22 de septiembre de 2021
|
Buscar
FIN DE SEMANA

ICW Holding estaría estudiando la entrada en una de las principales empresas industriales del norte de España

La papelera Sniace espera la llegada de inversores que eviten el cierre definitivo de sus instalaciones de Torrelavega

Evitar el cierre de sus instalaciones de Torrelavega sigue siendo una posibilidad para Sniace. La compañía cántabra está centrada en encontrar un inversor que puje por todos los activos del grupo, algo que maximizaría el valor de venta y, por lo tanto, permitiría mayores compensaciones para los acreedores, a los que se deben 141,93 millones de euros. Esta situación estaría complicando la puja. No obstante, suenan algunas firmas interesadas en la liquidación de la factoría, como ICW Holding.

El final sigue sin estar escrito para la maltrecha Sniace. La empresa, que fabricaba en Torrelavega la mayor parte del papel con el que se imprimían los periódicos españoles, y otro tipo de materia primima sigue a la espera de una solución que impida el cierre definitivo de sus instalaciones.

Aunque a estas alturas el proceso de liquidación de Sniace debería estar bastante avanzado, diferentes trabas en su instrucción inicial, así como el parón económico y judicial provocado por la pandemia, están estirando el calendario. Una extensión de plazos que no solo alarga la agonía de extrabajadores, inversores y acreedores del grupo, sino que posibilita que más inversores en potencia cuenten con margen para solicitar información de la compañía de cara a la valoración de ofertas. Este es el caso de ICW Holding, que estaría estudiando invertir por una de las compañías industriales más importantes e históricas del norte de España con la que no solo mantener todos los puestos de trabajo y la economía de la zona de Torrelavega, sino permitir que buena parte de la materia prima que produce se quede para ser transformada en suelo español, y no depender de importaciones de fuera.  En concreto, ICW Holding estaría buscando completar el ciclo de sus empresas Mascarillas Béjar y Textil Béjar con su materia prima fundamental, el textil sanitario fabricado en Sniace. Una apuesta estratégica fundamental para la industria española, que aumentaria el valor añadido.

De hecho, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, llegó a afirmar a finales de junio en el Debate de Estado de la Región que hasta siete empresas y grupos de inversión habían mostrado interés en el proceso de liquidación. Eso sí, el líder autonómico evitó hablar de si finalmente la intención se había transformado en una oferta en firme. Asimismo, el consejero de Industria, Francisco Martín, confirmó durante una comparecencia en la Comisión de Industria del Parlamento que las ofertas por Sniace llegarían y que creía que, en el proceso de liquidación y venta en que está inmersa la empresa, se iba a "mantener la unidad productiva", si bien, dentro del secreto de sumario de este proceso, no se le había detallado qué empresas eran las interesadas.

Trabajadores de la factoría de Torrelavega durante una protesta. 

En este sentido, todos los rumores apuntaban a Ence. La compañía de celulosa ya había sonado como posible compradora en el año 2014 y, en los últimos meses, parece que consideró pujar por una parte de la línea de producción, concretamente la de fibra, la menos explotada por la cotizada en el Ibex 35, tal y como indicaron fuentes conocedoras del acercamiento a Invertia.  Sin embargo, y a pesar de la atención inicial, Ence ha terminado por desmentir que actualmente tenga en el radar alguno de los activos de la compañía cántabra. Una decisión que habría llegado después de analizar la información sobre el estado de algunos activos del grupo en quiebra. Y es que, como recoge Invertia, “muchas empresas e inversores han pedido información, pero luego no han formulado ofertas”. De este modo, ya sea por los números de la operación o por su encaje en el actual contexto de la compañía, desde Ence han echado por tierra cualquier tentativa al respecto.

Cabe destacar que el declive de la papelera, en administración concursal, ha dejado tras de sí un reguero de 141,93 millones de euros de deudas. Una suma que se conforma entre los más de 300 acreedores a los que se han reconocido impagos, y entre los que figuran desde supervisores hasta consultoras, pasando por organismos públicos y empresas de trabajo temporal.

No obstante, de momento, todas las posibilidades para Sniace siguen abiertas. Incluso Ence podría tener tiempo para repensar su postura, puesto que el plazo para la recepción de ofertas formales sigue abierto. De hecho, el estricto lapso inicial que fijaba la fecha límite el pasado 25 de junio quedó sin efecto por decisión judicial, ya que la administración concursal que encabeza José Luis Ramos Fortea ni siquiera había presentado un plan de liquidación llegado aquel día.

Mientras tanto, y ante la negativa de Ence a realizar una puja formal, parece que sobre la mesa solo está posibilidad de reconvertir la histórica fábrica de Torrelavega en una factoría dedicada a energías limpias. En concreto, se trataría de una oferta del empresario José Ventura, que lidera el holding SNH especializado en energías renovables. Así se lo han trasladado los administradores concursales al comité de empresa, que valoran además el interés de otro empresario del que no han trascendido más datos.

Por ahora, estas ofertas deberán ser por el total de la unidad productiva. Así lo reclaman los trabajadores, que pretenden conseguir una oferta por todos los activos del grupo que permita el total relanzamiento de su actividad, aunque integrada en una nueva sociedad que aportaría su propia impronta. Esta facilitaría además maximizar el valor de venta y, por extensión, compensaciones más amplias para los acreedores del grupo. De otro modo, una transacción fraccionada implicaría la desaparición de la casi centenaria compañía tal y como hasta ahora es conocida.

Hasta el momento, los esfuerzos de los accionistas minoritarios de Sniace, algunos grupos de extrabajadores y ciertos miembros de su antigua cúpula directiva siguen centrados en encontrar un inversor que esté dispuesto a continuar con el proyecto industrial de la compañía.

COMPARTIR: