07 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

El abogado Alberto García Cebrián alerta que la recesión económica podría aumentar el número de familias vulnerables y los impagos de alquiler

El aumento de la morosidad provocará una subida de okupación ilegal en España

/ Aumenta la okupación.
El riesgo del aumento de impagos de hipoteca y alquiler podría provocar un aumento de la okupación ilegal en España. El abogado Alberto García Cebrián analiza la inminente situación de 'recesión económica' y sus consecuencias directas en el aumento del número de familias en riesgo de vulnerabilidad social, circunstancia que podría incrementar los casos de okupación de viviendas por necesidad.

No hace falta ser un experto en economía ni en el sector inmobiliario. Ya ocurrió en la crisis del 2007/2008 y ahora, ante la inminente recesión económica, se ve venir un aumento de la morosidad que se transformará, entre otras consecuencias, en un aumento de los impagos de hipotecas y alquileres ya que excluirá previsiblemente y por desgracia a muchas familias de poder costearse una vivienda.

Esto puede suponer que muchas familias se queden en situación de vulnerabilidad social de manera que aumente la okupación de viviendas por necesidad.

La inflación supone que los gastos de vida básicos se disparen y los ingresos se resientan. Es una situación que puede provocar que haya familias que no puedan atender sus necesidades esenciales a pesar de tener trabajo e ingresos.

Ante esa situación, es incluso entendible que algunas familias tengan que priorizar y sus recursos económicos los destinen a abonar los gastos de suministros, alimentación... etc, y que les sea inviable el pago de la vivienda.

·      Si siguen subiendo los tipos de interés, como ya pasó en la crisis de la burbuja inmobiliaria, muchas familias no podrán hacer frente al pago de la hipoteca y su casa acabará embargada.

·      Muchas familias no podrán pagar el alquiler, lo que supone un doble perjuicio, por un lado, el propietario que no cobrará las rentas pactadas y el inquilino que acabará siendo desahuciado.

·      Incluso, ante situaciones límite, cuando a pesar de intentar buscar soluciones habitacionales, estas no sean posibles, muchas familias no tendrán otro remedio que ocupar viviendas, lo que supondrá que familias que hasta ahora estaban perfectamente integradas y podían mantenerse por sí mismos, pasen a vivir en la complicada e irregular situación de la ocupación ilegal por necesidad y la precariedad.

Tipos de okupación

·      Okupación por parte de personas aprovechadas:

Aquella que protagonizan personas aprovechadas que pasan a residir en una propiedad ajena con la intención de sacar provecho intencionadamente del uso gratuito e inconsentido de la misma, sin miramiento al perjuicio que causan en el propietario. Esta okupación suele ir acompañada de problemas de convivencia, daños en la vivienda y otra serie de cuestiones derivadas de la desconsideración inicial de ocupar la vivienda ajena. Es previsible que el número de personas que protagonizan la okupación como forma de vida aprovechándose de la propiedad ajena se mantenga sin cambios relevantes.

·      Okupación por parte de personas necesitadas:

Son aquellas personas que pasan por un mal momento y no tienen la posibilidad de costear sus necesidades de vivienda y no tienen otra opción que ocupar una vivienda ajena. Se suele tratar de okupaciones que se desarrollan con mayor consideración social, sin mala convivencia, destrozos ni problemas añadidos. Nos puede pasar a cualquier persona, por eso no hay que tener prejuicios, pues en 2022 y 2023 pueden aumentar exponencialmente las personas que se ven en la necesidad de ocupar. Una vez más, es previsible que los más perjudicados de la crisis económica vuelvan a ser las personas menos pudientes, las familias de capacidad económica baja y media que sufrirán un empobrecimiento en su calidad de vida, lo que hará necesario medidas de apoyo social bien gestionadas y repartidas.

El aumento de la okupación ilegal de viviendas por necesidad es una previsión terrible para las familias en España y, además, supone un peligro añadido, el de los llamados "patadistas", personas que se dedican a abrir viviendas ajenas al margen de la ley y mercadear con ellas. En ocasiones son grupos bien organizados, que desaparecen tras cerrar el negocio, de manera que el posterior proceso judicial va en contra de las familias que ocupan el inmueble.

En la crisis económica derivada de la crisis sanitaria provocada por la Covid 19 el Gobierno estableció una serie de medidas a modo de escudo social que, en materia de vivienda, supuso que los propietarios tuvieran que soportar directamente los impagos de alquiler.

¿Qué ocurrirá ahora?

Es cierto que los inquilinos van a tener serias dificultades para pagar la renta y sus demás necesidades, pero también ocurrirá con los propietarios que han organizado su economía propia y familiar alrededor del cobro de una renta, que necesitan y a la que tienen derecho.

Es cierto que se establecieron una serie de medidas de compensación de los impagos de alquiler para los propietarios, pero no han sido efectivas en la mayoría de los casos y su efecto ha sido muy limitado.

Eso quiere decir que las familias que no han podido pagar el alquiler no han podido ser desahuciadas y por tanto, han podido tener un techo cuando tanto se necesitaba con la crisis sanitaria del Coronavirus. Sin embargo, tampoco parece justo que esa ayuda que han recibido las familias que no podían pagar el alquiler, en la práctica, la hayan costeado los propietarios que no han cobrado la renta pactada.

Lo que no es razonable es que las familias tengan que volver a pagar los platos rotos, ni las que pagan alquiler ni las que tienen una vivienda alquilada. Pero en esta disyuntiva, por desgracia, es previsible que aumenten exponencialmente los casos de okupación de viviendas por necesidad, lo que será un síntoma de un drama de miles familias que se ve venir y del que aún no se habla con claridad.

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