13 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Filiales con serios problemas, caída de la lira turca y el peso mexicano, así como el desplome del negocio nacional y corporativo

La crisis económica revela todas las debilidades de BBVA y deja a Carlos Torres Vila en una muy difícil situación

El BBVA de Carlos Torres acumula problemas en el arranque de 2020
El BBVA de Carlos Torres acumula problemas en el arranque de 2020
El año 2020 iba a ser el ejercicio en el que BBVA empezaría a dejar atrás los fantasmas del pasado, casi todo lo heredado por la gestión de Francisco González, para empezar a encarar un mejor futuro, pero la realidad en forma de la grave crisis económica del Covid-19 ha llegado en un momento muy frágil y lleno de problemas

A finales de abril la agencia de calificación Standard & Poor’s bajaba el rating de Banco Santander, Banco Sabadell, Abanca e Ibercaja de perspectiva neutral a negativa. A BBVA no lo bajaba, porque ya la entidad financiera presidida por Carlos Torres Vila ya tenía esa nota negativa antes de iniciarse la crisis del Covid-19.

Y es que, si a todas las entidades financieras le ha pillado esta crisis de improviso, al BBVA le ha cogido en un momento de extrema fragilidad. La entidad financiera tenía previsto cerrar el primer trimestre con un beneficio mínimo, de alrededor 300 millones de euros fruto de la provisión masiva que había realizado por más de 2.084 para sanear su filial en Estados Unidos. Al tener que añadir otros 1.433 millones de provisiones por la crisis del Covid-19 lo ha hecho con enormes pérdidas, de 1.792 millones de euros.

Con todo ello la generación de valor para el accionista sigue siendo nula. Ya en 2019 su acción tuvo un comportamiento errático, sin apenas alzas, hoy su acción cotiza en 2,58 euros cuando cinco años antes lo hacía cerca de los 10 euros y ya ha anunciado que no repartirá dividendos. No es solo que el BCE recomiende no hacerlo para fortalecer su capital, sino que el mercado duda que cierre el año con ganancias a pesar de la promesa de Carlos Torres.

Los grandes lastres en el exterior

Si el saneamiento de Estados Unidos le ha castigado este primer trimestre, casi todas sus filiales extranjeras continuarán dando malas noticias a BBVA este año, incluido el que ha sido su único sostén en los últimos ejercicios: México.

Si este año las ganancias de los bancos van a ser menores por la caída de actividad, en el caso de México el efecto se agravará por el desplome del peso mexicano que se ha desplomado más de un 25% especialmente por la caída de los precios del petróleo.

Pasa algo parecido con Turquía. La principal filial del BBVA vio como en 2018 entró en una grave crisis de la que solo ha empezado a ver síntomas de mejora en los últimos meses, mejora que se va a quedar en nada si tenemos en cuenta la caída en picado de la lira turca que también la se sitúa en mínimos históricos.

BBVA ya ha destinado más de 4.400 millones de euros en sanear su filial norteamericana

Todo ello se traduce que, con unos beneficios menores, al pasar de estas divisas a euros serán incluso menores cuando no pérdidas y vuelve a mostrar las malas decisiones de inversión de Francisco González que han acumulado miles de millones de pérdidas como en sucedió con su retirada en China se ve en Estados Unidos.

Con el ajuste de 2020 ya ha destinado a sanear este banco 4.445 millones de euros desde 2012 a este año.

La recuperación rápida más deseo que realidad

Ante estas circunstancias Carlos Torres ha señalado repetidas veces su perspectiva de recuperación rápida, un pronóstico que pocos creen. Por un lado, parece claro que la recuperación en V no va a existir y tras una caída brusca se tardará en volver al mismo nivel de PIB con el que se cerró el 2019.

Los bancos tendrán un papel importante en canalizar préstamos a consumidores y empresas, pero un deterioro o subida importante de la morosidad puede llevar a un parón de estas operaciones como lo será en otro segmento muy rentable, las grandes operaciones corporativas. La caída del petróleo, por ejemplo, llevará a que las operaciones financieras entorno al crudo se sitúen en mínimos. Con este panorama las entidades bancarias van a sufrir duramente los efectos de la crisis, pero la fragilidad de BBVA le coloca en una situación mucho más precaria.

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