20 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

En 15 años con esta tendencia seremos un país con pocos niños, muchos ancianos y la mayoría viviendo solas

El drama de la soledad aumenta en España hasta cinco millones de personas sin compañía

La soledad afecta gravemente a la salud de las personas mayores
La soledad afecta gravemente a la salud de las personas mayores
Dentro de 15 años, hacia 2033, uno de cada cuatro españoles tendrá 65 años o más. Habrá más de doce millones de personas en esas edades, ahora son nueve. En 50 años, la cifra se subirá a unos 15 millones. Para entonces, en 2068, casi siete millones (6,85) de personas habrán cumplido o superado los 80 años, ahora son cerca de tres millones.

Esta es la proyección de población y hogares que lanza el Instituto Nacional de Estadística (INE). Según estos datos, el número de personas que viven solas aumentará hasta alcanzar los 5,8 millones en 15 años. Será un país más viejo y con más personas viviendo solas.

Casi cinco millones de personas viven solas en España. 

En definitiva, se vislumbra un país con pocos niños, con cada vez más personas que viven solas y más envejecido. Pero ahora mismo, según la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE) un total de 4.732.400 personas vivían solas en España. De esta cifra, 2.037.700 (un 43,1 por ciento) tenían 65 o más años, y de ellas, 1.465.600 (un 71,9 por ciento) eran mujeres. Con esta radiografía de la población se ha identificado un perfil muy claro de las personas que viven en soledad: mujer y que ha cumplido ya los 65 años. Esta es la tendencia nacional en los hogares.

Un problema cada vez más evidente 

Cada vez se presta más atención a la soledad, a las personas que viven solas. Se trata de un problema que ya se considera un mal que afecta a la salud de las personas y por ende, a la sociedad. Según algunos estudios, la soledad es tan perjudicial para la salud como fumar 15 cigarrillos al día.

En Reino Unido, por ejemplo, se han dado cuenta de la seriedad del asunto y han intentado atajarlo creando incluso un Ministerio propio. La primera ministra británica, Theresa May, anunciaba en enero de 2018 la creación de un Ministerio de la Soledad para tratar específicamente los problemas que afectaban a las 9 millones de personas que en ese país viven solas, el 13,7% de la población total.

Con la vejez avanzada,  algunas personas  pueden ir  perdiendo las posibilidades de relacionarse con las personas. 

En España también está aumentando la conciencia sobre las consecuencias de sentirse solos. Ya en 2015, un informe realizado por un equipo de investigadores del Centro de Análisis Sociológicos, Económicos y Políticos, La soledad en Españauno de cada 10 españoles admitía sentirse solo "con mucha frecuencia".

Es decir, 4,6 millones de personas en nuestro país (el 8% de la población) se sienten solas habitualmente. Hay numerosas investigaciones y estudios que sitúan la depresión como una de las peores consecuencias de las personas que sienten la soledad. También investigadores de la Universidad de York (Reino Unido) han alertado de que el aislamiento social incrementa hasta en un 30% el riesgo de padecer cardiopatías isquémicas o ictus. Sin contar que quienes viven solos acuden más veces al médico.

La soledad afecta a la salud.

Vivir solo, estar solo o sentirse aislado

Pero es muy diferente estar solo que sentirse solo o aislado. No es lo mismo. Hay personas que viven solas pero no están aisladas ni se sienten en soledad, se relacionan con otras. Claro que, cuando se vive solo y se envejece más, se reducen las posibilidades de mantener esas relaciones con los demás y es aquí cuando surgen los problemas.

Por ello, también en España se reclama la creación de departamentos específicos para tratar este tema. Mientras tanto, ese hueco de asistencia y atención lo están empezando a ocupar organizaciones empresariales y otro tipo de realidades privadas centradas en la atención y cuidado de los más mayores, aunque quedan al alcance de solo unos pocos.

Mujer, mayor de 65 años, es el perfil general de la mayoría de las personas que viven solas. 

Aumentan los hogares unipersonales 

Volviendo a los datos publicados por el INE, comparando con los valores medios del año anterior, el número de personas que viven sin compañero se incrementó un 1,0 por ciento (45.000 más). En cuanto a los hogares unipersonales de menores de 65 años, el 59,1 por ciento estaban formados por hombres y el 40,9 por ciento por mujeres (1.593.800 frente a 1.101.000).

Por grupo de edad, los hogares unipersonales de individuos de 65 y más años aumentaron un 3,9 por ciento, mientras que los formados por menores de 65 años disminuyeron un 1,2. Por sexo, los hogares unipersonales de mujeres se incrementaron un 2,6 por ciento, mientras que los de hombres disminuyeron un 0,9%.

Los expertos aconsejan mantener las relaciones personales al llegar a la vejez. 

Respecto al estado civil, los núcleos unipersonales de hombres más frecuentes estaban formados por solteros (58 por ciento del total) y los de mujeres por viudas (47,3 por ciento). Por edad, el 42,7 por ciento de las mayores de 85 años vivían solas, frente al 23,6 por ciento de los hombres.  El porcentaje de personas que viven solas difiere por sexo y edad. Así, en las edades hasta 64 años fue más elevado en los hombres y en las edades mayores de 65 años fue mayor en las mujeres. A edades tempranas (menos de 25 años) la propensión a vivir solo fue del 1,0 por ciento en los varones y del 1,1 en las féminas.

La inmigración contribuirá al crecimiento demográfico

Los hogares más frecuentes en 2018 volvieron a ser los formados por dos personas (30,4% del total), seguidos por los unipersonales (25,5%, aunque la población incluida en estos supone el 10,2 por ciento del total) mientras que los de cinco o más personas constituyen el 5,7% del total, con un tamaño medio de 5,34 personas y concentran al 12,3% de la población.

Según estos cálculos, además, en 15 años la población española ascenderá hasta los 49 millones de personas, 2,4 millones más que ahora. Esto es debido a la inmigración, que compensará el saldo vegetativo negativo: en estos tres lustros seguirá habiendo más muertes que nacimientos. En definitiva, unos pocos más, más envejecidos y con menos niños brincando en los parques. ¿Un país de “viejos”?

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