19 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Falleció a los 78 años en Mataró, dos semanas antes del homenaje a su figura en el Palau de la Música de Barcelona

Muere Moncho, el Rey del Bolero: el gitano catalán que creó un estilo único de interpretar esta música

Moncho, uno de los grandes nombres del bolero, falleció el viernes 28 de diciembre a causa de una parada cardiaca en el Hospital de Mataró (Barcelona). Gitano y catalán, Moncho, consiguió dar un aire europeo al bolero que contó con la aceptación del público tanto en América como en España. Artistas como Joan Manuel Serrat, Tamara, Antonio Carmon o Lolita y Rosario Flores le consideraban el reinventor de este popular género hispanoamericano.

El viernes 28 de diciembre, como si el mundo de la música hubiese querido gastar una cruenta inocentada, se apagaba la voz de uno de los grandes de la música popular. Una parada respiratoria acababa con la vida de Moncho, el artista que renovó los boleros con una particular forma de interpretar las canciones y que gozó de las simpatías del público.

Nació con el nombre de Ramón Calabuch Batista en pleno paseo de Gracia de la ciudad condal el 26 de julio de 1940. Gitano y catalán, pasó su infancia en la efervescencia de la Barcelona de posguerra, cundo la capital catalana era casi el único lugar del país donde calaban las influencias extranjeras. Con sus antecedentes étnicos y criado alrededor de la Rambla y el Barrio Chino, su carrera no podía empezar de otra manera que en el universo de la rumba catalana. En esos años, se hizo íntimo de Antonio González "el pescaílla", unos años mayor que él y con el que descubrió los placeres de la noche barcelonesa. González pronto trascendió el ámbito local siendo reclamado por los principales locales por su forma de tocar y su éxito entre la clientela, sobre todo femenina. Tanto fue así que se acabó casando con la artista más famosa de la época, Lola Flores. Ramón por su parte siendo aún un adolescente, abandonó la rumba por los boleros.

A finales de los 50, España descubrió la música latinoamericana. Los tangos argentinos, las rancheras mexicanas y los boleros cubanos inundaban la radio. En ese momento nace el pseudónimo que lo hizo popular, ya que bajo la identidad de “Moncho Batista, el ciclón cubano” empezó a cantar boleros en la orquesta de Ramón Evaristo. Su perfección en la interpretación del bolero tradicional era tal que sus jefes le presentaban como cubano y le tenían prohibido hablar con la clientela para que su acento no delatara su origen catalán.

Sin embargo, pronto esto pasó a ser secundario y Moncho comenzó a volar solo siendo un artista reclamado en los mejores cabarets y teatros de la noche barcelonesa, que entonces vivía sus mejores años. Moncho aportó al bolero la perfección técnica “la precisión en el decir”, como recordaba Joan Manuel Serrat al saber de su fallecimiento. Aportó, además, una cierta elegancia europea. Sus interpretaciones eran más sentimentales que pasionales, algo que no pasó desapercibido al escritor Terenci Moix, quien llegó a alabarle porque “destruyó los tópicos sentimentales del bolero y venció a lo cursi en su propio terreno”.

En 1969 grabó su primer disco, Moncho y su Wawancó Gitano. En este primer álbum ya se encontraban sus dos temas bandera, Amor fugaz de Benny Moré y Llévatela del gran Armando Manzanero. A partir de ahí, inició una guadianesca carrera discográfica con huecos de hasta ocho años entre grabación y grabación. Su obsesión por controlar sus trabajos le granjeó problemas con las discográficas, aunque sus incondicionales siempre siguieron ahí. Entre sus principales discos destacan Olvido y camino (1980) con letras de Felipe Campuzano, Conversaciones en tiempo de bolero con canciones de Concha Valdés Miranda, que le devolvió el cariño del público de Miami, y Paraules d’amor, donde versionaba temas de Serrat. El cantautor catalán, gran admirador de Moncho, le escribió para este disco una canción: Massa per mi.

De problemas en la Cuba castrista a cantar en el Liceo

En América también tuvo muchos seguidores y su forma de “decir” el bolero tan peculiar les resultó interesante. Sin embargo, tampoco estuvo exenta de polémicas su trayectoria en tierras americanas. En Miami, durante años no fue bien recibido por cantar en la Cuba de Fidel Castro. El exilio cubano, tan influyente en la ciudad de Florida, presionó para que nadie le contratara. Paralelamente, también se encontró con problemas en la isla. En 1976, actuó por primera vez en la patria del bolero, y arrasó. En una visita cuatro años después, decidió improvisar un bolero con un poema de José Martí, el gran poeta nacional y héroe para los cubanos. La dictadura de los Castro consideró una frivolidad mezclar a Martí con los boleros y durante años Moncho no pudo actuar en la isla. Sin embargo, el público nunca le olvidó y siguió escuchando su música, como pudo comprobar cuando volvió a actuar en La Habana en 2002 y cuatro años después, cuando actuó en el Teatro Nacional, el Gobierno tuvo que instalar pantallas para que la gente que se agolpaba en las cercanías del teatro pudiera ver la actuación.

Como ocurre con todos los grandes, ha sido en las últimas décadas cuando nuevas generaciones de la música  han descubierto a este gran artista  y le han dado el sitio que merecía. Con Diego "el cigala" y Jorge Pardo grabó el disco El tío Moncho, el arte del bolero, y con la joven Tamara también grabó un disco de duetos y además, fue su compañera en los escenarios durante años. En 2006 se convirtió en el primer gitano en actuar en el Liceo. Cuatro años más tarde graba su último disco, Mis queridos boleros, un recopilatorio.

Un problema en las cuerdas vocales en 2014, le hizo abandonar la música. Sin embargo, en sus entrevistas siempre estaba pensando en volver. Ahora, la muerte le impedirá asistir al homenaje programado para él en el Palau de la música para el próximo 14 de enero que sigue en pie y al que acudirán entre otros Serrat, Antonio Carmona, Diego "el cigala" o Lolita y Rosario Flores, hijas de El Pescaílla, su amigo en los años 50, cuando soñaba con triunfar en la música, sin saber que acabaría siendo el creador del bolero “a la catalana”.

 

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