05 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Ahora mas que nunca #FuerzaPacoUreña

El torero Paco Ureña pierde la visión de su ojo izquierdo a pesar del último intento con la operación del prestigioso doctor Fernández-Vega

Paco Ureña
Paco Ureña
Tras la intervención de ayer a cargo del doctor Fernández-Vega, el diestro conservará el ojo izquierdo pero no logrará recuperar la visión. El torero ha afrontado con positividad el duro golpe y muestra esperanzas de regresar pronto a las plazas

Ureña sufrió una gravísima cornada en el ojo en el transcurso del festejo celebrado el pasado 14 de septiembre en Albacete. El toro, de la ganadería de Alcurrucén, le alcanzó de lleno mientras lo recibía de capote.

Tras una primera exploración en el callejón de la plaza, Ureña se mantuvo en el ruedo, con el ojo amoratado y muy inflamado, hasta dar cuenta del astado, para posteriormente, por su propio pie, pasar a la enfermería. Desde allí fue trasladado de urgencia al hospital de Albacete, donde fue intervenido de madrugada.

Mantendrá el ojo, pero pierde la visión

Casi un mes después, el 10 de octubre, el diestro fue intervenido por el doctor D. Álvaro Fernández Vega en el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega de Oviedo. Esta operación ha confirmado que el torero lorquino perderá la visión total del ojo izquierdo debido a la rotura ocular del globo, que es uno de los accidentes más graves que pueden ocurrir.

Debido al destrozo del órgano, tanto en parte delantera como en la trasera, se encontró en la exploración con la pérdida del líquido intraocular, del iris, del cristalino, de la mayor parte de la retina y se comprobó que el nervio óptico se encontraba destruido. Con la pérdida del nervio óptico y la retina, la funcionalidad del ojo es totalmente inviable. Las consecuencias de este grave destrozo serán la pérdida de visión binocular que, entre otras funciones, se encarga de medir las distancias.

Gracias a la positiva intervención del miércoles, no obstante, se consiguió la conservación del ojo y su apariencia estética. El equipo médico reconstruyó el segmento anterior colocando un iris artificial y el segmento posterior, inyectando silicona intraocular. Por otro lado, debido a la hipotonía ocular, los dolores eran muy fuertes tras la intervención. Este jueves los dolores del torero ya se han reducido notablemente. En las próximas semanas se irá viendo la evolución y se podrán determinar mejor los tiempos de recuperación.

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