03 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

En las aguas de la ribera madrileña se concentran restos de sustancias antidepresivas, medicinas para la hipertensión y antibióticos

'El Manzanares', el río más contaminado de Europa por fármacos en un escaso caudal

El río Manzanares, Madrid
El río Manzanares, Madrid
Según un estudio publicado en la revista científica PNAS, el río Manzanares es el que más contamina debido a los restos de medicamentos que concentra en su agua, con niveles superiores a los del Támesis, el Sena o el Danubio, que cruzan grandes ciudades de Europa.

De acuerdo con un estudio internacional que mide la contaminación por fármacos en el agua, el río madrileño ha conseguido el primer puesto en la lista de los más contaminados de Europa.

El estudio se ha llevado a cabo dentro del Proyecto de Vigilancia Mundial de Productos Farmacéuticos, dirigido por la Universidad de York (Reino Unido). Los científicos han detectado una media de 17 microgramos de medicinas por cada litro de agua del río madrileño, destacando zonas como la correspondiente a Rivas Vaciamadrid donde la medición se dispara a 60 microgramos, tal y como detalla El País.

El motivo de tan alta concentración, mayor que en otros ríos europeos como el Támesis o el Danubio, se debe al escaso caudal del río madrileño, que hace que las sustancias se concentren más. En las muestras tomadas se han encontrado restos de sustancias antidepresivas, medicinas para la hipertensión y antibióticos. Estos últimos pueden resultar peligrosos, ya que pueden generar bacterias muy resistentes a estos medicamentos.

Contaminación en el río Manzanares

No obstante, esta situación es común en un gran porcentaje de los ríos del planeta. Una cuarta parte de los ríos analizados han registrado niveles potencialmente tóxicos de principios activos farmacéuticos (PAF) y las mayores concentraciones medias acumuladas se han observado en cauces de ciudades como Lahore (Pakistán), La Paz y Addis Abeba.

Para el estudio, un equipo de investigadores analizó las concentraciones de 61 principios activos en 1.052 lugares a lo largo de 258 ríos de 104 países, entre ellos el Támesis o el Amazonas a su paso por Brasil, lo que representa una influencia medioambiental sobre 471,4 millones de personas. 

El estudio señala que la contaminación farmacéutica afecta al agua en todos los continentes. Las muestras europeas más contaminadas procedían de una campaña de recogida en Madrid; las de Norteamérica, de San José, Costa Rica y en Australia, correspondían a la ciudad de Adelaida.

Las mayores concentraciones de contaminantes

Las mayores concentraciones de estos contaminantes procedían de lugares del África subsahariana, Asia meridional y Sudamérica, en países de ingresos bajos y medios y en zonas asociadas a infraestructuras deficientes de gestión de aguas residuales y residuos.

La investigación identifica las ciudades de Lahore (Pakistán), la Paz y Addis Abeba como las que registraban las mayores concentraciones medias acumuladas de estas sustancias.

Los principios activos farmacéuticos más frecuentemente detectados en los ríos analizados fueron el antiepiléptico carbamazepina, el antihiperglucémico metformina y la cafeína. Otros contaminantes hallados en concentraciones potencialmente dañinas han sido el propranolol (para problemas cardíacos como la hipertensión); el sulfametoxazol (antibiótico contra las infecciones bacterianas) o la loratadina (antihistamínico).

La concentración más alta para cualquier PAF fue la de paracetamol tomada en un sitio de muestreo en el curso del Río Seke (La Paz), donde el equipo pudo comprobar el agotamiento de fosas sépticas y el vertido de basura aguas arriba del lugar de recogida de muestras.

¿Qué solución hay?

Los investigadores esperan que, al aumentar la vigilancia de los productos farmacéuticos en el medio ambiente, se puedan desarrollar estrategias para limitar los efectos potencialmente causados por la presencia de contaminantes.

El codirector del proyecto de Vigilancia Mundial de Productos Farmacéuticos, John Wilkinson, indicó que hace más de dos décadas que se sabe que los productos farmacéuticos llegan al medio acuático donde “pueden afectar a la biología de los organismos vivos”.

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