16 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA

Su situación geográfica privilegiada y herencia histórica de cuatro culturas le han aportado una gran riqueza a su cocina

Ceuta ofrece una sabrosa y variada gastronomía con carácter propio todavía desconocida por muchos

Ceuta, mucho por descubrir
Ceuta, mucho por descubrir
En nuestro recorrido por la gastronomía española, esta semana nos desplazamos hasta el norte de África, concretamente a Ceuta, uno de esos lugares que merece la pena visitar de vez en cuando y que sin duda nos sorprenderá. No sólo por su atractivo paisajístico y bondad climatológica, sino también por su rica gastronomía, con personalidad propia, reflejo de los múltiples aportes culturales que ha recibido a lo largo de su Historia.

No por menos se ha ganado el nombre de la ciudad de las cuatro culturas, con influencias de musulmanes, judíos, hindúes y  cristianos, originando una serie de platos difíciles de encontrar en otros lugares.   

En un paseo por la céntrica Plaza de la Constitución y sus alrededores podemos encontrar una amplia oferta gastronómica, donde degustar pescados frescos impresionantes como meros, lenguados, pulpos, boquerones, salmonetes y otras especies marinas muy abundantes en el lugar, siempre a precios increíbles comparados con cualquier otra parte de la península.

El pescado de roca es abundante en la costa ceutí. 

Situación: Por su situación, al lado del Estrecho de Gibraltar, entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico, su cocina es principalmente marinera, además de incorporar ingredientes de importación, debido a la escasez de suelos cultivables. También tiene influencia de la cocina andaluza y marroquí. 

Carnes: Si visitamos Ceuta, la tradición impone el pescado sobre la carne, pero no podemos dejar de probar los clásicos pinchos morunos de ternera, cordero o pollo. Son las brochetas de carne previamente marinada con aceite y multitud de especias, asadas lentamente y que podremos degustar en casi cualquier terraza que tenga un anafre u hornillo.

El plato estrella de Ceuta son los tradicionales y exclusivos corazones de pollo, que se pueden pedir como ración o lo más típico “un campero” (bocata con pan tipo mollete) de corazones de pollo con patatas y mayonesa. 

Pinchos morunos. 

Pescados: En Ceuta, se pueden degustar todo tipo de pescados y mariscos, que por su privilegiada situación geográfica, le brinda el Atlántico y el Mediterráneo. Por ello, los habitantes de Ceuta gozan de  pescados y mariscos de calidad única, y que ocupan un lugar privilegiado en la mesa, ya sean para consumir frescos o en salazón. Es destacable la pesca de túnidos en las almadrabas de la bahía sur de la ciudad, y también la pesca submarina en sus costas, salpicadas de calas y rocas.

Visitar el Mercado Central de Abastos es todo un espectáculo, en él podemos encontrar cualquier tipo de pescado fresco que nos podamos imaginar, bonito, aguja pala, meros, salmonetes,  pijotas, caballas, boquerones, sardinas, rosadas, brótolas, samas, voraces, gallos del estrecho, cazones, rodaballo, chocos, calamares, melva, albacora, listado, almejas, coquinas, conchas fina, y multitud de pescados que admiten un sinfín de posibilidades a la hora de cocinarse, pero el pescado más conocido de Ceuta es la caballa, siendo su mejor temporada de febrero a mayo. 

El marisco también ocupa un lugar importante en esta gastronomía, en especial el de roca, gracias a sus costas rocosas que las hacen extraordinarias para la pesca de este tipo de alimento tan codiciado, entre los mariscos podemos encontrar langostas vivas, langostinos, gambas y cigalas, o la maravillosa centolla. 

El centollo es uno de los mariscos más preciados en Ceuta. 

La industria de salazones y  conservera de Ceuta ya era conocida en la antigua Roma por su salsamenta, especie de conserva hecho con el empleo de la sal y el famoso garum. 

Frutas y verduras: En temporada, en su Plaza de Abastos, podemos encontrar los chumbos que crecen de forma salvaje en las laderas de la ciudad. Pero dado la escasez de terreno de cultivo, las frutas y verduras siempre han entrado por el puerto, procedentes de la península u otros lugares. No obstante, existen diversas preparaciones con verduras, que tienen influencias de los dos lados del estrecho, como el tajín de verduras, el gazpacho, o la harira.

Repostería: Sin duda la influencia árabe se deja notar también en su elaborada repostería, en la que son destacables dulces como las Trenzas de Agustina, - bañadas en miel y almendra y adornadas con frutos secos picados, frutas escarchadas, o con crema pastelera- o el flan de Almendras Revellín. La Cuparquia, dulce típico de Ceuta, muy parecido a los pestiños andaluces.

Si visitamos la ciudad existen pastelerías como El Vicentino, que nos ofrece unos exquisitos dulces, o La Campana, típica por sus milhojas de chocolate y La Africana, que destaca por sus merengues.

Té verde, característico de Ceuta. 

Bebidas: El té verde con hierbabuena se puede tomar en cualquier cafetería o cafetín a cualquier hora.

En la ciudad existió una fábrica de cervezas que cerró a finales de siglo pasado, dejando un fuerte carácter cervecero entre la población. Actualmente la ciudad cuenta con una micro-fábrica de cerveza artesanal que distribuye a la mayoría de establecimientos.  

Otros: Las especias ocupan un papel destacado en la cocina de Ceuta, acompañan a infinidad de platos, tanto de herencia árabe como andaluza. Las especias más comunes que podemos encontrar son la canela, el comino, la cúrcuma, el jengibre, la pimienta negra, el pimentón, anís, coriandro, azafrán y cilantro. También se emplean mezclas de especias realizadas por los comerciantes y denominadas Ras al hanut, donde el número de especias es muy diverso y su composición y proporciones son secreto de cada tienda, y preparado al gusto del consumidor.

Algunas recetas típicas: Un plato típico es la Sopa de Picadillo, elaborada con carne de ave, muy finamente picada, junto con huevo duro, se sirve muy caliente, tradicional en la cena de Navidad. También,  los boquerones en vinagre de Santa Helena, marinados en vinagre y en abundante ajo y perejil, que se suelen tomar como aperitivo, o los caracoles al estilo ceutí, que se elaboran con las especias de pinchos, y  el pollo moruno, al que se le añade un un puñado de piñones o de uvas pasas, de almendras crudas sin piel, de aceitunas deshuesadas y un par de ciruelas pasas por persona, también huevo cocido y  especias variadas como la nuez moscada, pimienta, hoja de laurel, un clavo y una pizca de canela. El estofado de melva es un plato típico marinero que, a pesar de la distancia, está emparentado con el marmitako.

Los suculentos briouats. 

Las Briouats y las pastelas las podemos encontrar en casi cualquier pastelería local. Son una especie de hojaldres dulce o salado que se rellenan con carne mezclada con queso, limón y pimienta. Y para completar el elenco, imprescindible probar las breguas, una especie de empanadilla rellena de pollo, marisco o queso con forma de triángulo.

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