15 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

El asador más antiguo del mundo inaugurado en el Madrid de los Austrias en 1725 ha reabierto sus puertas tras meses de inactividad por la pandemia

Antonio González, del mítico restaurante Sobrino de Botín: "Atravesamos un desierto, pero saldremos adelante"

Restaurante asador Sobrino de Botín.
Restaurante asador Sobrino de Botín.
Muchos restaurantes emblemáticos del país han sido víctimas de la crisis que está viviendo la hostelería a consecuencia de la Covid-19 y se han visto obligados a cerrar sus puertas para siempre. Sin embargo, el restaurante más antiguo del mundo, Sobrino de Botín, ha conseguido sobrevivir a las adversidades. Su actual gerente Antonio González se encuentra optimista ante el futuro que espera tras la pandemia y la crisis añadida: "Atravesamos un desierto, pero saldremos", señala a elcierredigital.

Situado en la calle Cuchilleros, cercano a la famosa Plaza Mayor de Madrid, se encuentra el restaurante más antiguo del mundo, Sobrino de Botín. Así figura en el Libro Guiness de los Récords, título que se ha ganado merecidamente tras llevar abierto ininterrumpidamente desde 1725.

Comedor del restaurante Sobrino de Botín

En 1930, Emilio González y Amparo Martín, una pareja de Valladolid, adquirieron el restaurante lo que ha permitido que su familia haya mantenido, con el paso del tiempo, viva la memoria de todos aquellos que han disfrutado del asador madrileño desde tiempos inmemoriales. Antonio González Gómez, nieto de Emilio y gerente actual del restaurante, ha comentado para El Cierre Digital lo que ha supuesto la emergencia sanitaria para el negocio.

- ¿Cómo ha sido reabrir el restaurante después de la pandemia?

- Ha sido enfrentarse a un desierto en Madrid Central, el Madrid de los Austrias. Hemos tenido que adaptarnos a una afluencia de clientes muy inferior a lo normal, un 90% más baja, de seiscientos clientes diarios que atendíamos hemos pasado a sesenta aproximadamente. Esto nos ha obligado a reestructurar la plantilla, tenemos 63 personas en el ERTE y 12 trabajando. Por lo demás, observamos todo con optimismo, es una cuestión de tiempo, hay que resistir hasta que la ciencia médica nos proporcione una solución y unas herramientas que funcionen. De momento, el problema es muy grave, es el mayor al que nos hemos enfrentado quizá desde la Guerra Civil.

- ¿Qué medidas ha tenido que tomar para mantener el negocio durante los meses que ha durado el confinamiento impuesto por el Estado de Alarma?

- Por una parte, reclamar o solicitar ERTES lo más favorables posible, puesto que tenemos, como digo, 63 personas en Expediente de Regulación Temporal de Empleo, de los 75 que somos. Por otra parte, afinar toda la estructura de costes para eliminar todos los que no fueran esenciales lo que ha supuesto una revisión de la maquinaria empresarial, que a la larga es bueno.

- A nivel personal y como miembro de la familia propietaria, ¿qué supuso para usted echar el cierre?

- Pues fue una tormenta perfecta, es decir, en mi familia el restaurante está desde 1930 y solo habíamos tenido un incidente similar durante la Guerra Civil. Entonces ni siquiera cerramos, porque, mi abuelo Emilio, dejó el restaurante abierto y cocinaba y servía a la gente que deambulaba por la zona durante los años de guerra en Madrid. Entonces, ¿qué ha supuesto?, pues tener que cerrar es algo inédito en la historia pero hemos tenido que hacerlo. Eso sí, el hecho no afecta a nuestro nivel de antigüedad que, según el Récord Guiness, nos hace el restaurante más antiguo del mundo. Llevamos abiertos de forma continua desde 1725, con el mismo nombre, sin cerrar y en la misma localización. Eso no ha cambiado pues ha sido un cierre por imperativo legal.

- ¿Qué esperan de la temporada navideña?

- No espero grandes diferencias sobre la situación actual. Mi planteamiento, mi proyección, es que esto empezará a volver a la situación normal a partir de primavera del año que viene.

- Entonces, ¿cómo ve el futuro a largo plazo?

- Pues la verdad que optimista. Nuestro objetivo no es simplemente sobrevivir, aunque ese sea el primero, nuestro objetivo va más allá, es sobrevivir siendo mejores de lo que éramos antes de toda esta crisis. Hemos tenido un largo tiempo para reflexionar, conocer y hacer autocrítica sobre lo que puede ser mejorable con respecto a los fallos. Entonces lo que he transmitido a mi gente es eso, analizar las posibles mejoras y corregir los fallos que, como toda organización humana, tiene nuestra casa.

Sobrino de Botín ha sido capaz de sobrevivir a la Guerra Civil y a la crisis sanitaria de la Covid-19 gracias al optimismo y al trabajo duro de todo el equipo humano que conforma el restaurante.

 
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