08 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

El paro ya alcanza al diez por ciento de toda la población, situándose en más de 300.000 personas mientras en 2016 era de 74.000 personas

Estas son las claves de la quiebra de Puerto Rico: El desastre de la Ley de Promesa Obama de 2016

Un Primero de Mayo en Puerto Rico.
Un Primero de Mayo en Puerto Rico.
Con la Ley Obama de 2016 llegó la crisis a Puerto Rico, impuesta por las leyes de Estados Unidos que ajustó el cinturón de la isla, territorio asociado a EEUU, como al resto de Estados de la Unión, pero en esta isla se notó con más fuerza que en el resto.

La economía de Puerto Rico se ha visto grandemente afectada en los últimos cuatro años. Durante junio del año 2016, bajo la administración del Presidente Barack Obama en Estados Unidos se firmó la Ley Promesa. Junto con el senado federal aprobaron unas medidas drásticas para el pueblo puertorriqueño imponiendo una Junta de Supervisión fiscal debido a las deudas que el país tenía. 

El entonces Gobernador de la isla, Alejandro García Padilla, dijo en declaraciones que Puerto Rico no podía pagar su deuda, que era superior a 70.000 millones de dólares USA, una deuda “impagable", en sus declaraciones. Aquel año comenzó el debate en Washington DC, ya que Puerto Rico no se podía declarar en bancarrota como cualquier otro estado de la nación porque la Constitución de USA no lo permite al ser un territorio no incorporado. Por todos estos problemas la Administración Obama impuso una Junta de Control Fiscal, para buscar la manera de solventar la economía de la isla y a su vez pagarle a los acreedores. De esta forma el pueblo puertorriqueño comenzaba su particular agonía con la Junta de Supervisión Fiscal. Comenzaron los recortes a los pensionistas, al Sistema de Salud y hasta a la Educación. 

Pero ¿cómo la isla llegó a tal punto? Tras varios años de una economía estable, durante el año 2000  comenzó la agonía del pueblo puertorriqueño. Se complicó durante el 2005 cuando Estados Unidos decidió eliminar las exenciones fiscales para empresas estadounidenses que beneficiaron a la isla durante al menos 20 años. 

Durante este periodo varias cadenas americanas han tenido que declararse en bancarrota y eso afecta también grandemente el desempleo en la isla y no por poco flujo de clientes, sino por decisiones gerenciales desde EEUU en los últimos años han cerrado decenas de tiendas Kmart (varios locales), GameStop (todas), RadioShack, Payless Shoesource, Sports Authority, Sam´s Club y algunos Best Buy.

La ley de cabotaje de Estados Unidos afecta totalmente la economía del país que en resumen consiste en que si un televisor cuesta en el el continente 300 dólares, en Puerto Rico sale a 375, porque todo producto aunque esté en otra isla cercana a Puerto Rico tiene que llegar primero a una base americana y luego desde allí transportada a la isla con una tripulación y embarcación estadounidenses.

Desde el 1976, la economía de Puerto Rico apuntaba a un buen camino, debido a que esas exenciones federales permitían el flujo de empleos y mucho más capital a la isla. Esa exenciones federales permitían a las empresas operar sin tener que pagar impuestos federales sobre los ingresos corporativos y eso era un alivio enorme para dichas compañías que veían en Puerto Rico un buen lugar donde instalarse.

Una protesta en Puerto Rico.

Con el transcurso del tiempo miles de comercios y ciudadanos se han visto afectados por la crisis económica que atraviesa la isla. Se ve cómo año tras año, se van cientos de puerrtorriqueños hacia los difrentes estados de la nación en busca de un mejor futuro para ellos y los suyos con la esperanza de algún día poder regresar a su terruño nuevamente.

Para añadir a las desgracias de la isla, durante los últimos años la isla se ha visto afectada por fenómenos naturales como dos fuertes huracanes que devastaron todo el país. También fuertes sismos que destruyeron gran parte del sur de la isla y apagones que afectaron las operaciones de toda la isla. Y ahora una gran pandemia que amenaza con terminar de colapsar su débil economía y hasta la salud de todos los puertorriqueños.

Por otro lado, desde que comenzó la pandemia del COVID-19 en la isla se impuso un total cierre de comercios y hasta limitando la entrada de vuelos a la isla. De esta forma, la economía en la isla se vio prácticamente detenida, a excepción de supermercados, farmacias y hospitales que estaban operando de una manera más limitada. 

El área turística, uno de los fuertes movimientos de la economía local estaba totalmente detenido debido al cierre de hoteles, cruceros, lugares de entretenimientos como bares, discotecas y teatros. A su vez, los centros comerciales y empresas tuvieron que cerrar sus puertas y algunas de ellas definitivamente por no poder resistir otro azote a sus finanzas. 

El pueblo puertorriqueño al igual que todos los Estados Unidos recibió un incentivo federal de 1.200 dólares por persona, que resultó ser un alivio para muchos. La ayuda para los estudiantes universitarios fue de 850 dólares. Pero por otro lado, miles de personas en la isla siguen esperándolo y duermen con angustia por la mala gestión de la agencia del Departamento del Trabajo y la mala administración de los cheques de desempleo.

La pandemia agravó la crisis en la isla y es que las solicitudes por desempleo desde el comienzo de la crisis en marzo suman unos 328.934 personas sobre una población de 3,2 millones de acuerdo a la información facilitada por el Departamento del Trabajo de los Estados Unidos.

 

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