19 de octubre de 2021
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Emilia Zaballos, abogada de los denunciantes, señala que “los afectados son notarios, abogados, policías, empresarios, hasta inspectores de Hacienda"

Querella de 300 afectados contra Javier Biosca por una estafa de 210 millones en criptomonedas

Varias criptomonedas.
Varias criptomonedas.
La socia directora del despacho Zaballos Abogados, Emilia Zaballos, ha presentado una querella en representación de 300 afectados por una presunta estafa de 210 millones de euros en criptomonedas por parte de Javier Biosca Rodríguez. La querella podría ser la más grande que se ha presentado en la Audiencia Nacional. Otras acusaciones contra Biosca son apropiación indebida, receptación y blanqueo de capitales, asociación ilícita y delitos contra la Hacienda Pública, entre otros.

La querella ha sido presentada por los 300 afectados contra Javier Biosca Rodríguez, su esposa, Paloma Gallardo Leal y su hijo mayor, Sergio Biosca Gallardo, por una presunta estafa de 210 millones de euros en criptomonedas y otros nueve delitos: Apropiación indebida, receptación y blanqueo de capitales, asociación ilícita, delitos contra la Hacienda Pública, cohecho, delitos societarios, encubrimiento y falsedad en documento público.  

El despacho Zaballos Abogados representa a todos los afectados y está encabezado por la socia directora de la firma, Emilia Zaballos, presidenta a su vez de la Asociación de Afectados por Inversiones por Criptomonedas (AAIC), quien ha firmado la querella como acusación particular de todos sus clientes y como acusación popular en nombre de la AAIC. Además, la abogada declara a Elcierredigital.com que “está previsto que se sumen nuevos socios afectados por Javier Biosca”.  

Esta querella criminal, de conformidad con lo establecido en el artículo 110 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y el ejercicio de la particular, al amparo de lo establecido en el artículo 125 de la Ley de Criminal, ha sido presentada en el Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, del que es titular provisional Santiago Pedraz.  

Emilia Zaballos, abogada de los afectados.

"Si se confirma la veracidad de los hechos denunciados, serían constitutivos de delitos que habrían supuesto graves defraudaciones y maquinaciones para alterar precios, con grave repercusión, para el tráfico mercantil, en la economía nacional, habiendo
podido causar un perjuicio patrimonial a una pluralidad de personas en el territorio de más de una Audiencia, y cometer estos delitos descritos, en parte, fuera del territorio nacional", relata la querella. 

Primera página de la querella presentada por los 300 afectados. 

“Los afectados son desde notarios, abogados, policías nacionales, empresarios, hasta inspectores de Hacienda, jueces o empleadas domésticas, jubilados y parados”, afirma Zaballos. Javier Biosca comenzó con su negocio a mediados de 2019 y recibía un beneficio semanal del 20% o el 25% del capital invertido. “En 2020 pasó al 8 o al 10%, en cualquier caso muy por encima de lo que cualquier banco da hoy en día”, declara Emilia Zaballos 

La letrada Emilia Zaballos ha solicitado la imposición de medidas cautelarísimas, empezando por la búsqueda, captura y detención de Biosca, con el fin que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad establezcan una trazabilidad de 200 “wallets” o monederos de criptomonedas y recuperar el máximo dinero posible.  

El negocio de Biosca 

Según lo descrito en la querella presentada por el despacho de Zaballos Abogados, el negocio de Biosca era la compra y venta, en tiempo real de criptomonedas, como Bitcoin, Ethereum o Litecoin con la ayuda de un programa que analizaba el mercado financiero. De esta forma, Javier Biosca conseguía un porcentaje de éxito de un 80 por ciento en estas adquisiciones y ventas.  

Al principio el negocio iba muy bien, si alguien invertía 1.000 euros y recuperaba cada semana 250 euros de ganancias, en un mes recuperaba la inversión inicial y seguía teniendo 1.000 euros en “bitcoin” para seguir generando beneficios.  

Javier Biosca y su esposa, Paloma Gallardo Leal. 

Los beneficios que Biosca conseguía han ido bajando a lo largo del tiempo, en el 2019 estaban entre un 34% y 38% semanal y a los inversionistas les daba entre el 20% y el 25% semanal y él se quedaba con el resto, entre el 9% y el 18%. En 2020, se redujo el beneficio de los inversores desde el 25-20% al 10-8% semanal.  

La cantidad de dinero se entregaba en diferentes tipos de moneda, como euros, dólares, pesos mexicanos, etc, en bitcoin o en diamantes, a través de transferencias bancarias o de "Wallets" donde se ingresaba dinero o criptomonedas o mediante la entrega en efectivo personalmente o a terceros referidos y previamente autorizados por el señor Biosca, según explica la querella. 

Todas las semanas, Biosca contactaba con los inversores a través de WhatsApp porque cada inversor tenía un contrato personalizado. En la querella está redactado el procedimiento: “Biosca enviaba un mensaje por WhatsApp al número de teléfono de contacto facilitado por el cliente en el que decía cuánto era la inversión inicial, cuánto había obtenido esa semana como beneficio (que era una cantidad fija de acuerdo al contrato y sus acuerdos), y si esa renta o beneficio quería recuperarla o reinvertirla, total o parcialmente.   

La vida de Javier Biosca 

Desde 2010 hasta 2019, que empezó con el negocio de las criptomonedas, Javier Biosca trabajaba en TuSeoySem, una empresa dedicada al marketing “online” desde Fuensalida, un municipio de Toledo de 11.655 habitantes y a 70 kilómetros de la Comunidad de Madrid.  

Cuando empezó su negocio dedicado a las inversiones en criptomonedas, especialmente en BITCOIN junto a su mujer y su hijo, en el año 2019, él se presentaba como bróker, pese a no constar su inscripción en el CNMV.  Careciendo de todo tipo de autorizaciones, para ello, y sin cumplir ninguno de los requisitos que la CNMV requiere para el desarrollo de dicha actividad, como pólizas de seguro, formación profesional, permisos y autorizaciones e inscripción en la misma, según está redactado en la querella. 

Biosca es definido en la querella como un “autodidacta” que se convirtió en un experto estudiando este negocio por su cuenta. En verano de 2019, comenzó con 19 clientes, conocidos de su entorno y un año después, en 2020, Biosca contaba con entre 300 y 500 clientes, terminando por gestionar un fondo de 3.000 clientes. 

Muchos de estos inversores han puesto un capital inicial de 5.000, 10.000, 15.000, 30.000 o 600.000 euros que es la mayor parte. Otros, han invertido hasta cifras que según indican algunos inversores e intermediarios rondan los 20.000.000 euros. 

Una de las páginas de la querella que muestra las cantidades invertidas por algunos clientes en el negocio de Javier Biosca. 

“El poder de convicción, y su capacidad de aparentar cercanía, accesibilidad y honradez, hacía embaucar a todo el mundo sin ningún tipo de escrúpulo ni consideración o lástima”, relata la querella. 

En 2020, alquiló en Marbella una mansión junto a su familia de 15.000 euros mensuales, Marbella Golf Club nº 5 -según redacta la querella- y pagó un año por adelantado. En agosto montó en la mansión, “la fiesta del bitcoin” para captar más clientes. Además, contrató a 15 policías nacionales y municipales para trasladar el dinero que le entregaban.  

El presunto estafador, “contrataba de forma personal o a través de su empresa, Algorithms Group, registrada en Londres, una sociedad fantasma”–, y de otras tres empresas, una en Lituania, otra en Estonia y una tercera en Guinea Bissau, afirma Emilia Zaballos 

Finalmente, a pesar del éxito, Javier Biosca empezó a “cometer errores” en los pagos, a unos clientes le pagaba dos veces y a otros nada. Además, al haber aumentado los clientes y las cantidades, los bancos tradicionales pusieron trabas en los pagos.  

Javier junto a su mujer Paloma y su hijo Sergio tenían el control de las claves de acceso de las wallets, así como cuentas y demás fondos de  inversión y depósito, desde donde se recibía el dinero de los inversores y desde donde se hacían las transferencias para los abonos a las personas que pedían recuperar los beneficios semanalmente o recuperar su capital, explica la querella. 

Asimismo, dejó de pagar a sus clientes en noviembre de 2020 y para solucionar el problema, Biosca quiso comprar un banco real, en concreto un banco de Guinea-Bissau porque “en España las cosas iban demasiado despacio”.  

La querella relata que “Javier Biosca manifestaba que le estaban buscando por diferentes vías y algunos de ellos eran capaces de cobrar la deuda de forma extrajudicial y violenta. Estos grupos de grandes inversores (rumanos, chinos, colombianos…) que le habían entregado grandes sumas de dinero en efectivo y que él tenía invertido y que en ese momento le era muy difícil devolver”.   

Javier Biosca Rodríguez se encuentra en estos momentos en paradero desconocido, y su familia afirma no saber dónde se encuentra. Después de abandonar su mansión de Marbella para ir a Guinea Bissau, se trasladó a Portugal, pero nunca volvió a España. 

Desde el despacho Zaballos Abogados, ponen a  disposición su número de teléfono  91 310 30 00 y la dirección donde están ubicados,  Calle Luchana 8, Local IZQ | 28010 Madrid. Además, el correo electrónico de para cualquier consulta de afectados es asociacionafectadosbiosca@gmail.com  y la web para que cualquier persona que haya sido afectada por el negocio de las criptomonedas se inscriba es: https://www.asociacionafectadosbiosca.es/

COMPARTIR: