18 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA

Álvaro Soláns toma el poder en la empresa zaragozana de su abuelo, que factura en el sector del descanso unos 500 millones anuales en todo el mundo

Los 'herederos del gran poder': La tercera generación de la familia Soláns coge la presidencia de Pikolín

El Cierre Digital en
/ Alfonso y Álvaro Solans
En España quienes realmente gobiernan son los 'herederos del gran poder'. Pronunciar los apellidos de estas familias es sinónimo de riqueza. La última que ha presenciado un relevo importante en su patrimonio es la de Soláns. Ha sido Alfonso Soláns Soláns, hijo del fundador del Grupo Pikolín, Alfonso Soláns Serrano, quien ha anunciado que deja la presidencia de la compañía zaragozana del sector del descanso en manos de su hijo, Álvaro Soláns García.

En España quienes mandan son los hijos y herederos del “Gran Poder”. Casi un centenar de personajes bien formados por sus progenitores, o al menos eso han intentado, y sobradamente ambiciosos han tomado el timón de los multimillonarios negocios familiares. Auténticas e históricas fortunas, emporios y negocios que de generación en generación pasan a ser gestionados por un muy reducido grupo de elegidos en el olimpo de los potentados.

El libro Los Herederos del Gran Poder (escrito por los periodistas Juan Luis Galiacho y Julián Pérez Olmos y editado por La Esfera de los Libros) es una hoja de ruta para introducirse en las entrañas del verdadero poder en España, el poder de los de siempre, el poder de las grandes familias; en definitiva, el poder omnipresente, gobierne quien gobierne.

Recientemente, entre estos herederos del poder se ha producido un nuevo relevo: Alfonso Soláns Soláns ha dejado la presidencia del Grupo Pikolín en manos de su hijo, Álvaro Soláns García, que, según la compañía, está destinado a partir de ahora a "impulsar y consolidar la expansión internacional" iniciada bajo el liderazgo de su padre, que ha robustecido la empresa que fundó su progenitor, Alfonso Soláns Serrano. 

"Quiero agradecer al Consejo, y muy especialmente a mi padre y hermano, el apoyo y la confianza depositada en mí", asegura Álvaro Solans (Zaragoza, 1980), que se pone al frente de esta compañía fundada en 1959 por su abuelo. 

"He vivido Pikolín desde mi infancia y siempre he pensado que dedicaría mi vida a desarrollar el legado de mi padre y de mi abuelo, mirando al futuro con ilusión, pero aprendiendo del pasado", asegura el nuevo presidente ejecutivo. 

El hasta ahora presidente asume la presidencia de honor tras asegurar que "es el momento de abordar esta nueva etapa. De acuerdo a nuestro protocolo familiar, y desde la responsabilidad y el convencimiento, hacer realidad esta transición es la culminación de mi compromiso con el grupo Pikolín, al que siempre llevaré en mi corazón"

Mantener el espíritu

Alfonso Soláns, Premio Empresario del Año 2022 en Aragón que entregó la CEOE, ha fortalecido esta emblemática empresa cuyo germen arrancó a finales de los años cuarenta como una modesta fábrica de camas de latón y somieres metálicos, primero en el barrio de Arrabal de Zaragoza y posteriormente en el barrio de Jesús de la capital aragonesa. 

El hasta ahora presidente aseguró hace unos años sobre su padre, fundador de Pikolín, que su "espíritu prevalecerá siempre, aunque adaptándose a los nuevos tiempos. El carácter de empresa familiar nunca desaparecerá de Pikolín"

Esta compañía vende en los cinco continentes, supera los 2.000 empleados y cuenta con una facturación que ronda los 500 millones de euros. Clave en este volumen, tal y como recuerda la Cámara de Aragón, ha sido la expansión de la empresa, "obteniendo presencia consolidada en Europa, siendo referencia en el sector en países como Francia y Bélgica y adentrándose en mercados como el brasileño y el asiático".

Alfonso Soláns. 

En este último mercado trabaja el otro hijo de Alfonso Soláns Soláns, Borja Soláns García, que se convierte en vicepresidente de Pikolín y se mantiene al frente de Dunlopillo Holdings Asia, del Grupo Pikolín, que es una empresa con una larga experiencia exportadora al sudeste asiático.

El Grupo Pikolin, en la actualidad, ha consolidado su liderazgo en el mercado español, donde ostenta una cuota del 30 por ciento, y una gran penetración en el francés, donde ronda esta cifra

Los Soláns y Zaragoza

Clave del futuro de la familia Soláns es la venta del nuevo centro comercial La Torre Outlet de Zaragoza a través del holding familiar Iberebro, que estaría exigiendo por este complejo de más de 60.000 metros cuadrados una cantidad que rondaría los 120 millones de euros. 

Este negocio comercial y de ocio, que aloja a 60 empresas, se erigió sobre los terrenos de la antigua fábrica de Pikolín, sitos en la Avenida de Logroño. La compañía de descanso, por su parte, se instaló en el principal espacio logístico de Zaragoza, Plaza. 

Este negocio comercial supone la continuación de la ligazón de los Soláns con Zaragoza, ciudad en la que Alfonso Soláns Serrano ejerció de concejal durante el franquismo y de presidente, entre 1992 y 1996, del Real Zaragoza que, tras convertirse en SAD, ganó la Copa del Rey de 1994 y la Recopa de 1995

El cargo lo heredó su hijo Alfonso Soláns Soláns, que se mantuvo una década en la presidencia del equipo hasta que le vendió el club al controvertido Agapito Iglesias, bajo cuya presidencia arrancó la actual decadencia del club maño. 

Pronunciar sus nombres y apellidos, como los del resto de los 'herederos del gran poder', es sinónimo de riqueza, de influencia, de abultadas cuentas con tantos ceros que marean, y que año tras año conocemos gracias a la selecta lista de los más ricos del mundo que publica la revista americana “Forbes”, donde sus progenitores han abierto brecha y en la que estos jóvenes “cachorros” ya empiezan a competir.

Los 'herederos del gran poder' en España

El retrato robot de este casi centenar de herederos con pedigrí es bien sencillo de perfilar: tienen entre 25 y 45 años, casi todos son licenciados en Económicas y Empresariales, han estudiado en los mejores colegios, sus padres les han pagado una universidad privada y cuentan con al menos un master en su bagaje. Y, casi siempre, han tenido un rodaje profesional previo en prestigiosas empresas norteamericanas para luego desembarcar en los negocios familiares una vez adquirida presuntamente la experiencia necesaria.

Sus gustos también son muy similares: van a los mismos lugares de copas, comen en los mismos restaurantes, compran la ropa en las mismas tiendas, viajan a los mismos destinos turísticos, se construyen sus mansiones en las mismas urbanizaciones, asisten juntos a las mismas concentraciones cinegéticas, pertenecen al mismo círculo de amistades y, en definitiva, configuran un clan impenetrable de ricos por derecho consanguíneo.

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Portada del libro 'Los Herederos del Gran Poder'.

Este es un universo desconocido para la mayoría de los mortales, pero muy normal para un escogido ramillete de “cachorros” que ya están heredando inmensas fortunas, hechas muchas de ellas a base de hábiles negocios en los denominados tiempos del pelotazo. Los más poderosos son los de siempre, con la excepción hecha de algún nuevo rico, como la familia Ortega o los Gil. Sus antepasados levantaron emporios económicos que ahora empiezan a recibir en herencia.Todos ellos han tenido la suerte de nacer en familias adineradas o con rancio abolengo, empresarial o nobiliario.

Casi siempre el dinero y el poder se unen con la aristocracia, en muchas ocasiones mediante matrimonios. Es la fórmula más sencilla de mantener esta élite económico-social con influencias y además títulos nobiliarios. No obstante, en ocasiones su llegada a la cúspide de las grandes empresas familiares, no está exenta de fraticidas luchas internas, porque son contados los puestos de alta jerarquía a repartir y muchos los candidatos que optan a ellos. Todos están muy bien preparados y sus ambiciones –como las de sus padres- no tienen límite y nunca están colmadas. Son los llamados herederos del “Gran Poder”.

Se trata de un mero intercambio de papeles entre padres e hijos que poco varía, si acaso el nombre es otro, pero los apellidos siempre son los mismos. Son pocos los elegidos en este olimpo de ricos potentados, aunque a la sombra –porque no les ha quedado otro remedio- permanecen hermanos y sobrinos del patriarca, como los Polanco. Por eso hay algunas sagas que han elaborado cuidadosos protocolos familiares y estatutos en sus empresas para evitar espectáculos mediáticos que manchen el buen nombre de sus negocios, caso de los Botín. En cambio, algunos no han encontrado recambio en sus hijos y deambulan desesperados, como los Valls Taberner. Para ellos siempre fueron su esperanza y recambio empresarial. Esta falta de recambio, ha obligado a que otros (Ángel Ron) hayan tomado el relevo sin pertenecer a la misma sangre de estas dinastías de gran tradición en el mundo financiero.

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