25 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA

Estos son los electrodomésticos que más consumen en nuestra casa

Más de la mitad de la factura de la luz la forma el consumo de energía de los electrodomésticos. De hecho, según datos de la OCU, supone el 55 % de la electricidad total que se gasta en un hogar. Pero ¿qué electrodomésticos son los que consumen más? ¿Se puede hacer algo para reducir el consumo de electricidad y ahorrar dinero en la factura?

Frigoríficos y congeladores

De todos los electrodomésticos, hay dos que destacan por su alto consumo a lo largo del año, ya que normalmente están siempre en funcionamiento. Se trata de los frigoríficos y congeladores. Indispensables en cualquier hogar, la única manera de reducir su consumo es adquiriendo un frigorífico o congelador más eficiente. Se estima que un frigorífico gasta de media 662 kWh, lo que supone en torno a 72 € al año. No obstante, a su vez, son de los electrodomésticos más eficientes, precisamente porque deben estar en funcionamiento mucho tiempo. Si se evita abrir y cerrar constantemente las puertas para que se mantenga la temperatura, los motores se activarán en intervalos largos y durante poco tiempo, de forma que se optimiza el uso de energía.

Horno y alternativas

Otro electrodoméstico que consume mucha energía es el horno. Según el IDAE, el horno solo representa el 4 % de la energía total, pero esto se debe a que no es un electrodoméstico que se use a diario. Sin embargo, todo el mundo tiene en la cabeza que, cada vez que se usa, es conveniente aprovechar para cocinar más de una comida a la vez o terminar de cocinar usando el calor residual. Según el mismo estudio del IDAE, un horno eléctrico consume de media al año 231 kWh, es decir, alrededor de 25,41 €. Además de usar el horno eficientemente, hay alternativas como las freidoras de aire que pueden reducir el consumo. Otra opción es emplear un microondas, aunque por el proceso de cocinado muchas veces los alimentos no salen igual. Eso sí, el consumo de un microondas es bastante reducido.

Placas de inducción y vitrocerámicas

Siguiendo con electrodomésticos que se usan para cocinar nos encontramos con las placas de inducción o vitrocerámicas. Al contrario de lo que pueda parecer, las placas de inducción tienen un consumo bruto mayor que el de las vitrocerámicas. Su sistema necesita más energía para funcionar. Sin embargo, también es considerablemente más eficiente. Una placa de inducción aprovechará más toda la electricidad que consume y calentará de forma más rápida los alimentos. Además, como solo se activa al estar en contacto con bases ferromagnéticas, el calor se concentra y no se disipa. Aunque su precio es mayor, la inversión no tarda mucho en rentabilizarse. De media, el consumo de una vitrocerámica se ubica en torno a los 1850 kWh (203,50 € anuales), mientras que la placa de inducción consume alrededor de 1750 kWh (192,50 € al año). Además, para algunos tipos de cocinado, hay incluso alternativas mejores. Puedes determinar, por ejemplo, qué gasta más, si la freidora de aire o la vitrocerámica, consultando la información técnica de ambos electrodomésticos.

Otros aparatos que contribuyen al consumo de energía

Otros aparatos, aunque consumen menos, también contribuyen al aumento en el consumo de la luz. Por ejemplo, la televisión o el monitor del ordenador pasa muchas horas al día encendidas. Aunque consumen poco, también hay que tenerlos en cuenta.

Conviene no dejar pasar aquellos dispositivos que están permanentemente conectados a la red eléctrica, aunque no se estén usando, gastando energía de forma latente. Un robot aspirador puede llegar a consumir 23 kWh al año para mantener la batería siempre cargada y estar listo para funcionar cuando se desee. De igual modo, los asistentes por voz como Alexa o Google también deben utilizar una pequeña cantidad de energía para permanecer alerta y responder a las órdenes. Incluso hay que tener en cuenta el consumo eléctrico del termo que mantiene el agua caliente.

Calefacción

Este último elemento provoca picos muy pronunciados en la factura de la luz, sobre todo, en los meses más fríos, cuando necesitamos utilizar algún sistema para mantener una temperatura agradable en casa. Sin embargo, utilizar un aparato u otro puede marcar la diferencia. En muchos hogares todavía se utilizan radiadores eléctricos o de aceite, que son muy baratos de adquirir, pero que no utilizan la energía de manera eficiente. Por eso, cada vez en más hogares se está optando por instalar sistemas de calefacción centralizada, como bombas de calor o suelos radiantes.

Aunque es complicado saber cuánto gasta un aire acondicionado con bomba de calor, ya que depende de muchos factores, hay varios aspectos que están claros: estos dispositivos tienen el inconveniente de que suponen una gran inversión, ya que hay que hacer obras en la vivienda (especialmente, en el caso del suelo radiante, ya que habría que levantar toda la solería de la casa para instalar los conductos), pero tanto el bienestar como la eficiencia energética están fuera de toda duda.

Otra forma de calentar el hogar es instalar radiadores que utilicen agua caliente proveniente del termo. También hay diferentes tipos de termos con diferentes eficiencias. Una vez más, el ahorro energético dependerá de lo eficiente que sea el dispositivo que se instale.

En definitiva, ahorrar en la factura de la luz es posible si se usan responsablemente electrodomésticos eficientes. Es conveniente revisar la etiqueta energética antes de adquirir un producto, ya que, aunque los aparatos que consumen menos energía suelen ser más caros, a largo plazo siempre salen rentables.

Para calcular los precios, se ha utilizado una tarifa ficticia con un término de la energía fijo a 0,11 €/kWh.

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