13 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

La versión por excelencia es la genovesa que lleva albahaca, piñones, parmesano y ajo

Los trucos para conseguir la mejor salsa de pesto que puede acompañar a la pasta, mejillones y mariscos

Salsa pesto.
Salsa pesto.
Para hacer pesto no se necesitan muchos utensilios, solo con un mortero o una batidora será suficiente para elaborarlo. El pesto por excelencia es el pesto genovés que lleva albahaca, piñones, parmesano y ajo. En pastas funciona bien en tallarines, espaguetis o pastas alargadas. También puede ser usado para acompañar mejillones o marisco.

Desde mediados de primavera hasta mediados de otoño es la temporada de la albahaca, una hierba aromática fácil de encontrar y de cultivar y con múltiples propiedades beneficiosas para nuestra salud.

Su consumo ayuda a aliviar los gases intestinales, favoreciendo la digestión y la pesadez estomacal. Sus hojas, contienen un aceite esencial rico en estragol, cineol, eugenol y , flavonoides , por lo que tiene propiedades antibacterianas, y su consumo es efectivo para fortalecer el sistema inmunológico y combatir infecciones en el organismo. También es diurética, y se utiliza para suavizar la garganta en toses espasmódicas e irritativas.

La mayoría de las hierbas se guarda en frigorífico, se corta un poco el tallo, se enrollan en papel de cocina y se introducen en una bolsa, en cambio la albahaca, es sensible al frío y se debe tener a temperatura ambiente.

El pesto se puede usar para la pasta.

En la cocina cobra especial protagonismo, y su uso más conocido es para la elaboración del famoso pesto italiano, una salsa muy fácil de hacer y en la cual podemos dejar volar nuestra imaginación a la hora de elegir los ingredientes.

Para hacer pesto no se necesitan muchos utensilios, solo con un mortero o una batidora será suficiente para elaborarlo, ya que nuestro trabajo consistirá, básicamente, en juntar y triturar hierbas aromáticas o verduras, frutos secos, queso y aceite de oliva. Con esos ingredientes básicos podemos elaborar cualquier pesto al gusto.

El pesto no tiene que quedar muy fino, sino una salsa con cierta rusticidad, como una pasta sabrosa y con una textura casi de untable. Para conservar el pesto, si se hace más del necesario, se puede guardar en botes pequeños de cristal, con un poco de aceite por encima y aguantará una semana en el frigo.

El Pesto Genovés

El pesto por excelencia es el pesto genovés que lleva albahaca, piñones, parmesano y ajo. Sin embargo, la fórmula hierba + fruto seco + queso + aceite de oliva puede ser replicada con toda clase de ingredientes al gusto, machacando primero el ajo y los frutos secos, después las hierbas y finalmente el queso y el aceite.

Mi base aproximada, para elaborar un buen pesto, según el uso que le quiera dar, voy jugando con las texturas, añadiendo más o menos sólidos, y aceite. 20 por ciento frutos secos; 20 por ciento queso curado; 35 por ciento hierbas o verduras; 25 por ciento aceite oliva virgen extra; 2 dientes de ajo y sal al gusto. Frutos secos puedes usar los que quieras: piñones, almendras, nueces, avellanas, pistachos… En lugar de albahaca puedes añadirle perejil, rúcula, tomates secos hidratados, espinacas, acelgas o guisantes. También si le quieres dar otro gusto le puedes añadir anchoas, mejillones o aceitunas.

Utilidades de la salsa pesto

En pastas funciona bien en tallarines, espaguetis, pastas alargadas, en mi caso lo preparé con caracolas o tiburones y el resultado fue estupendo ya que se introdujo bastante salsa dentro de ellos.

Para acompañar mejillones o mariscos. En bocadillos de verduras asadas, con carnes a la plancha. También puedes añadirlo a un puré de patata o verduras hervidas.

Albahaca.

Puedes hacer la salsa un poco más aligerada con más aceite y zumo de limón o vinagre pueden servir como vinagreta para ensaladas de vegetales, legumbres, pasta o arroz.

El pesto no solamente se puede elaborar con albahaca, en esta imagen, os dejo una de mis últimas recetas. Un pesto de rúcula con almendras y en lugar de queso curado o parmesano puse queso azul, utilicé 100 g de rúcula, dos dientes de ajo, 60 g de almendras, 50 g de queso azul y unos 50 g de aceite de oliva virgen extra, añadí menos aceite porque luego lo mezclé con un poco de agua de cocción de la pasta.

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