28 de enero de 2020
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FIN DE SEMANA

El proyecto inicial de Ada Colau se ha reconvertido en viviendas pequeñas de precio bajo y ocupación temporal

Portazo a los "pisos colmena", discrepancias entre los alcaldes de Madrid y Barcelona

Imagen promocional de uno de estos habitáculos.
Imagen promocional de uno de estos habitáculos.
El proyecto de la alcaldesa de Barcelona Ada Colau de permitir la proliferación de "pisos colmena" en la ciudad condal fracasó y tuvo que reconvertirse en promociones de viviendas pequeñas pero adecentadas para poder vivir que podrán ser ocupadas de manera temporal. La misma empresa intentó instalarse en Madrid ocupando una nave de 400 metros cuadrados, pero el Ayuntamiento de la capital no les dio licencia para construir estos "pisos cápsula", con lo que el negocio parece destinado al fracaso.

Los famosos pisos colmena de Ada Colau en Barcelona no se podrán instalar en Madrid de momento. A finales de año la empresa Haibu que ya se instaló en la ciudad condal compró 400 metros cuadrados de una nave industrial en el distrito madrileño de Vallecas para instalarse.

Pero el ayuntamiento de Madrid no les ha dado el visto bueno a estos habitáculos de 1,20 metros de ancho y alto por 2,20 metros de fondo que pretendían instalarse en Vallecas. Este concepto de "pisos colmena" consiste en el uso de espacios destinados a grandes superficies industriales donde se habilitan salas comunes para todos los habitantes que hacen las veces de cocina, comedor, salón e incluso cuarto de baño, y se deja un espacio para colocar los habitáculos en los que una persona de estatura media ni siquiera puede ponerse de pie erguida.

El alquiler de estos espacios ronda los 200 euros al mes por persona y no se permite tener calefacción en su interior como "medida de seguridad", dicen desde la empresas que gestiona este modelo de infravivienda.

Ada Colau en uno de los pisos del proyecto APROP.

El Gobierno municipal de Ada Colau llegó incluso a precintar a finales del mes de octubre un local del barrio de la Bordeta, en el distrito de Sants-Montjuïc, donde Haibu estaba empezando a desarrollar las obras de construcción debido a "la ilegalidad de esta tipología de infravivienda, que no cumple con la legislación vigente en materia de vivienda".

Ahora con esta medida, Madrid también declara la guerra a este tipo de alquileres, provocando prácticamente la desaparición de este tipo de negocio. Sin embargo, llegar hasta aquí no ha sido fácil, ya que en el año 2018, la alcaldesa de la ciudad condal Ada Colau, había anunciado que esta propuesta saldía adelante.

El Ayuntamiento llegó a un acuerdo con las empresas Constècnia 3 y Eurocatalana, responsables de ejecutar un proyecto del consistorio en el que se utilizarían contenedores de barco reciclados para desarrollar un edificio de viviendas en el que alojar a familias con escasos recursos económicos.

El primer edificio del proyecto APROP, alojamientos de proximidad provisionales, ya comenzó a instalar en el barrio del Gòtic, en Ciutat Vella. Aunque en principio se había programado la inauguración para el mes de octubre de 2019, el Consistorio comenzó a autorizarlos en diciembre.

Zona de construcción.

El Ayuntamiento catalán siempre aseguró que “este nuevo modelo de pisos de estancia temporal y construcción rápida permitirá ampliar el parque público de vivienda y luchar contra la gentrificación”. El proyecto está diseñado para que lo ocupen las familias en situación de vulnerabilidad de forma provisional, mientras esperan una vivienda social definitiva. Pero nada que ver con los pisos colmena, ya que estas viviendas tienen entre 30 y 60 metros cuadrados y están hechas de contenedores reciclados.

Polémica y origen

El equipo de Colau no aclara como llegó esta idea, pero otras ciudades ya la han aplicado. La pionera: Amsterdam. El barrio Keetwonen construyó en el año 2005 varias viviendas con esta modalidad dedicados a estudiantes. Además, el festival Tomorrowland ha popularizado este tipo de viviendas para los turistas.

No obstante, los barrios de estudiantes y festivales de música internacional no terminan de convencer a los críticos del proyecto. Una de las principales críticas vino desde el exterior. El diario The Guardian calificó el proyecto como “latas de sardinas para pobres”; además, el diario ha mencionado la condición de “barracones”, algo que comparte con prensa local como El Periódico.

Módelo de casas con containers reciclados.

Por su parte, la otra gran afectada por los precios de alquiler, Madrid, no contempla planes para aplicar este tipo de iniciativas. En declaraciones a la prensa, Mariano Fuentes, delegado de Desarrollo Urbanístico ha confirmado que “no se construirá una vivienda donde ninguno de nosotros quisiera vivir” y con el cerrojazo a los pisos colmena parece que esta iniciativa no tendrá éxito en Madrid.

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