial con la que vivían. Desde entonces el hijo de Portabales lucha porque a su madre se le reconozca, como figura ante la Audiencia Nacional, la condición de testigo protegido.

Ricardo Portabales Jr. lucha desde hace nueve años porque se le reconozca a su familia los sacrificios realizados como testigos protegidos del caso Nécora, el mayor macrojuicio por narcotráfico de la historia judicial de nuestro país. Casi cincuenta personas se sentaron en los banquillos de los acusados, entre ellos Laureano Oubiña, Manuel Charlín Gama o Alfredo Cordero-, si bien una quincena salieron airosos del proceso. Todo gracias a su padre, Ricardo, que cuando se fue de casa se llevó consigo dinero y documentos y les dejó el desahucio del ministerio del Interior.

Ricardo Portabales junior cuenta cómo la familia se sintió abandonada por el ministerio del Interior entonces en manos socialistas, con Pérez Rubalcaba al frente, cuando les quitaron la protección policial y la casa donde se refugiaba su madre y sus dos hermanos pequeños.

- Dicen que ha escrito usted tres libros sobre la vida de su padre.

- Están escritos, pero no publicados, solo necesito alguien que se atreva. Entre ellos, el diario secreto de mi padre, donde se comprueba que él no era solo un arrepentido sino mucho más, un confidente del Estado.

- ¿Cómo puede estar tan seguro?

- Yo conocí a mucha gente importante siendo un chaval de 16 años, porque mi padre me llevaba a todos lados con él, conocí incluso a Villarejo, otros dos comisarios y algunos miembros del CNI, entre otros. Además, he leido el diario de mi padre.

- El detonante que le llevó a iniciar esta lucha para reclamar los derechos de la familia ¿cuál fue?

- El Ministerio del Interior, entonces del PSOE, arruinó la vida de nuestra familia al dejarnos abandonados. Cuando mi padre decidió abandonarnos e irse a Sudamérica, un día de 2010 me llama mi madre y me dice que hay dos policías en casa diciendo que tenía que irse. Entonces vivía en Puerta de Hierro, en un piso pagado por Interior, con mis dos hermanos pequeños y recibía una paga de 1.200 euros mensuales, de la que descontaban agua, luz, gas y otros gastos.

Ricardo Portabales jr. con uno de sus libros.

-¿Qué hizo usted?

- Fui a la Audiencia Nacional a preguntar por Garzón, pero me dijeron que ya no estaba allí. Entonces me reuní con uno de los jueces que había firmado la orden para echar a mi madre, el magistrado Guillermo Ruiz de Polanco. 

- ¿Qué solución le dio?

- Fue muy amable y receptivo. Me dijo, Ricardo, tienes que luchar. Yo me volví medio loco, ¿cómo el juez que firmó esa orden no podía hacer nada para evitar la injusticia contra mi madre y me pedía que luchase?

- ¿Y qué fue lo siguiente?

- Como soy el mayor de los hermanos me lié la manta a la cabeza y entre todos, como trabajamos y tenemos nuestras vidas hechas, le buscamos un pisito de alquiler a mi madre  y a mi hermanos Elena y Antonio, los pequeños. Yo me fui a vivir a mi pueblo en Pontevedra.

- No le fue bien con el gobierno de Zapatero.

- Ni con el de Rajoy. Lo cierto es que desde 2010 nadie nos atendió, todos nos abandonaron. Mi madre incluso estuvo en el entierro de un familiar de Rajoy, se conocen desde que eran pequeños.

- ¿Les dieron alguna razón para desahuciar a su madre?

- Hablé con gente importante de Interior y todos me dijeron que ya no había dinero y que el testigo protegido era mi padre, pero eso no es verdad porque la Audiencia Nacional puso en un documento que la condición de testigos protegidos era de mi padre, su mujer y sus hijos. Pero no hay manera de reclamarlo porque no encontramos un abogado que vaya a por todas.

- ¿No tuvo miedo de volver a Galicia?

- Nunca, nosotros nos hicimos amigos del miedo. Cuando me fui un mando de la Policía me dijo que ellos siempre sabían donde estábamos, aunque ya no tuviéramos protección.

-¿Usted cree que la operación Nécora sigue interesando?

- Creo que sí, tengo 40 años y soy muy activo en Twitter y Facebook y veo como la gente más joven me preguntan todavía muchas cosas en las redes sociales.

- ¿Cómo fue su vida hasta que le retiraron la protección?

- Es una película con seis hombres siempre armados cerca. Si salíamos a algún sitio se organizaba un dispositivo especial. Eso me ha permitido conocer también a mucha gente, policías, periodistas y todo tipo de personas. Cuando nos retiraron la protección resultó todo un poco raro al principio. Ahora he vuelto a Galicia y algunos exnarcos me han llegado a decir por la calle que odian a mi padre, pero lo que hicieron con mi madre y mis hermanos es una gran injusticia. Ahora mi madre tiene 68 años y todo lo que hago es por ella, intentamos conseguir una paga o algún tipo de compensación que la deje vivir tranquila.

-¿Cómo encontró el famoso diario de su padre?

- Porque cuando echaron a mi madre a la calle fui a recoger cajas y me dijo que tirase todo a la basura. Yo abrí una caja y allí estaba. Encontré documentación del Ministerio del Interior y bastantes folios escritos por él, a mano. Mi padre me lo ha reclamado en varias ocasiones, pero yo lo veo como un seguro de vida, no lo tengo ni en casa, está en un lugar seguro.

El peso de la acusación durante la operación Nécora de 1990 llevada por el fiscal Mayor Zaragoza y la instrucción la hizo el juez Baltasar Garzón. El fiscal se apoyó en las declaraciones del exnarcotraficante Ricardo Portabales padre, considerado el primer arrepentido del narcotráfico en España junto a Manuel Fernández Padín.

La sentencia definitiva se leyó en 2004. Sobre el paradero de Portabales padre todo son especulaciones, incluso sus hijos tienen dudas de donde puede encontrarse en cada momento: "Supe que estaba en Uruguay y luego en Portugal, pero ya no sé nada más", explicó Portabales Jr.

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